Trilogía escénica logra reunir a decenas de personas en la Tercera Muestra Domingo Soler
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Con al presentación de tres trabajos escénicos: Uvieta, de la compañía de la Unidad de Artes de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG); Infinito, de la Compañía de Teatro Ezcoria, y La torre, de Teatro Grupo Skéne, continuaron el martes las actividades de la Tercera Muestra de Teatro Domingo Soler que en su segundo día logró reunir a decenas de personas en el centro cultural del mismo nombre.
Fue la compañía de la Unidad de Artes de la UAG, la que en el teatro y ante decenas de personas presentó Uvieta, una adaptación de un cuento de corte rural y costumbrista del mismo nombre y que escribiera Carmen Lyra a principios del siglo pasado.
Bajo la dirección de Francisco Arzola, el grupo de actores dio cuenta de la historia de Uvieta, un señor entrado en años que debido a su pobreza y su buen corazón, obtiene para él y su esposa Robustiana tres dones del cielo, vía una hermosa mujer, Mariquita: un saco milagroso de donde sacar comida de manera infinita, un palo de uvas al cual se puede subir pero no bajar sin su permiso, y el poder de decisión sobre su propia muerte.
No obstante, el abuso de los dones obliga a la burocracia celestial a intervenir; el licenciado Satán, el coronel Muerte, San Pedro y el mismo Dios, se involucran en una sátira que concluye de manera súbita: todo era un sueño de Uvieta.
Participaron en la obra Ignacio Medina Martínez (Uvieta), Angelli Maldonado García (Robustiana), Darwin Barrientos Miranda (Dios) Rubén Contraras (San Pedro), Yolotzin Duque Catalán (Mariquita), Diareni Moreno Salas (Coronel Muerte), Luz María Tello Miranda (Licenciado Satán), Edinora Valadez Morlet, Guadalupe García Estrada y Doris Millán Adame (Ángeles).
Posteriormente y en la sala Luis Zapata tocó el turno a la Compañía de Teatro Ezcoria, que bajo la dirección de Lucero Castro presentó Infinito, adaptación de un texto del dramaturgo Víctor Venegas y que relató ante unas cincuenta personas que llenaron el lugar, la historia futurista de Epco, un recolector de basura espacial que a la postre se vuelve el único capaz de trabajar en ese ambiente, volviéndose también una esperanza para el planeta Tierra, acosado por el calentamiento global.
Cuando un par de sujetos de una raza que sustituyó al ser humano en el planeta pretende borrarle la memoria y así obligarlo a seguir trabajando sin importarle comprender su naturaleza, éste decide suicidarse no sin antes establecer que es en la literatura donde se puede aprender de la conducta humana.
Actuaron en Infinito Ariel Ocampo como Epco, e Iván y Jorge Valente como los sujetos de otra raza.
Para concluir con las actividades de la muestra, en el teatro se presentó el trabajo La torre, de Alejandro Ferrero de la mano de el grupo teatral Skene, de la Universidad Autónoma de Guerrero, y que dirige Pedro Escorcia.
Con la actuación de Amaranta Cabañas y Roberto Guerrero, la historia presentó a una joven mujer que en una estación de ferrocarril espera a que el tren llegue y la lleve a Zacatecas, a donde dice que están su esposo y sus hijos.
Mientras espera, consigue que un hombre, que se trata de un mago, escuche su historia de vida que va de una niñez como cualquiera al homicidio precisamente de sus dos pequeños luego de separase de su esposo, quien la dejó por una “putita fronteriza”.
El público fue de la angustia a la tristeza debido a que el personaje reniega de su realidad y mejor prefirió continuar la espera de un tren que la lleve a Zacatecas, donde su locura le dice que están su esposo y sus hijos esperándola y continuar viviendo como una familia.




