Misión de la ONU permanecerá un mes más en Siria; combates dejan ayer al menos 100 muertos
DPA
Nueva York / Damasco / Estambul
La misión de observadores de la ONU en Siria fue prolongada en 30 días, aunque con algunas condiciones, según acordó hoy por unanimidad el Consejo de Seguridad en Nueva York. Mientras, en Damasco continúan los combates entre el gobierno y la oposición.
Los 15 miembros del gremio votaron a favor de un borrador de resolución a iniciativa de Reino Unido, un día después de que Rusia y China volvieran a vetar una resolución para aumentar la presión contra el régimen, que preveía sanciones económicas y un cambio de estatus de los observadores.
Según el texto de este viernes, el mandato del grupo sólo podrá prolongarse, sin embargo, si cesa el uso de armas pesadas, afirma el texto. En caso contrario, la misión se retirará, señala el texto. Según la ONU, el régimen de Bashar al Assad ataca con artillería y helicópteros de combate zonas residenciales.
Además, la misión tiene la labor de asistir la transición en Damasco, pero se retirará si no hay solución política.
El embajador ruso en la ONU, Vitali Churkin, saludó la nueva resolución como “equilibrada”. “Estamos muy satisfechos”, dijo ante la prensa. Además, señaló que su gobierno no tiene información sobre el futuro de Al Assad. “El presidente Al Assad no es nuestra responsabilidad”, dijo ante la prensa.
Antes, el embajador ruso en París había señalado en una entrevista la disposición de Al Assad a marcharse, algo rectificado después y negado también por fuente sirias.
Estados Unidos señaló mientras tanto que continuará proporcionando “apoyo político y no letal” a la oposición siria y trabajando con el Grupo de Amigos del Pueblo Sirio para solucionar el conflicto. “Los días del presidente (Bashar) Al Assad están contados”, dijo la embajadora estadounidense en la ONU, Susan Rice, que anunció un aumento de los envíos de ayuda humanitaria al país.
Rusia y China se defendieron hoy de las críticas a su veto el jueves, alegando que no era la solución adecuada al conflicto. El ministro del Exterior británico, William Hague, aseguró que Rusia lamentará su decisión, entre otras cosas porque ahora es más probable que haya países que aumenten los envíos de armas a los rebeldes.
Rusia se encontrará con que sus intereses en Cercano Oriente se verán afectados a largo plazo, añadió. “Nosotros haremos más cosas por fuera del Consejo de Seguridad e intensificaremos nuestro trabajo para apoyar a la oposición siria, para dar ayuda humanitaria”, afirmó en una entrevista con la BBC.
Moscú rechazó ayer que esté bloqueando una solución tras su veto y el de China. “Los intentos de Occidente de responsabilizar a Rusia de la escalada del conflicto son inaceptables”, dijo el portavoz del Ministerio del Exterior, Alexander Lukashevich.
Por su parte, China alegó que la resolución impulsada por Occidente y vetada por Pekín y Moscú sólo habría empeorado las cosas, extendido la violencia y que el futuro del país debe decidirlo la propia Siria y no la comunidad internacional.
Mientras, los ministros de Exteriores de la Unión Europea aprobarán el lunes nuevas sanciones contra Siria, añadiendo entre 20 y 30 personas y entre dos y tres empresas u organizaciones a su lista de sancionados, informaron ayer fuentes diplomáticas en Bruselas.
Y sobre el terreno, en el centro de la capital siria volvieron a registrarse ayer enfrentamientos entre seguidores de la oposición armada contra unidades del ejército del régimen de Bashar al Assad, según informaron fuentes rebeldes, que apuntaron también nuevas deserciones de un general sirio y 20 oficiales a Turquía.
Fuentes de la oposición cifraron en casi cien el número de víctimas mortales durante la jornada, que se sumarían a la más de 300 del jueves. Las cifras no pueden verificarse de forma independiente.
Según la oposición, los rebeldes atacaron ayer la dirección de policía en la calle central Jalid Ibn al Walid de Damasco. Cerca del edificio, las fuerzas de la seguridad dispararon a mediodía contra hombres que salían de una mezquita tras el rezo del viernes y gritaban lemas contra el presidente, según esas fuentes.
También en el barrio de Al Birse, de la capital, los sirios salieron a la calle gritando que la victoria sobre Al Assad se alcanzará durante el mes sagrado de ayuno del Ramadán, que comenzó el viernes.
El jefe de seguridad nacional de Siria, Hisham Bikhtiyar, murió ayer a causa de las heridas que sufrió en un ataque explosivo el miércoles contra la sede de la agencia en Damasco, informó la televisión estatal.
Su muerte hace ascender a cuatro el número de los altos cargos de seguridad que murieron en el atentado, que se atribuyó el rebelde Ejército Libre de Siria. El mismo día del ataque murieron el ministro de Defensa, Daud Rajha; el cuñado del presidente y subcomandante de las Fuerzas Armadas, Asef Shawkat, y el asistente del vicepresidente sirio y ex ministro de Defensa Hassan Turkmani.
En las últimas 48 horas los combates obligaron a unos 30. mil sirios a huir a Líbano, la mayoría procedentes de Damasco, informó a dpa un funcionario de frontera libanés. Mientras, los rebeldes se hicieron con el control de algunos puestos fronterizos con Turquía e Irak. Videos colgados en la red por la oposición mostraron a “revolucionarios” retirando retratos del presidente en una instalación del gobierno en la frontera con Turquía.
Ante el aumento de la violencia, el gobierno brasileño cerró su embajada en Damasco y trasladó a Líbano al embajador Edgard Casciano y a los demás funcionarios de la representación diplomática, a raíz de la creciente violencia en Siria, anunció hoy la agencia oficial ABR.
Por otra parte, comandantes del Ejército Libre de Siria (ELS) llamaron ayer a las fuerzas de la oposición armada a matar a combatientes extranjeros que luchen del lado del régimen, como miembros del movimiento chiita libanés Hizbollah, los miembros de la Guardia de la Revolución iraní y milicianos iraquíes o grupos palestinos que combatan al servicio del presidente Bashar al Assad.
Los soldados del Ejército sirio tienen hasta finales de junio la oportunidad de unirse a la revolución, añade el texto. Todo el que sea apresado después tendrá que pagar un precio por los crímenes que cometió el régimen.




