Van la CRAC y la CETEG al plantón en el penal de Ayutla por la libertad de los presos políticos
*Acusan a los gobiernos federal y estatal de tener un sistema que lleva a la cárcel a quienes defienden los derechos de los campesinos. Fue un “insulto” del presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso, Bernardo Ortega, no haberlas recibido, dice la esposa de un policía comunitario preso, a seis días de tener cerrada la prisión
Abel Salgado
Esposas de los presos políticos que están en plantón afuera del penal de Ayutla recibieron el respaldo de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) y de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), que también demandaron la libertad de los policías comunitarios encarcelados.
El cierre de la prisión ayer cumplió seis días y más de 50 personas, familiares y amigos de los presos políticos se reunieron con líderes y representantes de organizaciones que integran el Movimiento Popular Guerrerense (MPG).
Llegaron la representante de la CRAC en Tixtla, Adriana Catarino Sánchez, el representante del Frente Popular Francisco Villa (FPFV) Efraín Torres Fierro, el integrante de la CETEG Pastor Mojica Delgado, y el integrante del Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (FODEG), Hoguer Morales Miranda.
También asistieron el comisario de El Timbre, Natalio Evaristo Vázquez, de El Paraíso Timoteo García Candia, el delegado y comandante de la Policía Comunitaria en La Unión, Bernardo Díaz Pérez.
Efraín Torres exigió la libertad de los presos políticos y reiteró que no son criminales, ni “gente con delitos comunes como el gobierno lo quiere hacer ver”.
Adriana Catarino recordó que la organización asentada en Tixtla, es parte de la Casa de Justicia de El Paraíso, donde “estaban los compañeros presos”. Comentó que el surgimiento de la Policía Comunitaria en Tixtla tiene los mismos orígenes que la de Ayutla.
Mencionó que los trabajos de los ahora encarcelados estaban apegados al artículo segundo de la Constitución Mexicana, en la Ley 701 del estado, en los convenios nacionales de San Andrés Larráinzar y en los acuerdos internacionales como el de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que da “toda la legalidad a los compañeros de hacer esos trabajos de seguridad y justicia”.
Acusó a los gobiernos federal y estatal de tener un sistema que lleva a la cárcel a quienes defienden los derechos de los campesinos “son los luchadores sociales que están defendiendo al pueblo, son quienes están en estos momentos presos”.
Dijo que han encontrado obstáculos en el proceso jurídico porque los Juzgados y Ministerios Públicos trabajan bajo consigna del gobierno estatal y federal.
Llamó a la organización y a la protesta social para lograr la libertad de sus compañeros e integrarse al Movimiento Popular Guerrerense.
Expuso que tienen que caminar sobre rutas como la Ley de Amnistía para que se libere a sus compañeros.
Recordó a los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y pidió no dejar la búsqueda ni el apoyo, “no podemos ser insensibles ni dejar de luchar porque nos lo regrese el Estado”.
Los retenes militares son para detener a activistas, denuncian
De la CETEG, Pastor Mojica, familiar de presos políticos en el reclusorio de Tecpan, comparó que en la comunidad de El Charco, el Ejército mató a campesinos y hace casi un año jóvenes estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos fueron desaparecidos en Iguala, bajo la vigilancia de militares.
Frente a una audiencia en el penal, algunos en sillas otros en las escaleras de la banqueta, relató que su hermano Máximo Mojica Delgado vivía en Teloloapan y fue “detenido-desaparecido” por un grupo paramilitar. Después fue encontrado y se le acusó de delincuencia organizada.
Dijo que la delincuencia organizada es el brazo ejecutor del Estado y que el gobierno nombró a los paramilitares, “para confundir al pueblo y las organizaciones sociales”.
Su familiar, Máximo Mojica fue acusado de secuestro en Teloloapan y en la región de la Costa Grande, manifestó. Después de siete años recibió una sentencia de 107 años.
Denunció que los retenes militares son un filtro para detener a los activistas, y los asesinatos continúan.
