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Sigue siendo Acapulco el lugar favorito de descanso para algunas familias del DF

Salvador Serna

Provenientes del Distrito Federal, la familia Prudencio Castro arribó ayer al puerto de Acapulco con la finalidad de descansar por lo menos una semana en un conocido hotel de la zona dorada.
Pablo, Estela, Sara y Felipe son los integrantes de dicha familia, quienes por décima ocasión llegaron al puerto para disfrutar de sus vacaciones, “pero lo importante, importante, es estar bien con uno mismo y qué mejor que todos juntos” dijo el jefe de familia, Pablo Prudencio, de oficio burócrata.
“Descansar, descansar, esa es la principal motivación para estar una semana aquí, no sé si es merecido, pero sí es necesario, y cientos de personas estamos descansando en Acapulco” contestó el patriarca, mientras se bebía una cerveza en playa La Bocana.
Doña Estela Castro, la madre, se negó a ser entrevistada, argumentó que no es una actriz de la televisión, sólo comentó: “Es que vamos llegando, joven”.
Mientras la familia se asoleaba, los ambulantes llegaban sin parar. Mangos, mariscos, frutas, ropa, tatuajes, entre otros artículos que fueron ofrecidos a los turistas. Todo un tianguis sobre la franja de arena sin que interviniera la autoridad municipal.
Felipe, el primogénito, dijo que Acapulco le gusta mucho, y que por la naturaleza de su trabajo ha conocido otros destinos turísticos de sol y playa:
“He ido con amigos a Puerto Vallarta, Mazatlán, Huatulco, Puerto Escondido, Los Cabos, Tenacatita, Barra de Navidad y Nuevo Vallarta. Cada lugar tiene su magia muy especial, sus tradiciones y costumbres. Muy bonitos todos, pero me gusta más la magia de Acapulco, por eso no dejamos de venir una vez al año” compartió.
Mientras la conversación transcurría en playa La Bocana, se pudo constatar el ambiente tranquilo, cálido y armonioso. Destacaba la presencia de muchas parejas y matrimonios sin hijos, que buscaban el aire snob y chic, que alguna vez distinguió a este balneario internacionalmente, un pasado que ya se fue.
“Lo mejor de Acapulco es su clima inigualable e insuperable, mejor que en muchas partes del mundo. Igual que mi hermano, también he venido con amistades”, dijo sonriente Sara del Carmen, la única hija de la familia.
Se le preguntó que opinaba de la actual imagen urbana de Acapulco, Sara dijo: “Lástima del estado de sus calles y banquetas, todas desquebrajadas, y en la arena pues algo de basurita, pero todo bien, normal, nada de que espantarse”, finalizó.

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