Fallece Chavela Vargas a los 93 años “con México en el corazón”
Dora Luz Haw /Carlos Rubio / Agencia Reforma
Ciudad de México / Madrid / Cuernavaca
La dama del poncho rojo, La Chamana, la legendaria Chavela Vargas (San Joaquín de Flores, Costa Rica, 1919) falleció ayer en Cuernavaca, a los 93 años, a causa de una complicación respiratoria.
“Alrededor de la una de la tarde, hace muy pocos minutos Chavela murió, ella se fue con mucha paz, ella no se quejó, como les había dicho yo todos estos días”, dijo María Cortina, amiga cercana y biógrafa de la artista en las puertas del hospital Inovamex en Cuernavaca.
Cortina aseguró que a pesar de que desde la noche del sábado tenía problemas muy severos en su respiración, la cantante se fue con mucha paz, sin quejas y se mantuvo consciente hasta el último minuto.
“Buscaba mi mano y su medallón de chamana (…) sus últimas palabras fueron ‘Me voy con México en el corazón’”, añadió quien estuvo al lado de la cantante durante los últimos días y es autora de Las verdades de Chavela.
El cuerpo de la cantante Chavela Vargas salió del hospital con dirección a una funeraria en Félix Cuevas, en la ciudad de México, donde solamente prepararán su cuerpo.
La escritora y biógrafa de Vargas, María Cortina, destacó que hoy a las 17:00 horas se le ofrecerá un homenaje de cuerpo presente a la cantautora en la Plaza Garibaldi.
“Como a ella le gustaba estar: junto a su gente, junto a su México”, expresó quien pasó los últimos días al lado de la artista.
Mujer desafiante, quien en la adolescencia huyó de un pueblo que la juzgaba por usar pantalones, viajó a Cuba y después se estableció en México donde compuso Macorina y se volvería una de las intérpretes más destacadas del bolero y la canción ranchera, con temas como La Llorona, Luz de luna, Toda una vida, Cruz de olvido, Vámonos, Las simples cosa y Volver, volver.
“Silencio, silencio: A partir de hoy las amarguras volverán a ser amargas. Se ha ido la gran dama Chavela Vargas”, dice un mensaje en el Twitter oficial de la cantante.
Isabel Vargas Lizano, como se llamaba en realidad, enfrentó el cerrado ambiente artístico mexicano y cantó junto a figuras como Miguel Aceves Mejía, Pedro Infante, Javier Solís y alternó con compositores como José Alfredo Jiménez, Agustín Lara y Cuco Sánchez. Los mejores teatros y centros nocturnos de México eran sus escenarios y comenzó a recorrer el mundo como una de las intérpretes más destacadas de América Latina.
La frenética vida de esta mujer, a quien se recuerda usando pistola, fumando tabaco y portando sarapes rojos, decayó con el consumo del alcohol. De los años 70 hasta finales de los 80 se mantuvo alejada de la vida pública.
Tras esa época, donde podía amanecer tirada en una calle después de varios días de borrachera, en 1989 regresó a los escenarios presentándose en El Hábito en Coyoacán, donde la redescubrió el cineasta Pedro Almodóvar. Invitada por él, viajó en 1990 a España y participó en la película La flor de mi secreto. Esto redundó en un resurgimiento exitoso de su carrera y una mayor proyección en ese país, al grado que hoy una calle de Burgos (España) lleva su nombre.
Su voz ha recorrido el mundo, se ha presentado en los mejores foros de Europa y América y se difunde mundialmente por medio de películas como Tacones lejanos, Kika, Frida y Babel, entre muchas otras.
Joaquín Sabina, su amigo y admirador compone en su honor Por el bulevar de los sueños rotos: “En el bulevar de los sueños rotos / vive una dama de poncho rojo, / pelo de plata y carne morena. / Mestiza ardiente de lengua libre, /gata valiente de piel de tigre / con voz de rayo de luna llena”.
Ha sido merecedora de reconocimientos como el Premio Latino de Honor en 1999, la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica en 2000, la Ciudadanía de Honor de Bogotá en 2004, un homenaje por 50 años de trayectoria artística en el Teatro de la Ciudad en 2004, el Grammy Latino en 2007 y fue candidata para el Premio Príncipe de Asturias este año.
