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Muestran a niños y jóvenes la violencia que se vive en el país por medio del teatro

Julieta Riveroll / Agencia Reforma

Ciudad de México

Enrolado en el Ejército más por hambre que por vocación, un joven soldado participa en una balacera que deja como saldo varios niños muertos.
La violencia ejercida desde el Estado se pone en evidencia en una obra que marca un parteaguas porque habla al público de 10 años en adelante de la realidad que se está viviendo en México.
“En este caso, es un militar el que comete la imprudencia. Estamos hablando de una situación que está ocurriendo y eso no se puede ocultar”, piensa Luis Martín Solís, director de La última bala.
Aclara, sin embargo, que en esta historia no hay buenos ni malos, pues también hace alusión a la brutalidad e irracionalidad con la que se conduce el crimen organizado.
La obra fue coproducida por el programa Alas y Raíces del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Chihuahuense de la Cultura.
Solís celebra el haber realizado la puesta en escena con total libertad de expresión, considerando que el organismo del gobierno federal es quien financia esta propuesta teatral tan crítica con las fuerzas armadas.
“Jamás se metieron conmigo, ni me tiraron línea de nada”, añade el director de la obra, que se estrenó el 10 de junio en Chihuahua y se escenificará por primera vez en la ciudad de México el 24 de julio en la Biblioteca Vasconcelos.
Se comisionó a Javier y Antonio Malpica la escritura del texto por tratarse de dos autores reconocidos dentro del teatro y la literatura infantil.
“Han probado una gran eficacia narrativa”, opina Miriam Martínez, coordinadora Nacional de Alas y Raíces, programa que apenas hace tres años comenzó a coproducir unas ocho obras de distintos géneros artísticos.
Además de dirigir La última bala, Solís también adaptó la dramaturgia junto con los actores protagónicos, para darle un contexto más cercano a la realidad.
“Sentíamos que hacía falta sumar experiencias que han ocurrido en el país para enriquecer la escena. Queríamos que tuviera el código postal bien puesto”, admite.
Uno de los episodios, por ejemplo, recuerda el heroísmo de Martha Rivera Alanís, la maestra de un jardín de niños que logró proteger a sus alumnos durante una balacera en Monterrey.
La adaptación consistió en sintetizar el texto y hacer a un lado lo literario para que los personajes fueran más reales, insistió.
“El soldado, por ejemplo, parecía bueno y un poco tonto, pero eliminaba su responsabilidad sobre los actos. Nosotros enfatizamos su responsabilidad y desarrollamos el tema de la culpa que sólo estaba bosquejado”.
La anécdota de La última bala es la siguiente: en lo alto de una montaña hay una cueva que se disputan Lucas, el soldado, quien viene huyendo de la balacera, y Magdalena, una adolescente que se escapó de su casa, junto con su hermano, tras recibir maltratos del tío. A ambos los une la desesperación y la marginalidad.
“Dentro de ese pequeño encuentro se traba una amistad, cosa que es extraña. La niña va acicateando la conciencia del soldado, pero al haber sufrido abuso, tiene un resentimiento enorme y va aprovechándose de las situaciones. Es una manipuladora que responde a la agresión de la que fue objeto”, explica Solís.
Centrada en la violencia, la obra teatral también aborda la facilidad con la que un niño puede cambiar un arma de juguete por un arma real.
El director de escena se vale de dibujos animados para la narración, “macabra y siniestra”, de la balacera que dejó al soldado herido y a los niños muertos, y también recurre a los títeres para suavizar la cruda temática.
“Había que contar una historia terrible de la manera más amable”.
La escenografía consiste en un piso de tierra color paja, un árbol muy geométrico y unas cercas.
“Quise generar un espacio muy poético, muy onírico, para que se preste a la reflexión”, señala Solís, quien se vale de Nortec, El Piporro y un son veracruzano, que se canta en vivo, para musicalizar la obra.
Su intención con este montaje, expresa, es compartir con el público infantil y juvenil la preocupación por la realidad mexicana, no dar lecciones de moral.
“Hay que tratar de entender de una mejor manera lo que nos está pasando, que es muy complicado”.
En la obra teatral La última bala intervienen los actores Carlos Camarillo, Victoria Benet, Adrián Aguirre o Jorge Luna, Erandeni Durán o Sonia Couoh y se presentarán en el auditorio de la Biblioteca Vasconcelos (Eje 1 Norte, Buenavista) el martes 24 de julio a las 12:00 horas.

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