Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Se dice inocente y perseguido con su familia desde los 70 uno de los detenidos por el secuestro del molinero

Señor director:

Le suplico me publique la siguiente carta en el periódico que usted dignamente dirige para que pueda conocerse la injusticia que se está cometiendo conmigo y así las autoridades se dignen a intervenir.

Señor presidente de la República

Señor gobernador del estado de Guerrero

Señor presidente del Tribunal de Justicia del estado de Guerrero

Señor procurador de Justicia del estado de Guerrero

A la opinión pública

En Atoyac de Álvarez, Guerrero, el 18 de mayo de 1970 unos sujetos que se decían policías judiciales se llevaron detenido a uno de mis hermanos y ese mismo día cuando mi padre Julio Hernández Hinojosa fue a conocer el motivo, lo detuvieron y se lo llevaron con rumbo desconocido, al tercer día encontramos a mi hermano en la cárcel terriblemente golpeado, lo habían torturado infamemente; y a mi padre, lo encontramos ya sin vida en la funeraria Manzanares, a causa de los golpes y la tortura de la que fue víctima, y el                                 gobierno en lugar de hacernos                                 justicia desató contra nosotros una terrible persecución, obligándonos a abandonar nuestras tierras de cultivo y cafetales.

El 20 de agosto de 1974 fui detenido por unos supuestos judiciales, quienes me torturaron y culparon de delitos que no cometí, teniéndome detenido cinco años y ahora se repite la historia, vuelvo a ser injustamente detenido el 15 de octubre de 2004, cuando al hacerle la parada a mi taxi una supuesta pasajera que ahora sé que trabaja para la Judicial y responde el nombre de Guillermina Castro Ramírez, me pidió que la llevara a un sitio despoblado de Acapulco, en donde me interceptó una camioneta de la cual bajaron quienes dijeron ser elementos de la AFI y sin orden alguna de aprehensión me llevaron a los separos de la Judicial de la colonia Zapata, amarrado de pies y manos y vendado de los ojos, acusándome de secuestrar al señor Leodegario Castro Bartolo.

En dicho lugar me ponían una bolsa de plástico en la cabeza, me hacían beber agua salada, para sacármela a golpes, me daban toques eléctricos en los testículos, obligándome a firmar declaraciones en las que también se inculpa a personas que no conozco.

Estos hechos fueron ordenados por el comandante Humberto Velázquez Delgado y el jefe de grupo Ulises Velázquez Delgado, ambos de la Judicial del estado. No es posible que el gobierno se ensañe conmigo y mi familia y que vuelvan a destruir mi hogar. Por todas las injusticias que han cometido conmigo pido que se investigue mi caso y se me ponga en libertad porque soy inocente, ya que tal parece que están encubriendo a los verdaderos culpables.

Hoy señores presidente de la República, gobernador del estado de Guerrero y procurador de Justicia del estado de Guerrero es tiempo de terminar con la tortura, hoy el pueblo de México confía en el cambio, porque no puedo esperar 30 años a que me hagan justicia, yo soy inocente, nunca le he hecho un mal a nadie, ni en el pasado ni en el presente.

Por otro lado, al gobernador, procurador, señor presidente del Tribunal Superior de Justicia y c. director de la Policía Judicial del Estado, se les pide su apoyo para que los elementos de la Policía Judicial de nombre Santiago Córdoba Arellano y Pedro Fragoso Arias se presenten a declarar al juzgado sexto penal, en virtud de que aún cuando se le ha notificado con tiempo al comandante Camacho Millán, únicamente lo justificó en varias ocasiones como que estuvieron comisionados en cualquier servicio, y la última ocasión dichos elementos fueron notificados por parte del señor director de la Policía Judicial del Estado y ni de esa manera se presentan a declarar. Señor procurador: en una audiencia pública usted le dijo a mi familia que aportaran las pruebas suficientes para demostrar mi inocencia, entonces señor procurador esta es una de las pruebas a desahogarse en el juicio que se me está llevando injustamente y mi pregunta es cuál es el interés por parte de la Procuraduría y del comandante Humberto Velázquez Delgado, que dichos elementos de la policía judicial no se presenten a la diligencia de interrogatorio, que ha sido diferida en varias ocasiones, con el argumento de que los elementos se encuentran desempeñando una comisión cuando la misma Procuraduría tiene la obligación de velar por un Estado de derecho, el cual pregona a los cuatro vientos, además de que cuenta con infinidad de elementos de la Policía Judicial que pueden desempeñar la Comisión que se les ha asignado, con el firme propósito de no permitirle que se presenten en la diligencia de interrogatorio.

Por lo tanto con fundamento en lo dispuesto por el artículo 8 constitucional, y con pleno respeto a la división de poderes, respetuosamente le solicito a quien corresponda, se procure la comparecencia de los policías judiciales Santiago Córdoba Arellano y Pedro Fragoso Arias, para la diligencia de interrogatorio, en la hora y fecha que se señale en su oportunidad por el juez sexto de la primera instancia en materia penal.

 Atentamente
Santiago Hernández Ríos

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