Sin micrófono, sin sillas y casi en penumbras transcurre Literatura en la voz de sus autores
Anarsis Pacheco Pólito
Chilpancingo
Con la presencia de siete de sus seguidores, la escritora guerrerense Iris García Cuevas leyó cinco de sus historias en el Palacio de la Cultura Ignacio Manuel Altamirano, en la capital del estado, como parte del programa Literatura en voz de sus autores que impulsa el Instituto Guerrerense de la Cultura.
La reconocida escritora, segunda en participar en la reanudación del programa que se desarrolla en cada una de las regiones del estado, inició su lectura para un reducido grupo de participantes interesados en su obra que estuvieron puntuales en el lugar donde se les convocó.
Fuera de toda formalidad y sobreponiéndose a la falta del apoyo logístico para la lectura de su obra, inició en punto de las cinco de la tarde ocupando con sus oyentes las propias escalinatas de acceso al auditorio.
El publico asistente secundó la iniciativa de la escritora sentándose en los escalones de la entrada del auditorio Inocente Lugo dentro del Palacio de la Cultura, con la finalidad de poder disfrutar de la lectura amena de la escritora.
Sin micrófono, sin sillas, casi en penumbras, y sin la presencia del responsable del evento, Iris Cuevas se presentó ella misma creando un ambiente entre el público de efectiva comunicación que escuchó atenta las historias leídas por la escritora.
Cuando media hora después de iniciada la lectura llegó el encargado del sonido se sorprendió de que la autora ya había comenzado a narrar sus historias. La luz y el sonido, las galletas y refrescos completaron el ambiente que rodeó el placer de la lectura.
Durante la narración, la escritora guerrerense explicó las razones de algunas de sus historias de las que –reconoció–, algunas fueron escritas “bajo pedido”, para su publicación en revistas como Trinchera y Posdata, de Monterrey.
En la primera historia que leyó y que escribió para Trinchera, titulada Destino trágico explora uno de los temas que poco conocía, el futbol.
La tarde de lluvia y sol en Chilpancingo completó el ambiente de armonía entre los asistentes, quienes escuchaban atentos cada una de las historias escritas con pasión.
Otra de las historias escritas para los lectores de Monterrey se refiere a la violencia extendida por muchas partes del país que dio cuenta del incendio provocado en el Casino Royal donde murieron muchas personas.
Entre las intervenciones del público hubo quien preguntó a la escritora porqué escribió sobre la violencia en una ciudad distinta a la suya cuando todos sabemos que en Acapulco también la violencia se ha vuelto un asunto cotidiano.
El comentario dio oportunidad a la escritora para hablar sobre su libro Ojos que no ven, corazón desierto, en el que aborda precisamente la violencia en el puerto guerrerense. Comentó que ese libro y el que tituló como 36 toneladas, fueron más fácil de escribir, y el hecho lo atribuye a que estaba lejos del puerto de Acapulco cuando lo trabajó, cuya distancia provocaba una inspiración fluida y poco forzada, lo contrario hoy que no puede hacerlo así.
La escritora se extendió en su intervención sobre la realidad violenta de Acapulco, violencia que se encuentra en todos lados, pero que no es tan evidente porque a diferencia de otros pueblos y ciudades el puerto es un centro turístico y está a la vista de todo el mundo.
Iris concluyó su intervención manifestando que cree en un cambio, pero no solamente porque las personas digan que van a ser mejores personas, si no en el que resulta de acciones positivas para que puedan mejorar su vida, esas acciones mostrarán el cambio.




