Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Silvestre Pacheco León

Una evaluación obligada

(Segunda y última parte)

Para la elección de presidente, senadores y diputados el IFE en Guerrero recibió 7 millones 387 mil 215 boletas electorales, es decir, 2 millones 462 mil 405 para cada una de las elecciones, entregadas directamente de México a los nueve consejos distritales.
Los consejeros locales verificamos que en cada distrito las boletas recibidas fueran contadas y selladas por los consejeros distritales inutilizando las sobrantes para después repartir a cada mesa directiva de casilla la cantidad necesaria según el número de ciudadanos de la lista nominal.
Todo el proceso electoral, tanto el realizado por los trabajadores del servicio profesional de carrera del IFE, como el correspondiente al personal eventual contratado para supervisar, capacitar y dar asistencia electoral, así como el que se deja en manos de los ciudadanos como funcionarios de casilla, se desarrolló dentro de la normalidad.
La novedad, en todo caso, se vivió en la jornada electoral del domingo primero de julio, día en que contra todo pronóstico, a la luz de la realidad violenta que vive el estado, se vivió en un remanso de paz, casi podríamos decir que fue un día de fiesta con elecciones coincidentes, festivas y participativas en el que la mayoría de los ciudadanos guerrerenses salió a la calle, ejerció su derecho al voto y recuperó para sí muchos de los espacios comunes que han ido sustrayéndose del disfrute social por la inseguridad prevaleciente.
Los incidentes que dieron cuenta de seis paquetes electorales robados se consideraron marginales porque  apenas representaron el 0.12 por ciento del total.
Por nuestra parte, como consejeros locales, además de verificar la efectividad de los programas que oficialmente el IFE dedicó a la promoción de la participación ciudadana y que la población conoció como consulta infantil y juvenil, y Telegrama Ciudadano, ambos enfocados a superar el abstencionismo registrado de elecciones pasadas, que dan cuenta de hasta más del 70 por ciento de abstencionismo, nosotros quisimos hacer nuestro propio aporte a la cultura democrática vinculando al teatro con la responsabilidad de votar.
Con esa intención contratamos a un dramaturgo guerrerense reconocido quien nos produjo un guión con diez sketchs sobre el tema electoral, con la idea de despertar la conciencia ciudadana de la participación a través de escenificaciones llamativas a cargo de jóvenes que problematizaron con gracia e ingenio la importancia de las elecciones.
Con el teatro como medio de comunicación, pretendimos exponer los problemas del abstencionismo, la importancia de que sea la mayoría quien elija a los gobernantes a partir del conocimiento de sus propuestas, pensadas para el bienestar colectivo y no sólo para intereses particulares y de grupo.
Aunque nuestra iniciativa no pudo reproducirse en los nueve distritos electorales, sea por desinterés de los consejeros distritales, o por falta de persuasión en nuestra parte, en dos distritos que lo hicieron, correspondientes al Acapulco urbano y Zihuatanejo, es posible que haya influido el resultado de la participación electoral.
También debo anotar que en la organización interna del consejo local creamos hasta cinco comisiones de trabajo para la atención puntual a nuestra responsabilidad de observar el respeto de los contendientes a lo establecido en la ley, promoviendo y apoyando la coordinación entre el IFE y el IEEG para beneficio de la democracia en Guerrero.
Además de la integración de las comisiones de administración, participación ciudadana, Registro Federal de Electores, Capacitación y Organización Electoral, también creamos la Comisión de Comunicación Social, a través de la cual nos hicimos cargo de un programa de televisión semanal que sumó 20 horas, de febrero a junio, destinadas a informar sobre cada una de las fases que comprende el proceso electoral y a disipar las dudas que nos fueron formuladas por parte de los televidentes, además de crear el ambiente de confianza en un proceso electoral que a nuestro juicio dio certeza, fue transparente, se apegó a la ley y le dimos el toque de imparcialidad.
Como iniciativa nuestra promovimos la presentación pública de los resultados de la consulta infantil y juvenil y del Telegrama Ciudadano en Chilpancingo frente a los candidatos y representantes de partidos, y hemos dejado andado el camino para que con ello la sociedad civil organizada pueda darles seguimiento en la idea de que el nuevo gobierno derive a partir de ellas las políticas públicas que demanda la población.
Aprovechando la generosidad de los directivos del periódico El Sur dimos cuenta, semana a semana, de lo ocurrido en 28 sesiones ordinarias del consejo local, en el propósito de trasparentar y divulgar el quehacer de ése órgano del IFE en el que confluyen tanto los vocales de la junta local del servicio profesional de carrera, los consejeros electorales y los representantes de los partidos políticos.
