Termina el INAH la restauración de las pinturas rupestres de Oxtotitlán, luego de 12 años de trabajo
*Se trata de un sitio de filiación olmeca donde se plasmó hace 2 mil 500 años un discurso iconográfico vinculado a ritos de fertilidad y petición de lluvia, dicen
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concluyeron las labores de restauración del sitio de pinturas rupestres de Oxtotitlán, en la comunidad de Acatlán, del municipio de Chilapa de Álvarez.
Lo anterior, luego de 12 años de trabajo en el proyecto de conservación integral del conjunto pictórico en el interior de una cueva caliza y con la participación de la comunidad.
Así lo dio a conocer el propio INAH en un comunicado donde detalla que son 10 paneles de pintura rupestre los que se intervinieron y que están en el interior de esa cavidad con dos grutas de 20 metros de longitud; “ahí, grupos de filiación olmeca plasmaron hace 2 mil 500 años un discurso iconográfico vinculado a ritos de fertilidad y petición de lluvia”.
Sobre las dos grutas, cada una cuenta con cuatro paneles o paredes de pintura rupestre y un frente rocoso central donde se encuentran dos dibujos; uno de ellos representa al personaje principal y tiene una altura de 10 metros.
En ese sentido, el comunicado abunda en que se trata de una figura antropomorfa sentada sobre un trono que representa al monstruo de la tierra con un tocado en forma de ave, cuyas fauces simbolizarían la entrada a la cueva, que en la cosmovisión mesoamericana es el ingreso al inframundo. “Todos estos elementos nos remiten a un discurso de petición de lluvia y fertilidad”, destaca.
El comunicado añade que el sitio se ubica en la ladera de un cerro, en un lugar eminentemente agrícola y que su población nahua mantiene una fuerte relación con la naturaleza, su patrimonio y sus tradiciones. Asimismo, que la caverna es parte de un asentamiento prehispánico con estructuras de uso civil y administrativo, cubierto por la maleza; lo único visible es la cueva con pintura rupestre.
Tras diagnosticar varios puntos arqueológicos de Guerrero en 2002, se seleccionó Oxtotitlán por su alta significación y nivel de afectación. El objetivo: redignificar la cueva, andadores y plataformas de acceso, deteriorados por el grafiti y la acumulación de basura, que sumados a la acción de la intemperie dañaron las pinturas, ocultas detrás de una serie de manchas.




