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Prohiben talibanes en Pakistán la aplicación de vacunas contra la polio

DPA

Islamabad

Miles de niños están expuestos en Pakistán al mortal virus de la polio y los islamistas están prohibiendo las vacunas, en protesta contra los ataques de aviones no tripulados y en venganza por el asesinato del líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden, que precisamente fue localizado en una simulada campaña de vacunación.
Los islamistas radicales prohíben a los padres en amplias partes de Pakistán que vacunen a sus hijos contra la poliomielitis, también conocida como parálisis infantil. La enfermedad se da por erradicada en casi todo el mundo y sólo en Nigeria, Afganistán y Pakistán se siguen reportando casos de forma regular.
Precisamente en la zona tribal del noroeste de Pakistán los islamistas declararon ahora una prohibición de la vacuna de la polio, que consideran una forma de protesta contra los ataques de aviones no tripulados estadunidenses. En la región, los talibanes con conexiones con Al Qaeda mantienen un férreo control sospechan que tras los cooperantes encargados de las vacunas se ocultan espías o algo peor.
La prohibición ha puesto en peligro a cientos de miles de niños, advierten las autoridades sanitarias, que se muestran impotentes. “Más de 200 mil niños están sin vacunar”, afirma Mazhar Nisar, de la oficina de observación de la polio del gobierno. “Ello convierte a los niños en vulnerables”. Las infecciones de polio pueden agravarse y provocar parálisis permanente o incluso la muerte.
El líder miliciano islamista Hafiz Gul Bahadur, de Waziristán del Norte, fue uno de los primeros en prohibir las vacunas, alegando que espías disfrazados de sanitarios utilizaban las campañas de vacunación para espiar las zonas para posteriores ataques de aviones no tripulados.
En la vecina Waziristán del Sur, el líder islamista Maulvi Nazeer, reparte panfletos en los que se lee: “En esta campaña de vacunación opera la red de espías de Estados Unidos y sus aliados (…) que traen la muerte y la destrucción en forma de ataques con aviones no tripulados”.
Desde hace años, los islamistas hacen estas declaraciones, pero la muerte de Bin Laden en 2011 fue una ocasión para confirmar su tesis: y es que fue precisamente en el marco de una acción preventiva simulada contra la polio en la ciudad escondite de Bin Laden en Abbottabad como supuestamente un médico paquistaní ayudó a los estadunidenses a tener acceso a pruebas de ADN de la familia. En mayo, ese médico, Shakeeel Afridi, fue condenado a 33 años de prisión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) niega que Afridi llevara a cabo una vacunación contra la polio.
El gobierno paquistaní intentó hasta ahora en vano convencer a los líderes tribales de que las vacunas y los ataques no tienen relación alguna.
Un consejo tribal en Waziristán del Norte decidió la semana pasada apoyar la prohibición de vacunas de los islamistas mientras Estados Unidos no deje de matar con drones (aviones no tripulados)“a mujeres y niños inocentes”, citaba el diario Dawn.
También fuera de las zonas tribales los expertos sanitarios lo tienen difícil: desde hace años se extiende el rumor de que las vacunas son parte de un complot para reducir la fertilidad de los musulmanes. Para otros, una vacuna viola los preceptos islámicos.

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