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Bajo una amplia y rigurosa vigilancia policial empezó el proceso de entrega del gobierno a Astudillo

*Unos 300 policías del estado resguardaron la ceremonia realizada en el Palacio de Gobierno y otros más estaban a la expectativa. El acceso de la prensa al acto fue sometido a un estricto control en la entrada

Anarsis Pacheco Pólito

Chilpancingo

El proceso de entrega-recepción del gobierno del estado comenzó formalmente ayer con un amplio despliegue policial para resguardar  a los asistentes al acto protocolario que se realizó en el lobby del edificio centro del Palacio de Gobierno.
Lo más notorio fue el aparatoso dispositivo de seguridad en torno a la firma del acuerdo para la transparencia en el proceso de transición 2015, con lo que empezó de manera formal el proceso de entrega-recepción de la administración 2011-2015 al periodo 2015-2021.
La ceremonia fue encabezada por el gobernador en funciones Rogelio Ortega Martínez y el gobernador electo Héctor Astudillo Flores, y resguardada por uno 300 policías estatales, quienes colocaron vallas metálicas y tres arcos detectores de metales.
En cada uno de los extremos de la cuadra donde se ubica el Palacio de Gobierno fue controlado el tráfico vehicular, que se redujo a un solo carril debido a las vallas metálicas que colocaron sobre el bulevar René Juárez Cisneros en el sentido que va del Congreso local hacia el centro comercial Liverpool, lo que mantuvo cercado todo el Palacio de Gobierno y los accesos custodiados por policías del estado.
Las vallas que fueron colocadas frente a un lote baldío, que colinda con el Instituto Tecnológico, eran protegidas por alrededor de 150 policías estatales que portaban equipo antimotines, mientras en un camión aguardaban más policías antimotines.
Algunos policías permanecieron a una cuadra del Palacio de Gobierno, detrás de una de las bardas de un estacionamiento, tomando agua y en camionetas de la policía estatal.
Mientras este dispositivo actuaba, los policías de tránsito estatal colocaron conos preventivos en las zonas donde cotidianamente se estacionan los carros para poder ingresar al Palacio de gobierno, incluso en la zona de descenso del transporte público capitalino.
En la entrada principal al edificio del gobierno del estado fueron colocados tres arcos detectores de metales, que eran empleados recurrentemente en los eventos y actividades que realizaba el ex gobernador Ángel Aguirre Rivero.
El acto se realizó en el edificio Centro, donde está el despacho del gobernador, mismo que fue habilitado como salón protocolario para mantener la seguridad y el control de quienes fueron invitados.
Después de superar las vallas metálicas, había un segundo filtro de revisión que se instaló al pie de la escalera que conduce al lugar donde se desarrolló el acto protocolario, la que era infranqueable porque guardias de seguridad vestidos de civil impedían el acceso a toda persona desprovista de una invitación.
El amplio dispositivo de seguridad desplegado, que impidió el acceso de los medios de comunicación, no se veía desde que el ex gobernador postulado por el PRD, Ángel Aguirre Rivero, dejó el cargo, lo que movió a los comentario entre los asistentes acerca de los primeros indicios relacionados del lema del nuevo gobierno, “orden y paz”.
Los encargados de seguridad en la puerta principal del Palacio de Gobierno tenían la orden clara de sólo dejar pasar a los reporteros cuyos nombres aparecían en una lista.
A pesar de que trabajadores de comunicación social del actual gobierno trataban de intervenir para permitir el paso a medios de comunicación estatales y nacionales, los encargados de seguridad repitieron constantemente que la orden que se les había dado es “ya no dejar pasar a nadie más”.
Para que los medios de comunicación tuvieran acceso limitado al evento, el gobierno del estado dispuso de una pantalla led, colocada en el vestíbulo del edificio Centro, donde  también fueron colocadas algunas sillas.
En el mismo vestíbulo se pudo observar que se desplegaron equipos de seguridad vestidos de civil, que vigilaban la fluidez en la puerta principal de  dicho edificio.
En la planta baja los representantes de medios sólo tuvieron acceso al acto a través de unas pantallas colocadas ex profeso, donde esperaron hasta que terminara el acto para poder recoger las opiniones de los invitados que acudieron al mismo.

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