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Conmemoran los 50 años del asalto al cuartel de Madera con la obra de teatro Mujeres al alba

*El grupo Escena Seis14 interpretó la obra basada en el libro Mujeres del alba, de Carlos Montemayor, ante un público entre el que estaban los familiares y uno de los sobrevivientes de los 13 hombres que el 23 de septiembre de 1965 atacaron el baluarte militar en busca de continuar con los ideales de la Revolución Mexicana

Agencia Proceso

Chihuahua

El teatro de cámara Fernando Saavedra de esta ciudad se convirtió en el escenario de la batalla invisible de la mujeres que estuvieron detrás del asalto al Cuartel de Madera, hace 50 años, cuando sus hijos, esposos, hermanos y/o amigos, llevaron al clímax la lucha por la tierra para los campesinos.
Ellas fueron testigos de años de lucha social que estudiantes y maestros normalistas, campesinos y profesionistas, dieron ante la burocracia de aquella época, siguiendo los ideales de la Revolución Mexicana.
El 23 de septiembre de 1965, 13 hombres llegaron a la cita. Apenas amanecía cuando comenzaron a disparar desde diferentes posiciones, el cuartel de la Ciudad de Madera, localizado en la Sierra Tarahumara. Fallecieron ocho y sobrevivieron cinco.
Sus madres, hijas y hermanas vivieron con ellos la angustia, el dolor, la esperanza y en muchos casos en coraje e incomprensión, porque no todas alcanzaban a comprender por qué llevaron al extremo de entregar sus vidas.
Asistieron además, familiares de Antonio Scobell Gaytán (asesinado en el asalto); Salomón Gaytán Aguirre (asesinado en el asalto); Guadalupe Scobell Gaytán (quien fue fusilado) y Juan Antonio Gaytán (fusilado junto con su sobrino Guadalupe).
Las hermanas de los Scobell Gaytán regresaron apenas hace dos años a Madera, tras vivir casi cinco décadas en el exilio. Volvieron al panteón de Ciudad de Madera en 2013 porque “el dolor era mucho”, confesaron.
La obra de teatro Mujeres al alba, dirigida por César Antonio Sotelo, mostró aquel momento del ataque y días posteriores, desde la mirada de las mujeres. Reflejaron y proyectaron la intuición, el arrojo, los reproches, la incomprensión, la esperanza, la impotencia y la incertidumbre, de cada una de las “mujeres del alba”, que predijeron la muerte.
El grupo Escena Seis14 ha interpretado en tres ocasiones la obra basada en el libro Mujeres del alba, de Carlos Montemayor, pero la noche del sábado el público fue peculiar. En las butacas estuvieron presentes protagonistas como Alma Caballero, esposa del doctor Pablo Gómez Ramírez, uno de los líderes del movimiento campesino de la década de los 60. Con ella estuvieron sus hijos.
Asistieron además familiares de Antonio Scobell Gaytán (asesinado en el ataque), Salvador Gaytán Aguirre (también muerto en el ataque), Guadalupe Scobell Gaytán (fusilado tiempo después) y Juan José Gaytán (murió fusilado con su sobrino Guadalupe Scobell). Apenas hace dos años falleció la hermana de Salvador y mamá de Antonio y Guadalupe, doña Albertina Gaytán Aguirre y hasta ese año, después de 48 años, las hermanas pudieron regresar a Madera. “El dolor era mucho”, dijeron.
También estuvieron familiares de doña Herculana Adame de la Cruz, pilar de su familia y de la lucha agraria. Ella falleció el pasado 13 de agosto y a la obra acudieron sus familiares. Era madre de José Juan Fernández Adame, uno de los sobrevivientes.
Ahí estuvo Francisco Ornelas Gómez, el guerrillero más joven y uno de los sobrevivientes chihuahuenses. Sólo viven actualmente él y Francisco Lugo. Este último vive en Sonora.
Actores y protagonistas de la vida real compartieron en una noche, la vorágine que cambió de manera radical la vida de decenas de mujeres y sus hijos, quienes vivieron en el exilio en la gran mayoría de los casos, para proteger su vida y la de su familia.
Ellas fueron quienes pelearon los cuerpos de sus familiares, cuando el gobernador Praxedis G. Guerrero ordenó tirarlos a todos en la fosa común. Fueron ellas quienes enfrentaron la reacción de los militares cuando vieron caer a sus compañeros y persiguieron a los guerrilleros sobrevivientes y a sus familias, como si fueran delincuentes.
Con la voz quebrada, Alma Gómez Caballero, hija de Pablo Gómez, expresó al concluir la obra: “De pronto se agolparon 50 años de dolor, de lucha…”, luego invitó a los familiares asistentes, a subir al escenario para entregar los reconocimientos a los actores que representaron a sus seres queridos.
El director César Sotelo dijo en entrevista, que su interés para montar la obra es hacer visibles a las mujeres que fueron arrastradas por sus hijos y esposos a aquella lucha, cuya investigación hizo Carlos Montemayor, porque considera que es importante destacarlas y  mostrar la importancia que tienen en la historia.
“Es una gran responsabilidad, una obra de teatro es una ficción, una interpretación, pero tener al público que tuvimos, nos movió también el dolor a todos, es una gran responsabilidad. Teníamos un gran nerviosismo por aquí”, refirió el dramaturgo.

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