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Puede confundirse la sintomatología de la leucemia con chikungunya, advierte pediatra

*La doctora del Iecan Ana Bertha Rivera Ramírez indicó que el oportuno diagnóstico de este tipo de cáncer, sobre todo en niños y adolescentes, puede salvarles la vida

Abel Salgado

Con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Lucha contra la Leucemia, la médico pediatra del Instituto Estatal de Cancerología (Iecan), Ana Bertha Rivera Ramírez, indicó que el oportuno diagnóstico de esta enfermedad sobre todo en niños y adolescentes, puede salvarles la vida.
Consultada en el nosocomio, expuso que se atienden a 80 menores de edad y en el caso de los adolescentes, el pronóstico de vida es reservado por la dificultad en la reposición de sangre y la anuencia de ellos por seguir el tratamiento médico.
Alertó que por la temporada de chikungunya, algunos síntomas podrían confundirse con la leucemia.
Detalló que los primeros síntomas son cansancio, fiebre ocasional y en el tercer o cuarto día, la presentación de puntos rojos en la piel por todo el cuerpo. Expuso que al igual de la enfermedad transmitida por el mosquito aedes aegypti sus las reacciones podrían interpretarse como similares.
La sintomatología que la hace diferente, es el sangrado de encías cuando cepillan los dientes o sentir ganglios en el cuello o axilas. Después de estudios de sangre detectan anemia y que hay bajas plaquetas. Manifestó que “se confunde al inicio con lo que tenemos nosotros ahorita con el dengue o chikungunya porque empiezan con fiebre, dolor de cuerpo, cabeza, hacen el examen de sangre y es similar”.
Con un aspirado de médula ósea se detecta este cáncer.
La oncóloga infantil explicó que el cáncer más frecuente en los adolescentes son las leucemias y dijo que a diferencia de la leucemia en niños de 2 a 6 años de edad, un joven no tiene el mismo pronóstico de curación, “el adolescente necesita mucho más la donación de sangre y plaquetas porque pesa más; el adolescente no lo resiste como lo resiste un niño”.
Otro de los factores en contra de los jóvenes, es que el 60 por ciento de los jóvenes no siguen las indicaciones médicas “no aceptan que su vida es diferente, que están enfermos pero ellos quieren seguir las mismas actividades o minimizan el problema”.
Expuso que el factor social y también afecta en los jóvenes, en especial de quienes provienen de las comunidades, en donde se dan casos en los que prefieren vivir en los albergues mientras dura su tratamiento de quimioterapia, porque el pelo se cae y eso les provoca vergüenza “porque en sus comunidades se burlan de ellos”.
Indicó que el tiempo estimado para el tratamiento oscila en los cinco años “si el cáncer en cinco años ya no les volvió, se curan”.
La especialista reconoció que desafortunadamente la población de pacientes curados no es “muy buena” y que no era una situación característica de Guerrero sino en el mundo, donde el índice de adolescentes curados es del 25 al 30 por ciento, estadísticas que se comparten en el estado.

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