Quienes provocan la violencia no se acercan a los trabajos por la paz, lamenta el arzobispo
Mariana Labastida
A dos años de haber llegado a Acapulco, el arzobispo Carlos Garfias Merlos lamentó que en el trabajo de reconstrucción de la paz no se hayan acercado quienes generan la violencia.
Sobre el tema de las normales privadas, dijo que éstas responden a una necesidad educativa que hay, y consideró que se debe de hacer una revisión de la organización social para que tengan empleo y los jóvenes más oportunidades.
En conferencia de prensa, por el festejo de su segundo aniversario como arzobispo de la Diócesis de Acapulco, la cual asumió el 22 de julio de 2010, el arzobispo recordó que llegó al puerto con el lema “En Cristo nuestra paz” y pidió porque la provincia tuviera una vida digna, por lo que en los dos años que lleva en la diócesis han trabajado por la construcción de la paz, tratando de involucrar a las autoridades civiles, organizaciones e instituciones, además de ir encontrando espacios donde realizar trabajo a favor de la paz.
Sin embargo, dijo que es una “pena que la gente que se acerca es la víctima, esperamos que se acerque aquella que en algún momento dado provocan la violencia, que encuentren la presencia de Dios en su vida para que dejen de provocar la violencia”, por lo que consideró que el crecimiento de la violencia es porque mucha gente se ha alejado de Dios.
Afirmó que se sigue haciendo el trabajo sistematizado en la formación de los sacerdotes en la construcción de la paz, desde su misión y encomienda sacerdotal, “pienso que se ha ido logrando tener un proyecto común en relación a la construcción de la paz”, dijo en cuanto al trabajo que se ha hecho con las organizaciones civiles.
Garfias Merlos dijo que es un hecho que hay muchas manifestaciones de violencia y agresividad, “también creo que va surgiendo la esperanza y alternativa de acompañamiento, de posibilidades de ir haciendo proyectos comunes y como Iglesia hemos estado en ese empeño”.
Resaltó que el proyecto de atención a las víctimas es un proyecto piloto en la Iglesia de México, en la cual no sólo la diócesis de Acapulco tiene esperanzas, sino otras del país, y representa una “esperanza en medio a las circunstancias no sencillas, no fáciles, un poco impredecibles de lo que cotidianamente sucede en Acapulco”.
El prelado católico celebró los diálogos cumbre por la Convivencia y la Paz que se realizaron el lunes 16 de julio, consideró que esta actividad es importante por la participación ciudadana, donde se activaron los “actores sociales, políticos y económicos, para buscar los caminos adecuados que nos ayuden a superar las causas generadoras de violencia y para encontrar soluciones adecuadas”.
Expuso que sin la participación y diálogo “franco y constructivo”, no se pueden esperar condiciones que mejoren la situación de violencia de los pueblos; alentó a las organizaciones civiles y ciudadanas a que continúen aportando lo mejor para la construcción de la paz, y animó a los que no han participado a que se integren a la actividad en busca de los caminos para la paz.
Precisó que es importante que las propuestas que se hicieron en los foros son para que se desarrolle una participación de la ciudadanía, donde las autoridades asumirán la parte que le corresponde, sin embargo los ciudadanos tendrán que continuar impulsando a través de la organización y la estructura social, lo cual es un motivo de esperanza para toda la sociedad.
En relación al posible cierre de normales privadas, planeada por el gobierno del estado, el arzobispo de Acapulco dijo que lo importante es entender que la educación privada está ofreciendo una alternativa para quienes no han obtenido un espacio en la educación pública, en donde la Secretaría de Educación tienen un nivel de responsabilidad con la sociedad.
En relación a lo dicho por el coordinador de los diálogos por la convivencia y la paz, Javier Morlet, de que el cierre de las normales sería una manera de enviarlos a la delincuencia, el arzobispo precisó que son temas diferentes; por un lado el tema de la saturación en determinadas áreas y buscar alternativas de trabajo, y otra diferente que es que los jóvenes no tengan alternativas para estudiar y se vayan por el camino de la delincuencia.
En cuanto al taller para atención a víctimas de la violencia, dijo que se preparó a más de cien personas –entre laicos y sacerdotes– para poder atender a quienes se acerquen a la Iglesia y poderles ayudar con las herramientas espirituales, pastorales, psicosociales y jurídicas, con el objetivo de poder consolar a los afligidos, para poder empezar con el principio de la sanación que lleva a un compromiso por la paz”.
A pregunta de una reportera sobre cómo califica el gobierno municipal que va saliendo, Garfias Merlos respondió que hay “bastantes necesidades” en Acapulco, pero lo importante es que el gobierno que entre pueda atenderlas; “el presidente municipal electo ha expresado que no va a fallar y que quiere cumplir en todos los aspectos que están requiriendo atención, espero que así sea”, expuso.




