Muere la agente literaria Carmen Balcells, promotora del boom latinoamericano
Silvia Isabel Gámez / Agencia Reforma
Ciudad de México
Cuenta la leyenda que un grupo de importantes editores pactó boicotear a la superagente literaria Carmen Balcells por lo implacable de sus negociaciones. El plan fracasó porque su cartera de autores, que incluía a premios Nobel como Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa y Camilo José Cela, era imprescindible.
“Carmen fue de dimensiones míticas”, resume el crítico literario Julio Ortega, quien la frecuentó a principios de los 70. “Batalló por sus autores y logró lo que antes de ella no conocíamos: que los escritores vivieran de su trabajo”.
Sin Balcells, el boom de la literatura latinoamericana no hubiera sido posible, asegura el peruano: “Su visión de gestora cultural fue proverbial”.
Fallecida la noche del domingo a los 85 años en Barcelona, es recordada por la directora de Grupo Planeta en México, Nubia Macías, como una mujer fascinante, dura para negociar. Atenta al detalle, nunca faltaba una copa de champán en su oficina.
Para García Márquez, que escribió en sus muros: “El sueño de mi vida es poner una agencia literaria y tener un autor como yo”, era la Mamá Grande, pero para otros fue la Papisa.
“Era una mujer de amores y de odios”, reconoce Macías. “Su gran aportación es que creía en sus autores, los defendía a sangre y fuego, y también los catapultó”.
Beatriz de Moura, fundadora de editorial Tusquets, advierte que a menudo su interés comercial se impuso al literario. Descarta que haya sido una gran conocedora de la literatura. “Sí fue una gran promotora. Buscaba al autor que tenía cierto prestigio o una pequeña respuesta del público, eso lo hacía muy bien”.
Balcells logró equilibrar la relación asimétrica que había entre los escritores que empezaban y las grandes editoriales, plantea Tomás Granados Salinas, gerente editorial del FCE. Terminó con prácticas como la cesión vitalicia de los derechos de autor, y especificó en los contratos pagos por cada edición según el formato. “Cambió el protagonismo abusivo de ciertos editores en beneficio de los autores”. (Con información de Luis Méndez).




