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Estelarizan película testimonial migrante guatemalteco y niño indígena mexicano

DPA

Ciudad de México

Brandon López es un joven guatemalteco de 16 años y uno de los 600 migrantes indocumentados reales que aparecen en la película mexicana La jaula de oro, primera cinta del español Diego Quemada-Diez, que se estrenará en México a principios de 2013. López es el protagonista de esta historia de migrantes indocumentados que llegan a México en tránsito hacia Estados Unidos, junto a la niña Karen Martínez, también de Guatemala, y Rodolfo Domínguez, indígena tzeltal del sureño estado mexicano de Chiapas, que no habla español. Ninguno de ellos es actor profesional y su vida diaria está muy lejos de la fantasía de una película. El niño indígena vive en las montañas de Chiapas, aislado y en la marginación, por el idioma y la pobreza. López radica en una zona marginada de ciudad de Guatemala y una de sus aspiraciones es conseguir un empleo “de lo que sea”. A cambio de su trabajo en la cinta, recibió una motocicleta que nunca saca a la calle porque se “la pueden robar”, además de un sueldo que guarda su mamá y del que no dice la cantidad por temor también a un robo. “Estoy pensando abrir un tallercito de herrería con eso”, contó en entrevista con la agencia DPA. Por trabajar en La jaula de oro, López perdió su empleo en un taller de tornos y el ciclo escolar. “Ya no me recibieron, cuando regresé ya había otro en mi puesto y en la escuela no te dan permiso para faltar tanto”. Casi todos los actores de la película de Quemada-Diez son centroamericanos y trabajaron en la cinta de forma “ilegal” debido a su condición.
El trabajo de los niños y los 600 extras frente a la cámara se limitó a ser ellos mismos: migrantes en México. Por unos días el hambre y la violencia que sufrieron no era real y recibieron un sueldo, que aunque no fue el mejor, para muchos se convirtió en una ayuda para continuar su camino en busca del “sueño americano. López fue elegido de entre cientos de adolescentes guatemaltecos que hicieron casting esperando conseguir un trabajo y ganar un poco de dinero. Y recuerda la historia de la película como algo emocionante, pero al mismo tiempo amargo por las difíciles situaciones que en la vida real deben sortear los migrantes indocumentados.
“Uno encuentra bastantes cosas feas en el camino, de gente que se cae del tren (de carga en el que se movilizan los migrantes para intentar llegar a la zona fronteriza) y nadie los ayuda, vi a una mujer con su hijo de diez años (que quería ir a Estados Unidos), no hablé con ella, pero sí me dio tristeza verla”, recordó. A pesar de su timidez, López quiere ser actor de cine, pero no famoso. “A la vez sí me gustaría ser famoso, a la vez no, porque de verme así famoso tengo miedo de perder a mis amigos”, declaró.   Ahora tiene la esperanza de que La jaula de oro se proyecte en Guatemala algún día. “Si no se va a ver allá, para qué la fui a hacer entonces, yo la hice para que la miren en mi país”, concluyó.
La jaula de oro relata la realidad de muchos niños migrantes que acompañados por familiares o solos emprenden la travesía por lograr llegar de manera ilegal a Estados Unidos, donde se encuentran algunos de sus allegados. En su tránsito por México para buscar ingresar de manera ilícita a Estados Unidos muchos migrantes son víctimas de robos, secuestros, extorsiones, reclutamiento por parte de grupos del crimen organizado, tráfico humano y abusos por parte de las autoridades mexicanas. Algunos de estos aspectos serán tratados en el film.

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