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El mexicano Roberto Reyes, una de las estrellas del Cirque du Soleil desde 2008

*El ex campeón panamericano de gimnasia participa en el nuevo espectáculo Corteo con el cyr wheel, un aro de 10 kilos en el que giran y ruedan los gimnastas

Manuel Tejeda / Agencia Reforma

Ciudad de México

De campeón panamericano de gimnasia, en 2004, Roberto Reyes se convirtió en una estrella del Cirque du Soleil, en mayo de 2008.
Tras calentar y ensayar en la Carpa Santa Fe, donde se presenta el espectáculo Corteo, el atleta señaló que dejarlo todo no fue una decisión fácil; sin embargo, el destino dejó en claro que fue la mejor elección de su vida.
“Fue una decisión importante, porque dejé todo, inclusive mi carrera en ciencias de la comunicación. Extrañé mucho, pero era más la emoción de conocer el mundo, de conocer qué hay allá afuera”, señaló el joven, de 28 años.
El show en el que debutó fue Saltimbanco, como artista en el columpio ruso, una especie de sube y baja que cuelga como péndulo.
Y el martes entró a Corteo, como parte del ensamble del cyr wheel, un aro de 10 kilos en el que giran y ruedan los gimnastas.
“Esta disciplina la aprendí con ellos. Si uno tiene buena actitud, no es difícil adquirir ningún conocimiento”, expresó.
Su participación se prolongará hasta el 11 de octubre, cuando termine la temporada del circo en la Ciudad. Luego, viajará hasta Ecuador, último lugar que disfrutará del show, pues ahí terminan su tour.
Consciente de que la vida de un deportista profesional es efímera, a Reyes le gustaría sacarle todo el jugo posible al Soleil y aprender el arte del clown.
“Acá es como una universidad, pues aprendí actuación, canto y baile. Haz de cuenta que fui al CEA, de Televisa, pero de muy alto nivel. Ahora quiero ser más ‘clown’, porque la vida de un acróbata no es tan duradera como la del actor. Debo seguir evolucionando en eso, aunque en Saltimbanco fui ‘back up’ del artista principal. Así que creo tener la actitud”, explicó.
La empresa canadiense le dio la oportunidad de conocer a su esposa, Inna Rudenko, de Ucrania, con la que tiene una pequeña niña: Sofía, de 3 años.
“Mi niña hace la lucha entre el español y el ruso. Y a mí me gustaría que hiciera lo que ella quiera, desde cirujana hasta trampolinista. Siempre que sea por el buen camino y que la haga feliz”, reflexionó.
Agregó que, en un futuro, le gustaría volver al país para profesionalizar el arte circense.
“Tengo la intención de hacer una compañía de eventos especiales, porque trabajar acá te deja muchos contactos. También me gustaría impulsar las escuelas nacionales. Y si me piden un consejo, se lo daría a los papás de los jóvenes o niños, para que vean el futuro que tiene esta profesión y los ayuden a darse cuenta de que la pueden hacer y lo vean como una forma de vida”, sentenció.

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