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Podría Guerrero volver al tercer lugar nacional en feminicidios por aumento de casos: Rosa Icela Ojeda

Karla Galarce Sosa

La investigadora del Observatorio de Feminicidios, Rosa Icela Ojeda Rivera señaló que la impunidad en la comisión de delitos, el temor de la sociedad ante la violencia, la insensibilidad de los gobernantes frente a las demandas de justicia, la filtración de poderes fácticos como la delincuencia organizada entre las instituciones, y la fragilidad del Estado de Derecho, son factores que fortalecen hechos como el ataque en el Instituto Municipal de la Mujer (Inmujer).
Entrevistada ayer en el Observatorio que está dentro del  Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados, Ignacio Manuel Altamirano (IIEPA-IMA), de la UAG, la especialista en temas de género informó que el atentado ocurrido el lunes 9 en la institución municipal en pleno zócalo del puerto, puso en alerta a la sociedad civil organizada, aunque admitió que la incipiente organización, deriva en una apatía en la defensa de temas como los derechos humanos.
Aseguró que la presencia del Ejército en las calles únicamente alienta el ataque contra las instituciones, pues son las mismas fuerzas armadas las que violentan derechos humanos.
En otro momento anunció la creación de la Red por la Defensa de las Instituciones; conformada el jueves pasado, en la que participan grupos como el de Amigos con VIH (Gavih), Reto, Dedesser y el Observatorio de Feminicidios.
Vaticinó que con el aumento de feminicidios en el puerto y la entidad, Guerrero podría volver a ocupar el tercer lugar a nivel nacional y dejar el cuarto que actualmente ocupa.
Consideró también que el ataque fue contra la institución y no contra la abogada delInmujer pues su trayecto para llegar de su casa al trabajo requiere de transbordar.
“Las instituciones que atienden a las mujeres, como las de defensa de los derechos humanos, corren riesgo en un momento en que hay una fragilidad del Estado de Derecho. Lo que el Estado no está atendiendo en términos de seguridad, en términos de la aplicación de la justicia y que son ocupados por los poderes fácticos que han adquirido los grupos de la delincuencia organizada, pero son múltiples; el espacio que es dejado por el Estado rápidamente es ocupado”, evaluó la investigadora quien integró un estudio sobre feminicidios con datos a partir de 1993, cuando comenzaron los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez en Chihuahua.
Habló de que no sólo han aumentado los feminicidios, sino que aumentaron los crímenes de odio entre los que se hallan los homofóbicos  y a quienes tienen más ingresos económicos, incluso contra los asalariados.
“Somos una sociedad, hablo de la mexicana, de la guerrerense, con una gran apatía de la defensa de los derechos, para incluso, la generación de servicios públicos, para la vigilancia del funcionamiento de las instituciones; nos ha conducido que ahora, en una situación de gravedad como ésta, no reaccionemos y no generemos las estructuras que se requieren para demandar nuevamente, la vigencia plena del Estado de Derecho y por otro la vigilancia de las instituciones e intervenir en las políticas públicas de vigilancia”.
Aseveró que la presencia del Ejército ni la Marina o las policías federal, estatal o municipal, no lograron inhibir la comisión de delitos, ni dejaron que “la quiebra del Estado de Derecho fueran ocupados por los poderes fácticos. Lejos de inhibir la comisión de delitos, se convirtieron en un acicate por una provocación”.
Señaló que los asesinatos ocurren a todas horas y en cualquier lugar fuera de la Costera, como el atentado en el Inmujer.
“Eso indica que hay una alerta para tomar medidas. La violencia y la delincuencia se han convertido en factores de igualación porque es una vía de igualación y eso lo ha permitido la impunidad porque alienta a que los poderes fácticos crezcan, se fortalezcan y, al final determinan las condiciones en las que vivirá nuestra sociedad”, dijo.
Puntualizó que la impunidad, alienta la comisión de delitos y del fenómeno de igualación, pues se carece de penas ejemplares. luego explicó que incluso, la sociedad está llena de temor e inhibida.
Cuestionó la apatía de las autoridades municipales ante la alerta de las trabajadoras del Inmujer, quienes buscaron entrevistarse con la presidente municipal, Verónica Escobar Romo tres días antes del ataque, del que resultó lesionada, Guadalupe Gatica Rojas.
Enseguida deslizó que la atención a las mujeres que son víctimas de integrantes del crimen organizado, y que reciben un servicio como el Inmujer, pudieran ser quienes, de manera inconscientes, llevaron a quienes días antes vigilaban a la institución. Después hizo un llamado a las instituciones que se encargan de investigar el atentado, para que entreguen resultados.
Reiteró que la integración de la Red por la defensa de las instituciones, se originó ante una emergencia que prendió las alarmas de la sociedad civil organizada.
Señaló que los gobernantes son los encargados de brindar seguridad a los ciudadanos, de garantizar la aplicación de la ley y los encargados de proporcionar el funcionamiento adecuado de las instituciones.
“Lo que hemos visto, después del 9 de julio, es que tienen la guardia baja para la defensa de nuestros derechos y de nuestra seguridad; pero lo que no sabíamos que con todo y la alerta, mantuvieran la guardia baja y, sobre todo, apatía y escepticismo. Si las autoridades que son las responsables de garantizar la seguridad, el funcionamiento, la impartición de la justicia, no tienen lo elemental, un mínimo de sensibilidad”, reclamó Rosa Icela Ojeda.
Criticó que a pesar de la violencia, los gobernantes han creado una coraza que les impide integrar vínculos con la misma sociedad y otras instituciones, como las organizaciones civiles para intercambiar experiencias.
Advirtió que sin reconstrucción del tejido social, inhibido por el temor, y reconstrucción del Estado de Derecho, la pelea estará perdida, puesto que en seis años desde que el Ejército está en las calles, no tienen los protocolos de actuación ante la comisión de delitos.
“Estamos volviendo a una sociedad donde cada quien en ésta en una escuela de igualación, en la que la violencia se está volviendo un contagio y esto se está generalizando, por eso tenemos una sociedad débil, frágil que hoy, no hay una cultura de participación”, resaltó.
Acotó que la desconfianza hacia las policías por la ciudadanía, persiste, pese a que los resultados divulgados por el gobierno estatal de la Operación Guerrero Seguro (OGS).
“Ha aumentado el número de feminicidios, pero también ha aumentado la crueldad. Ha incrementado un 300 por ciento. De 80 asesinatos de mujeres en 2011, en 2011 hubo 120; éste año, llevamos los 120 en los primeros meses y no sabemos cómo vayamos a cerrar el año”, detalló.
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