Redobla el ejército sirio los bombardeos contra los rebeldes; reportan 88 muertos
EFE / DPA
El Cairo / Ammán / Mafraq
El Ejército sirio redobló ayer sus bombardeos contra Alepo, la segunda ciudad de Siria, y otras zonas del país, al tiempo que se enfrentó a los rebeldes en unos actos que causaron la muerte de al menos 80 personas, según los opositores.
Desde la ciudad septentrional de Alepo, el activista Abu Hisham apunto por internet que los helicópteros militares dispararon contra los barrios de Salahedín, Seif al Daula, Al Hamadaniya y Al Azamiya, entre otros.
La intensidad de los ataques fue tal, explicó Hisham, que algunos heridos yacían en el suelo sin que nadie pudiera acercarse a atenderlos.
Las fuerzas del régimen sirio iniciaron el sábado una amplia ofensiva militar para recuperar Alepo, en una lucha que los rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS) bautizaron como “la madre de las batallas”.
Los bombardeos también cayeron sobre las inmediaciones del principal centro económico del país como son las zonas de Al Bab, Hurriatan y Hanano, destacaron los grupos opositores.
El Observatorio sirio de Derechos Humanos informó además de fuertes enfrentamientos entre rebeldes armados y leales al régimen en las áreas de Bab al Hadid, Al Zahrá y Al Arkub, todas ellas en Alepo.
Por su parte, las autoridades sirias aseguraron haber matado a al menos quince supuestos terroristas -como denomina el régimen a los opositores armados- en choques violentos con el Ejército en el barrio de Bab al Hadid.
Desde Teherán, el ministro de Exteriores sirio, Walid al Mualem, se mostró ayer confiado de que las Fuerzas Armadas de su país derrotarán a los opositores en Alepo, después de que estos “fracasaran” en su lucha por Damasco hace unos días.
Entretanto, los combates y bombardeos también se recrudecieron en otras zonas del país como la provincia meridional de Deraa o los alrededores de Damasco.
En la localidad de Al Sheij al Meskin, en Deraa, los rebeldes se enfrentaron a las del régimen de Bachar al Asad, que bombardearon y asesinaron a unas 24 personas, según la opositora Comisión General de la Revolución Siria.
En la capital, los ciudadanos intentaron volver a la normalidad y algunos volvieron a sus casas tras la reducción de las operaciones militares, que asolaron ciertas zonas la semana pasada.
En todo el país, los Comités de Coordinación Local afirmaron ayer que al menos 88 personas murieron, mientras que el Observatorio apuntó la muerte de 44 civiles y 27 efectivos del régimen.
Algunas de los fallecimientos se registraron en las provincias de Latakia (noroeste), Idleb (norte) y Homs (centro), en cuya zona de Bab Hud los combatientes del ELS entraron en la sede local del Sindicato Sirio de Ingenieros tras enfrentarse a las tropas gubernamentales.
En la ciudad oriental de Deir al Zur, el portavoz del ELS, Abu Laila, explicó que el Ejército sirio siguió bombardeando varios barrios con artillería pesada, tanques y helicópteros.
La preocupación por la situación en Alepo llevó ayer al Consejo Nacional Sirio (CNS), la principal agrupación opositora en el exilio, a reclamar al Consejo de Seguridad de la ONU que se reúna de urgencia y tome medidas para ayudar a los civiles en Siria.
A esa petición se sumó la Liga Árabe, cuyo secretario general, Nabil al Arabi, calificó de “crímenes de guerra” lo que pasa actualmente en Siria, especialmente en Alepo.
Jordania abre su primer campo de refugiados para sirios
Jordania abrió ayer un primer campo para refugiados procedentes de Siria, con una capacidad para albergar a 120 mil personas, informaron las autoridades.
El campo de Zaatari, formado por tiendas de campaña y ubicado en los alrededores desérticos de la ciudad fronteriza de Mafraq, fue inaugurado por las autoridades jordanas y por la ONU.
El ministro jordano del Exterior, Nasser Judeh, subrayó que el proyecto forma parte de la asistencia que da Jordania a quienes llegan al país huyendo del conflicto en Siria, cuya cifra se estima en unas 2 mil personas por día.
La medida supone un cambio de política en el país, porque pese a haber dado cobijo ya a más de 140 mil sirios, el gobierno se negaba a abrir campamentos de refugiados por temor a que empeoraran sus ya tensas relaciones con Damasco.