Buscando promover el interés de los lectores en el tema electoral como una más de las maneras de abonar a la cultura cívica y democrática, al final del proceso acumulamos 20 artículos de opinión sobre el proceso electoral que representaron no menos de 50 horas de trabajo dedicadas a reseñar lo acontecido y a la toma de posición cuando algunos asuntos requirieron ser debatidos.
Dentro de los aportes que hicimos a éste proceso electoral del 2012 debo señalar  que por iniciativa personal pusimos los adelantos tecnológicos al servicio de nuestro encargo, diseñando, construyendo y actualizando la página de www.ciudadanoguerrero.org y una dirección de twitter exclusiva para el tema electoral, con lo que pretendimos extender un puente de comunicación con quienes tienen acceso a esas herramientas.
Con el gremio periodístico mantuvimos una relación en el ambiente más abierto y respetuoso. Nos hicimos cargo del diseño de un curso de capacitación que los periodistas locales solicitaron al IFE, y con el apoyo del vocal presidente del consejo local, se realizó un curso para los profesionales de la comunicación que tuvo amplia participación el 15 de junio.
En términos generales podemos asegurar que el IFE en Guerrero cumplió con su tarea de organizar la elección, tan libre como puede serlo en una sociedad donde el voto se ha convertido en una mercancía accesible a quien cuenta con los recursos suficientes para comprarlo, y tan informada  como lo permite el duopolio televisivo que impone su verdad, machacando todos los días las ideas que le convienen a los dueños del dinero que también son responsables y beneficiarios de la desigualdad y la pobreza del país.
Con esa salvedad, en el consejo local todas las denuncias sobre infracciones a la ley fueron atendidas. Cuando tuvimos que infraccionar a partidos y candidatos por violaciones comprobadas los sancionamos sin miramientos de colores ni ideologías, seguros de que así ejercíamos nuestra responsabilidad, con total imparcialidad y con la idea de que así combatíamos la impunidad, inhibíamos actitudes violatorias de la ley y abonábamos a una cultura democrática.
Pero también es importante decir que el IFE arrastra vicios que son propios de la burocracia. En sus 20 años de vida esa institución que debería ser ejemplo de eficiencia y democracia no se ha modernizado. Si bien es notable el uso de las herramientas tecnológicas que lo modernizan, sus vicios e ineficiencias son semejantes a los que vive cualquier institución burocratizada, pública o privada.
Ni el respeto a los derechos laborales, ni la igualdad en el trato ante la diversidad son principios que estén vigentes. Hay discriminación y abusos que no se destierran porque tampoco ha germinado en el IFE la cultura de la denuncia.
Hay empleados fundadores del IFE que nunca superaron su formación autoritaria y jerarquizada, que arrastran y reproducen vicios que no abonan a la tolerancia, la equidad de género, ni al respeto.
La comunicación y la discusión como método para superar posiciones encontradas no se privilegia. Los directivos imponen opiniones y conductas atenidas a su nivel jerárquico, y todo eso convierte al Instituto Federal Electoral en un organismo premoderno.
El IFE tiene una política de gasto excesivamente burocrática y a menudo alejada de la realidad. En las oficinas centrales no conocen ni se interesan en atender las necesidades reales de las juntas locales y distritales. No se prioriza ni se planea el gasto atendiendo las necesidades particulares de los distritos, provocando con ello serios riesgos en el cumplimiento de las metas del calendario electoral.
El control que ejerce del gasto a través de sus auditores es tan autoritario y absurdo que limita e impide la atención y solución oportuna de problemas operativos y a menudo los vocales fallan en sus responsabilidades por omisión, antes que estar dispuestos a contravenir requisitos y normas de comprobación que ponen en riesgo incluso su empleo.
Un ejemplo de lo antes señalado es la experiencia en el distrito 05 con cabecera en Tlapa de Comonfort donde el incumplimiento oportuno en la radicación de recursos para la elección de parte de las oficinas centrales, puso en riesgo el proceso electoral porque sólo a última hora ante la exigencia del consejo y la junta local, así como la demanda pública de los propios supervisores y capacitadores, radicaron los recursos para los gastos de transporte y avituallamiento de las casillas.

PD. Aunque muchas de las cosas que aquí digo las comparten mis compañeros consejeros, todas ellas son de mi entera responsabilidad y si lo he escrito en plural es por puro estilo literario, y alguna dosis de pudor.
PD2. La lucha postelectoral entiendo que ha puesto en disputa el futuro del país en la medida en que sus objetivos sobrepasan el marco de las elecciones.

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twitter: @SilvestrePL
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