Tocar senos de “gorda” de Botero asegura una larga relación amorosa
El pintor y escultor colombiano Fernando Botero se declaró complacido ayer al conocer una creencia popular según la cual tocar los senos de una “gorda” suya, instalada en la ciudad caribeña de Cartagena, asegura largas relaciones amorosas.
Botero, quien llegó a Bogotá para entregar una nueva donación de cuadros al Museo Nacional de Colombia, mostró su satisfacción cuando le contaron que los turistas frotan una de los pezones de la pieza de bronce, colocada hace cuatro años en la plaza de Santo Domingo, en el centro casco antiguo de la ciudad amurallada.
“Qué bueno. Buenísimo”, comentó el pintor en medio de risas al enterarse de la historia en una entrevista con la emisora de radio RCN, en la que el periodista Juan Gossain le explicó que “tocándole el pezón a Getrtrudis, el novio y la novia o marido y mujer, la relación va a durar feliz toda la vida”.
Por ello, el seno de la escultura monumental ha tenido que ser retocado varias veces, ya que la parte acariciada por los turistas perdió el color original.
No obstante, Botero dijo que no sabe de dónde salió el nombre de Gertrudis, ya que él bautizó la obra como Mujer reclinada.
El artista, nacido en Medellín en 1932 y residente en París, donó hace cuatro años unas doscientas obras suyas y de grandes artistas mundiales a museos de Bogotá y Medellín.
Botero exhibe desde ayer cincuenta obras recientes sobre la violencia colombiana –27 dibujos y 23 pinturas– que donó al Museo Nacional y también se expondrán en otras ciudades colombianas.




