Anituy Rebolledo Ayerdi
Acapulco, música y poesía VII
Las campanas vuelven a tocar a duelo por otro periodista. Fue la segunda muerte de Cecilio Molina Martell, La primera, según confesión propia, se dio con la desaparición forzada de su muchacho, nunca resuelta
Acapulco y Sinatra
Para 1958 Frank Sinatra ya era asiduo visitante de Acapulco. Será luego de una vacación veraniega cuando ordene una canción que cite al puerto. El encargo recae en los autores de varias de las mil 300 obras grabadas por La Voz. Son ellos Sammy Cahn (letrista) y Jimmy Van Hausen (músico) quienes se ponen a trabajar como poseídos. Bordan, a sugerencia del Boss, un vuelo imaginario alrededor del mundo con tres únicas y extrañas paradas: Bombay, Perú y Acapulco. Lo titulan Come fly with me (Ven a volar conmigo) y formará parte del repertorio de toda la vida del cantante. Se ofrece enseguida únicamente el avistamiento de la bahía acapulqueña, advirtiendo a los lectores que las traducciones literales son engañosas, traicioneras:
El tiempo sabio dice que es un día hermoso
Decir las palabras justas y batir las alas
hasta llegar a la bahía de Acapulco,
Es perfecta para una luna de miel volando, dicen
Así que ven conmigo, vamos a volar,
empaca y vamos a volar
Cuentan que Sinatra mandó a volar a sus diseñadores de arte cuando vio la portada del disco Come fly with me. La foto de él mismo con el dedo gordo invitando a volar o pidiendo aventón, con fondo aeroportuario. ”Parece un anuncio de la TWA, pendejos”, les reprochó pero quedó así porque no había tiempo de un nuevo diseño. Ganó un Grammy.
Ven a volar conmigo fue escogida por Sinatra en 1994 para grabarla con Luis Miguel (Duets II), validando de esa manera la alta jerarquía del joven portorriqueño. Aunque entonces la grabaron cada uno por su lado, los reunirá el homenaje por los 80 años del Viejo Ojos Azules (jefe indiscutido del Rat Pack, club formado, entre otros, por Dean Martin y Sammy Davis Jr. Una remembranza de los días neoyorquinos de juaneación extrema, viviendo como auténticas ratas).
La peluca de Frank
Fue Sinatra una de las celebridades que mejor defendió su privacidad en Acapulco. A ello lo ayudaba exitosamente su fiel custodio, el clavadista Raúl Chupetas García. Un día, en el café El Tirol, los reporteros Enrique Díaz Clavel (Trópico y Excelsior), y este escribidor (Trópico y Agencia Mexicana de Noticias, AMEX), se enteran de la presencia del Hombre del brazo de oro en una residencia de Las Brisas. La localizan y hacia allá se dirigen. Como la idea es fotografiarlo en la intimidad, quizás en la alberca, pasan al barrio de Petaquillas por el fotógrafo Hermenegildo Pérez Miranda (saludos, Jefe).
El trío corre con tan buena suerte que apenas encaramado sobre una enorme roca –como viles lagartijas, pecho piedra–, avistan la alberca de la residencia buscada y muy pronto aparecerá un tipo esquelético y totalmente pelón. ¡Es él!, alerta Pérez Miranda y empieza una monótona sinfonía de clics con su cámara. La emoción le gana al fotógrafo quien lanza clamorosos “¡lo tengo!, ¡lo tengo!”, que hacen sonar la alarma allá abajo. Los guaruras gringos inician la persecución de los intrusos al mando de Chupetas. “¡Párense, cabrones!” ¡Y a correr se ha dicho!
Aunque se veía muy cerca, la residencia aquella estaba muy abajo, así que a los custodios, seguramente armados, le tomaría buen tiempo llegar al sitio donde los periodistas saltaban piedras. No obstante estos lucían desesperados como si les pisaran los talones (y es que el miedo nunca ha montado en burro). ¿Y qué creen? Que a Pérez Miranda se le zafa la cámara al saltar una roca estrellándose con la exposición de su contenido. ¡Esto ya valió madres!”, lamenta el fotógrafo recogiendo su herramienta para reanudar la carrera. Se salva un rollo pero no el que retrataba la calva de Sinatra, cubierta permanente con una peluca tan perfecta que no lo parecía! ¡Chin!
Diversión en Acapulco
La película Fun in Acapulco (Diversión en Acapulco), se filmó en este puerto en noviembre de 1963, extrañamente sin la presencia de Elvis Presley, su actor principalísimo y eje del proyecto. Ello no será impedimento para que el ídolo aparezca en buena parte de la cinta, primero como lanchero y luego como salvavidas y cantante de hotel. Todo gracias a la “magia del cine”, como suele decirse, pero en este caso a un viejo sistema conocido como “pantalla azul”.
El “truco” permitirá, por ejemplo, ver a Presley tirarse un clavado de avioncito en La Quebrada (un acantilado de 136 pies, presenciado por miles) y cantando Guadalajara acompañado por dos mariachis en el cabaret La Perla de El Mirador. (Nadie notará que el temerario clavadista surgirá de las bravas aguas del canal con el copete seco y recién peinado. Igual ocurrirá en todas las inmersiones del personaje que, como se ha dicho, representa a un salvavidas. Uno excéntrico, por cierto, que acude a la playa vestido totalmente de negro, lo que tampoco nadie nota ante la hermosa presencia de Ursula Andress en bikini. Ya famosa, durante una reseña de Acapulco, el sex simbol que vino de Suiza será correteada en Hornos por el actor francés Jean Paul Belmondo (Preguntar a Paty Chapoy si la alcanzó).
