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Muere el escritor Gore Vidal, crítico mordaz de la clase media de EU

Silvia Isabel Gámez / Agencia Reforma

Ciudad de México

De personalidad combativa, el escritor Gore Vidal arremetió sin descanso contra el imperialismo de Estados Unidos, el país donde nació el 3 de octubre de 1925 y del que siempre quiso ser presidente. Su crítica al conservadurismo se hizo más radical durante el periodo de George W. Bush, al que calificó como “el hombre más estúpido del mundo”.
“Su sátira tenía un blanco fácil: la clase media norteamericana, sus sueños imposibles y sus gustos modestos. De los europeos no pensó mejor. Una vez dijo que los problemas del mundo tendrían solución si le preguntaran a él qué hacer. Vivía en el histrionismo bien aplaudido de su elocuencia”, recuerda el crítico literario Julio Ortega.
Autor de 25 novelas, dos libros de memorias, numerosos ensayos, obras de teatro y guiones como el clásico Ben-Hur, Vidal murió la noche del martes en su casa de Los Ángeles a causa de una neumonía, informaron familiares. Hasta el final mantuvo su perfil provocativo, que no sólo lo llevó a enfrentarse a los políticos de su tiempo, sino a The New York Times, que tras la publicación de La ciudad y el pilar de sal (1948), considerada una de las primeras novelas de temática homosexual en Estados Unidos, decidió, aseguraba, vetarlo de sus páginas. La censura de los medios fue otra de las guerras que asumió, aunque su figura, famosa por sus apariciones en televisión, se volvió personaje de Los Simpson.
El miércoles, el periódico neoyorquino recordaba en su obituario que Vidal era, al final de su vida, una figura augusta que se creía la última de su raza. “Y probablemente tenía razón”, afirma el diario. Por su versatilidad y lo prolífico de su obra. “El Sr. Vidal a veces afirmaba ser un populista –en teoría, de todos modos– pero no resultaba convincente. Tanto por temperamento como por nacimiento era un aristócrata”.
Alguien que aseguraba haber tenido, a los 25 años, más de mil relaciones sexuales con hombres y mujeres, que había sentido una loca pasión por Anaïs Nin y afirmaba haber estado comprometido con la actriz Joanne Woodward. Siempre se declaró bisexual, aunque su pareja por más de 50 años fue un publicista, Howard Austen, fallecido en 2003.
Vidal entabló feroces batallas con autores como Norman Mailer y Truman Capote, al que sencillamente detestaba. Pero tuvo también fidelidades literarias, como la que sintió por sus amigos Paul Bowles y Tennessee Williams.
“Recuerdo al formidable Gore Vidal de sus históricas polémicas con Norman Mailer. Tuve la suerte de ver en la televisión americana el pugilato verbal de esos dos ingenios de verbo sarcástico y agudeza punzante”, señala Ortega, catedrático en la Universidad de Brown.
Autor de obras como Mesías, Juliano el apóstata, Myra Breckinridge, Sexualmente hablando, Ricardo Corazón de León, fracasó en sus dos intentos de lograr un puesto en el Congreso. Pero hasta el final se mantuvo en la batalla, pertrechado en la ironía. “Bueno, podría haber sido peor”, respondía a quien le preguntaba sobre su vida.

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