Jorge Camacho Peñaloza
El PAN que quiero en Guerrero
La actual dirigencia nacional del PAN tiene una característica un tanto inédita en la vida del partido y del país: representa el arribo de la juventud mexicana a la dirección del partido. La presencia de Ricardo Anaya en la dirigencia nacional significa una especie de asalto al partido por parte de la juventud mexicana del país, de la que él forma parte y representa.
Lo anterior significa que el PAN tiene el reto de dar cauce a las propuestas, inconformidades, rebeldías, intereses, demandas y exigencias de la juventud mexicana.
En Guerrero, donde la reciente contienda electoral constitucional nos deja muchas enseñanzas al interior del partido, se esta realizando una contienda para definir el rumbo del Acción Nacional.
Hoy los panistas de Guerrero vamos a definir hacia dónde llevar al partido.
Las lecciones deben servir para no cometer los mismos errores, para no caer en los mismos engaños, y sobre todo para rectificar el rumbo, que hoy es lo que esta reclamando la sociedad.
¿Que tanto hace falta en la vida política del PAN en Guerrero?
Primero que nada que se hable con la verdad, que el dirigente estatal tenga la capacidad de cumplir acuerdos, que no se enriquezca con el recurso del partido, que no haya que hacer denuncias públicas o al interior de los organismos de orden del partido para que se le sancione, que se reúna permanentemente con sus legisladores, regidores y alcaldes, que dicte el rumbo del partido.
Falta eso, pero también falta que quien dirija al partido, sea una persona honesta, que cuando llegue a un puesto se suba el sueldo, y no justifique por qué lo hizo; que no compre voluntades con cargos y puestos, que no se preste a los juegos del poder, y que no haya recursos que lo puedan corromper.
Que quien dirija al partido nunca piense siquiera en algún beneficio personal por la decisión al designar a un candidato a regidor, alcalde o gobernador; que sea el principal promotor de sus candidatos, que sea factor de unidad, que los acompañe a su campaña, que por ningún motivo permita que su militancia no sea sólida y fuerte.
Hoy el PAN tiene el reto de tener un discurso centrado en la argumentación y razonamiento políticos, llevar el diálogo y el debate al terreno de la verdad, la objetividad y de la ética, saliéndose de la simulación, la demagogia y la defensa a ultranza de intereses de grupos o personales.
El dirigente de Acción Nacional en Guerrero no debe ser corrupto y no debe tener antecedentes de haberlo sido, por que como dice un dicho por mi tierra, “Perro que come huevo, aunque le quemen el hocico”.
Con el ejemplo del liderazgo de Ricardo Anaya, la dirigencia en Guerrero no puede ser diferente, no debe ser una dirigencia antigua, de viejas practicas, debe dar cauce a la expresión e inconformidad de la gente, y debe hablar con la verdad.
Aspiro a que la dirigencia de mi partido en Guerrero sea el instrumento de la gente, de los distintos sectores sociales, pero también de las personas, y que cada una se sienta atendida, representada y que se le hable con la verdad.
Quiero y creo que como panista, como guerrerense y como mexicano, merezco un Partido Acción Nacional, diferente y mejor en mi estado de lo que hasta hoy hemos tenido.
Que quien quiera que gane, ponga atención a lo que aquí escribo, seguro eso pensamos muchos, panistas y no panistas.
Que quien gane sepa que necesitamos políticos con discursos que den luz y explicaciones provenientes de las convicciones y no de ambiciones de poder.
Sin rollos, que el PAN en Guerrero, con su elección se sacuda la corrupción, el amiguismo, la opacidad, la obscuridad, y que sea por vez primera el principal referente de la sociedad para entender en dónde estamos, hacia dónde vamos y a dónde podemos ir.
Vuela vuela palomita, y ve y dile a mis paisanos militantes que los invito a votar por alguien a quien no haya que quemarle el hocico, por que al fin y al cabo, siempre sería el mismo… voto por el nuevo PAN.