Recordó que en Tecpan están recluidos además de Máximo Mojica, María de los Ángeles Hernández Flores, Santiago Nazario Lesma, Javier Cordova Ruiz y en Acapulco, Alejandro Ortiz Santiago.
Llamó a los asistentes cuidar a las policías comunitarias para que no ocurra lo que pasó con la CETEG, que el Estado se ha encargado de dividirla, “porque no les gusta que estemos unidos, porque unidos podemos lograr muchas cosas, hasta tumbar gobiernos, se fue Ángel Aguirre Rivero y no fue por gusto”.
Bertoldo Martínez expuso que para los presos políticos los gobiernos siguen un patrón para enjuiciarlos: los acusan de secuestro, “hacen un expediente de secuestro, como el del compañero Máximo Mojica”.
Contó que el martes se reunieron con una magistrada a quien le expusieron los casos de los presos políticos y dijo que desconocían los casos como el de Santiago Nazario, que según las acusaciones “estaba desenterrando un muerto en Teloloapan, cuando la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Acapulco estaba platicando con él. Estas son las aberraciones que se dan, ayer (martes) platicábamos con la magistrada y nos dice ‘¿y a poco con eso están presos?’ Pues sí, todo eso lo tienen ahí”.
Puntualizó que lo inaudito se ha apoderado de Guerrero, porque “la seguridad en México está vedada, se ha perdido el respeto por la vida, han matado maestros, han matado médicos, curas y periodistas”.
Indicó que sus compañeros en Ayutla, Arturo Campos, Ángel García, Florentino García, Gildardo Díaz, Gabino García, Bernandino García y Clemente Montes, así como a los recluidos en Tecpan, no han secuestrado ni han hecho daños “el único daño que han hecho es organizar a sus pueblos, y es la causa por la que sus compañeros están detenidos aquí”.
Los delincuentes andan libres y los inocentes están encarcelados
En representación de las esposas de los policías comunitarios, Minerva Donaciano de Jesús, esposa de Ángel García García, reiteró la solicitud al gobierno estatal y al federal para la liberación de sus esposos porque, insistió, son inocentes.
Dijo que los delitos que se les imputan son fabricados “aunque nosotras no sabemos hablar bien el español, aún así vamos a seguir defendiendo a nuestros esposos, no nos da vergüenza porque son inocentes y lo que queremos es que ellos tengan su libertad inmediata, queremos que ellos sean libres”.
Mencionó que hace más de cinco años había “más” delincuencia en las comunidades, reclamó que el gobierno en ese entonces como ahora, “nunca hizo nada”.
Dijo que en cuanto los indígenas se organizaron para enfrentar a la delincuencia, la respuesta institucional fue el envío de militares a “recoger” policías comunitarios. Pausada en su hablar, expuso, “nos da mucha rabia que hay personas delincuentes que andan afuera y a los inocentes los tienen encarcelados”.
Recordó que los delitos que le fabricaron a su esposo son delincuencia organizada, portación ilegal de arma y secuestro agravado.
Contó que ella, procedente de la comunidad de El Paraíso, lleva dos años sin la presencia de su esposo al igual que sus compañeras.
El martes que fue al Congreso local con la intención de hablar con el presidente de la comisión de Gobierno, Bernardo Ortega, pero fue “rechazada”, dijo que está consciente de que la ley de amnistía no pasará, “al menos en esta administración”.
Tomó la respuesta del diputado perredista como un “insulto”, “no porque hablamos una lengua nativa nos ignoren siempre, es injusto, para mí el gobierno no tiene voluntad para apoyarnos, sobre todo el Congreso del estado, siempre nos dio la espalda, ahora (el martes) que fuimos nos cerraron las puertas”.
Pidió a los diputados aprobar la Ley de Amnistía “porque cuando una persona dice una palabra debe de cumplir”, en referencia al diputado a Bernardo Ortega.
Al finalizar el mitin los representantes de las organizaciones entraron al penal, para ver desde las rejas a los presos políticos. Puntualizaron que llevaban el apoyo de sus compañeros para que no desistieran en su lucha.




