No dañará a la democracia mexicana el regreso del PRI, afirma Krauze en El País
Luis Méndez / Agencia Reforma
Madrid
El historiador Enrique Krauze aseguró que el regreso del PRI a Los Pinos no pondrá en peligro los cambios democráticos que México ha experimentado en los últimos años.
“El cambio ha sido tan profundo, que la vuelta al poder del PRI, con todos sus riesgos e inconvenientes, no lo pondrá en peligro”, señala el escritor en un artículo publicado en El País y titulado México: democracia en construcción.
Krauze considera que Enrique Peña Nieto, si realmente desea renovar al PRI, tendrá dos grandes obstáculos, uno interno y otro externo.
“El primero son los famosos y casi inextinguibles ‘dinosaurios’, refugiados en el Parque Jurásico de los Estados (con gobernadores corruptos, algunos vinculados con narcotraficantes) y en los sindicatos como el petrolero (propietario privado de esa industria pública)”, indica Krauze.
“Sin llamar a cuentas a esos poderes (que son emblemáticos del despilfarro, la impunidad, la ineficacia y la corrupción) México no podrá abatir la pobreza y la desigualdad, ni crecer al ritmo acelerado que requiere”, advierte el historiador mexicano en su artículo luego de repasar brevemente la etapa hegemónica del PRI.
México necesita, además, un conjunto de reformas estructurales que, entre otras cosas, amplíen la base fiscal, abran el sector petrolero a la inversión externa y desregulen el mercado laboral, indica.
“Muchas de estas reformas son contrarias al ADN clientelar del PRI”, precisa el escritor luego de calificar de zona de desastre la educación en México, que es también un cerrado coto sindical.
“Se necesitará el ánimo, la convicción y la visión de un verdadero reformador para desmontar este edificio corporativo del PRI, con sus ideas anticuadas, sus intereses creados, sus conexiones con el crimen. No está claro, en absoluto, que Peña Nieto y su joven equipo tengan esa voluntad histórica”, advierte.
Para Krauze, otro de los obstáculos al avance de la democracia representativa es Andrés Manuel López Obrador, a quien ubica en una suerte de fundamentalismo priista contrario a la liberalización económica y la apertura del sector energético.
“Tal como ocurrió hace seis años, se ha negado a aceptar la derrota en las elecciones. Su conducta no es inexplicable. Se siente genuinamente ungido por un poder suprahistórico o celestial para ‘salvar’ al pueblo de México (…) Si la izquierda mexicana quiere llegar al poder por la vía democrática, tendrá que tomar distancia de él”, subraya el historiador antes de señalar que la movilización política que desate López Obrador afectará el curso del sexenio, aunque sea baja la posibilidad jurídica de que prosperen sus impugnaciones.
“Un sector de la clase media (urbano, académico, conectado a las redes) atraviesa por un estado de aguda crispación debido al resultado de las elecciones adverso a López Obrador. Ojalá esta tensión no derive en un problema de violencia política. Sería como echar gasolina al fuego de la violencia criminal, que es lo que en verdad preocupa a la sociedad en su conjunto”, concluye Krauze.