Fun in Acapulco, con la mexicana ojiverde Elsa Cárdenas, fue la película musical más taquillera del año de su lanzamiento, 1963, cinco días después del asesinato del presidente John F. Kenney. Será la última diversión de Elvis pues su estrella declinará muy pronto opacada por los nuevos soles ingleses, Los Beatles.
Hermosas postales del puerto fondean los títulos de la cinta, dejándose escuchar la voz en off del ídolo, cantando Fun in Acapulco.
Acapulco duerme en la bahía
Acapulco, despierta y saluda al día
Es hora de tocar las guitarras
y mirar las estrellas soñolientas
para estar en el camino
Es una hermosa mañana para unas vacaciones
¡Hey!, ya vámonos viejo dormilón
mientras el cielo se torna rojo, tú todavía en la cama
Qué divertido es Acapulco
Mira ya sale el sol de Acapulco
Acapulco es un día para la diversión
No puedes esperar hasta que encuentres
a tu dulce señorita
Este no es el momento para la siesta,
es el momento para la diversión
Un beso a todos
(El traductor odia seguramente a Elvis)
¿Por qué no vino Elvis?
La ausencia de Elvis Presley en un proyecto de los millones de Fun in Acapulco, dirigido por Richard Thorpe, quien anteriormente lo había guiado en el Rock de la cárcel, fue justificada con mentiras relacionada con la salud. “Se enroncha con el sol”, se habría dicho y también “quesque la bahía está contaminada”. Mil cosas.
La verdad monda y lironda fue que el gobierno mexicano le cerró las puertas al idolatrado roquero. Respondía así a una “ofensa del Rey contra la mujer mexicana”. Ésta se habría dado precisamente durante el anuncio de la filmación de Fun in Acapulco. No faltará periodista advirtiéndole que viajaba a terreno peligroso porque las mexicanas eran muy hermosas y tenían fama de entronas. Elvis Presley habría respondido:
–¡Negativo, negativo! ¡Yo preferiría besar a tres negras que a una mexicana! –¡Ay, cabrón! (don Manuel Tello, un internacionalista sabio y respetado en todo el mundo, era entonces el secretario de Relaciones Exteriores. Una secretaría desaparecida hace casi seis años, quien sabe por qué).
Acapulco y Bob Dylan
Hablar de Bob Dylan es hablar de una de las más grandes figuras de la música en el mundo. La revista Time lo incluyó entre las 100 más grandes personalidades de la centuria pasada. Lo definió como “maestro poeta, crítico social cáustico e intrépido guía de la generación contracultural”. Por su parte, la revista Rolling Stone lo ubicó en 2004 en la segunda posición de la lista de los artistas más celebrados de todos los tiempos. Doce de sus obras, según la propia revista, figuran entre las 500 mejores también de todos los tiempos.
Valga esta brevísima introducción para tocar “diana diana conchinchín” y lanzar cohetones al cielo en honor de míster Dylan y su homenaje al puerto con su canción Going to Acapulco. Está contenida en el álbum doble titulado The Basement Tapes y es la pieza más larga de 24 con una duración de 5.26 minutos. También ha dedicado a México: Romance in Durango, Just Like Tom Trumb´s Blues y Wanted Man, referidas estas dos últimas a Ciudad Juárez.
Para no concitar agravios contra el traductor, ofrecemos solo las partes del coro
Goin´to Acapulco
Goin´the run
Goin´down to sea fat gut
Goin´to have some fun
Yeah
Goin´to have some fun
Goin´to Acapulco
Goin´on the run
Goin´down to see some girl
Goin´to have some fun
Yeah
Goin´to have some fun
Acapulco y Neil Diamond
Neil Diamond, neoyorquino, setentón, es otro de los grandes de la música de entre siglos: cantante, compositor, guitarrista y actor de cine. Muy carismático y con voz perfectamente modulada que le permite interpretar todo clase de géneros musicales. Su música, dice Wikipedia, es melodiosa y expresiva de fácil comprensión, aunque trate temas reflexivos con grandes arreglos orquestales. Uno suyo titulado Acapulco no está entre ellos, por supuesto.
La canción homenaje de Diamond para este puerto –nunca agradecida, como es costumbre–, está contenida en el álbum The Jazz Singer (1980) que incluye, además, América, Love in the rocks, Jerusalen, Summerlove y Hello again.
Lo mismo que la anterior, para evitarnos corajes, va únicamente el coro (o algo parecido) Insistimos: traductor tiene mucho de traidor.
En Acapulco
Allí nos encontraremos
En sus aguas azules y soleadas
Donde la arena es cálida y agradable
Oye Acapulco
Te llamo suavemente
En Acapulco
Allí nos encontraremos
Alrededor del cuerno del amor
En Acapulco
Acapulco y los Rigual
El trío guantanamero de Los Hermanos Rigual (Pedro, Carlos y Mario), tuvieron en los sesentas su base artística en México. Fue así como frecuentaron a este puerto, ya en plan de trabajo o de descanso. En una de ésas, presentándose en el Bum Bum, lanzarán Cuando calienta el Sol, con la que llegarán a ser ídolos en Europa, particularmente en Italia.
El arquitecto Ramón Fares del Río (su libro Acapulco, Arquitectura y Ciudad, imprescindible), recuerda que el trío de cubanos se hospedaba en el edificio Oviedo, residencia de Los Fares. Tal vecindad y amistad le permitió conocer que el texto original de Cuando calienta el Sol decía originalmente “en Acapulco” y que para poder universalizar la pieza quedó simplemente “aquí en la playa”.
Amor estoy solo en Acapulco
es el sol que me acompaña
y me quema y me quema.
Cuando calienta el sol en Acapulco
¿Así, Ramón..?




