Quizá el arte no reconstruya el tejido social pero hay que intentarlo, dice artista
*Se debe atacar el problema desde muchos ángulos: con autoridades comprometidas, sociedad participativa y creadores unidos, afirma el colombiano Juan Camilo Londoño
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Para el artista colombiano Juan Camilo Londoño es posible que el arte y la cultura por sí solos no sean cura para la reconstrucción del tejido social destruido por la violencia no obstante aseguró que “es interesante intentarlo”.
Quien este sábado y domingo ofreció un taller de performance en el Centro Cultural Domingo Soler, de la mano del programa de Residencias Artísticas por intercambio Puerto Acapulco, añadió que se debe atacar el problema desde muchos ángulos: “con autoridades comprometidas, sociedad participativa y creadores unidos”.
Luego de lamentar que muchas veces se tenga una visión reduccionista del arte, abundó en que éste “genera dinámicas sociales, espacios de reflexión que quizás sí tengan un lugar en la construcción de sociedades sin violencia” por lo que reiteró, es necesario intentarlo.
“No sé si el arte sea ese motor que va a transformar la sociedad, quizás no, pero es interesante que se invierta en arte porque contribuye y genera momentos de reflexión, dinámicas distintas, espacios alejados de la violencia que le aportan a las ciudades en muchos sentidos y no sé si sea que va a cambiar la sociedad pero es interesante intentarlo”.
En ese sentido, comentó que “hay una frase del profesor (español) Josu Larrañaga: los artistas saben que no van a cambiar el mundo pero hacen como si no lo supieran”. “De todas formas es interesante, quizás ese sería el papel del arte, como se mueve en lo simbólico es generar esos momentos de reflexión y pensarnos como sociedad”, dijo.
El performance y la discriminación
Sobre su visita a Acapulco, Juan Camilo Londoño explicó que se dio la oportunidad de ofrecer un taller de performance y categorías sociales debido a que realiza una residencia artística en la ciudad de México.
Del curso, abundó, fue un taller que se enfocó en dos categorías: la raza y el género a partir de que la discriminación es un tema muy actual en toda Latinoamérica.
“De forma sutil no se dice abiertamente que somos racistas o xenófobos pero lo somos”, al grado, aceptó, que aún entre los pobres se discriminan entre sí al igual que los ricos.
Esto, explicó, “según lo que he visto y leído, tiene que ver con una visión del mundo colonial que se sigue manteniendo a pesar de que ya no existe el dominio administrativo de Europa”.




