Médicos Sin Fronteras se retiran de Kunduz tras el bombardeo que dejó 22 muertos
DPA / EFE
Kabul / Nueva York
La ONG internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) anunció ayer que abandona la ciudad afgana de Kunduz ya que tras el bombardeo sufrido el sábado, que dejó 22 muertos, el hospital que gestionaban “ya no está operativo”.
Por el momento no se sabe si el hospital podrá reabrir sus puertas. Según explicó la portavoz Kate Stegeman, todos los pacientes del centro médico han sido trasladados a diversas instalaciones en la ciudad de Pul-e-Chumri o en la capital, Kabul.
“Aún tenemos a algunos empleados no sanitarios vigilando las instalaciones… Pero en estos momentos no puedo confirmar si nuestro centro de Kuduz podrá reabrirse o no”, añadió.
La clínica, financiada exclusivamente a través de donaciones, se vio afectada el sábado por el bombardeo perpetrado en la región por las fuerzas aéreas estadunidenses.
Al menos 22 personas perdieron la vida, entre ellas 12 empleados de MSF y diez pacientes, incluidos tres niños, informó ayer la portavoz de MSF Christiane Winje en Berlín. Además, las explosiones provocaron heridas a otras 37 personas.
Horas antes, la ONG había rechazado las acusaciones de que antes del bombardeo combatientes talibán dispararon contra las tropas afganas y de la OTAN desde el hospital.
“Las puertas de las instalaciones estuvieron cerradas toda la noche, por lo que en el momento del bombardeo no había nadie más en el hospital además de los trabajadores y los pacientes”, aseguró la organización.
Además, todo paciente, incluso los talibanes, es considerado como un civil no combatiente según el derecho internacional humanitario. “En ningún caso se puede justificar el bombardeo de un hospital en funcionamiento”, subraya el comunicado.
El Ministerio de Defensa afgano había argumentado previamente que los talibanes utilizaron el hospital como “escudo”. Kabul anunció ayer que iniciará una investigación junto con sus aliados. También el Pentágono señaló que abriría una investigación en coordinación con el gobierno afgano.
MSF exige no obstante una investigación independiente. Según sostienen, los bombardeos continuaron incluso después de que tanto las fuerzas militares afganas como Washington fueran informados de que las bombas habían impactado contra el hospital.
La ONU condenó ayer el ataque contra un hospital de MSF en Kunduz, en el norte de Afganistán, en el que murieron más de 20 personas.




