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Dejará Calderón a Peña Nieto un presupuesto inflexible

El próximo gobierno federal deberá tener mucha imaginación presupuestaria o conseguir más recursos tributarios si es que quiere llevar a cabos sus planes, pues ahora el gasto público tiene muy poco margen de maniobra.

Y es que una buena parte del presupuesto de cada año ya se encuentra asignado a algún rubro de gasto corriente y entre 2007 y 2012, apenas se pudo reducir una parte muy pequeña de esta inflexibilidad financiera.

En 2007, alrededor del 82 por ciento de las erogaciones federales se destinaron a gasto corriente, es decir, fueron recursos para la manutención de la operación de todo el gobierno, incluidos los sueldos y salarios de la burocracia y los subsidios. Dicha proporción bajó hasta 74.5 por ciento el año pasado, pero en 2012 se prevé que vuelva a registrar un incremento, para llegar a 76.6 por ciento.

La elevada proporción del gasto corriente en las finanzas públicas del gobierno federal impide la realización de más proyectos de infraestructura, de desarrollo social o inversiones en algún otro rubro.

Con esta rigidez presupuestaria, la nueva administración deberá afrontar el reto de mantener varios de los programas sociales y la estructura del gobierno, y al mismo tiempo dar cumplimiento a las promesas y los proyectos establecidos en campaña.

“El nuevo gobierno tendrá, en términos reales, un pequeño margen para poder realizar políticas públicas y en general darle cabida a las promesas que realizó durante la campaña presidencial”, afirmó Marco Cancino, director general de Inteligencia Pública.

Algunos de los proyectos planteados por Peña Nieto, como la seguridad social universal, tienen costo elevado que difícilmente podría ser cubierto con la estructura presupuestaria actual, señaló.

 

Acelera el gobierno gasto en semestre

 

El gobierno federal registró un avance importante en el gasto de varios programas presupuestarios en la primera mitad del año, de acuerdo con informe trimestral de finanzas públicas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Diversos programas de corte social ya gastaron por completo o están a punto de hacerlo, el total de su presupuesto aprobado para todo el año.

En esa situación se encuentran Liconsa y Diconsa, organismos encargados para la repartición de leche en comunidades rurales, que al cierre de junio ya habían gastado todo su presupuesto, equivalente a mil 50 millones de pesos y mil 796 millones respectivamente. (Gonzalo Soto y Laura Carrillo / Agencia Reforma / Ciudad de México).

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