En 2006, se despidió de los escenarios en un concierto-homenaje que se le organizó en la ciudad de México, pero no pudo cumplirlo. En 2009, con motivo de su 90 aniversario se presentó en el Teatro de la Ciudad. El Gobierno del Distrito Federal le entregó la Medalla al Ciudadano Distinguido. En coautoría con María Cortina habría escrito su autobiografía Las verdades de Chavela.
Ese mismo año, en Madrid, el músico Chucho Valdés y la intérprete Concha Buika le rindieron tributo mediante un disco titulado El último trago.
A sus 91 años, se dio el gusto de hacer ¡Por mi culpa!, un disco “como se le pegó la gana” y para ello eligió sus canciones preferidas e invitó a cantar a intérpretes como Lila Downs, Joaquín Sabina, Eugenia León, Jimena Giménez Cacho, La Negra Chagra, Mario Ávila y Pink Martini. Por primera vez, todas las ganancias de una grabación fueron en su totalidad para ella, ya que la producción de Discos Corasón fue financiada por la Fundación de la Ciudad de México y otros patrocinadores.
A principios de 2011, el periódico puertorriqueño Extra publicó que familiares de la cantante aseguraban que había sido raptada por las personas que la cuidaban. En entrevista con Reforma, Vargas desmintió dicha versión y descalificó las declaraciones de Yisela Ávila Vargas y Ofelia Vargas Lizano, su sobrina y hermana, respectivamente.
A finales del año pasado, en octubre, preparó en colaboración con Laura García Lorca, sobrina del poeta Federico García Lorca, la producción La luna grande, un libro-disco en homenaje al autor granadino.
Todavía en junio se encontraba pendiente de la situación post electoral que se vive en México y expresó su apoyo al movimiento estudiantil #YoSoy132.
El 1 de julio viajó a Madrid para presentar su última producción discográfica en honor a Lorca, así como su autobiografía y ahí estuvo hospitalizada 10 días a causa de una taquicardia.
Regresó a México lo antes que pudo porque deseaba estar en su casa de Tepoztlán, donde la esperaban Lola y Joaquín, sus perros xoloescuincles.
Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal, anunció a través de un comunicado que le rendirá homenaje a la cantante hoy con una velada en Garibaldi, y Consuelo Sáizar, titular de Conaculta, informó a través de su Twitter que este martes, a las 12:00 horas, se llevará a cabo un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes.
El presidente Felipe Calderón también utilizó su cuenta de Twitter para expresar sus condolencias: “Lamento mucho el fallecimiento de Chavela Vargas. Como ella dijo: no muere, trasciende. Se queda con nosotros en sus canciones”.
Lloran a Chavela en España
En pocos países la figura de Chavela Vargas fue tan venerada como en España, por eso la noticia de su muerte, ayer a los 93 años en Cuernavaca, ha causado consternación entre sus colegas de aquel país.
“Chavela Vargas es un símbolo viviente de México”, aseguró la cantante española Martirio, una de las artistas ibéricas más cercanas a La Chamana, quien en declaraciones a Reforma expresó que referirse a La Vargas “es hablar de una leyenda, un ejemplo de mujer libre e independiente”.
Martirio destacó que el arte de Chavela ha tenido la cualidad de sanar el alma, algo que ha venido haciendo, dijo, con los corazones de gente de tres generaciones.
Respecto a los conciertos de Chavela, en el último de los cuales Martirio compartió escenario con La Vargas en la Residencia de Estudiantes de Madrid, la artista española precisó que siempre han sido actuaciones “ceremoniales para quien las escucha, quizá porque, como dice ella, demuestra que se puede sentir de verdad”.
Por último, Martirio recordó que en el concierto de la Residencia de Estudiantes del 10 de julio, lo que ella sintió al estar en el escenario con Chavela Vargas “fue que se trataba de una ceremonia sagrada donde confluían sentimientos, música y poesía”.
El cantaor español Miguel Poveda, quien también compartió escenario en el último concierto de la cantante mexicana Chavela Vargas, dijo que la artista representa un alma mágica, un ser que ha hecho lo que ha querido y que así lo ha cantado.
“Chavela ha cantando con verdad absoluta y arrolladora”, agregó Poveda, una de las primeras figuras del canto flamenco ibérico, quien destacó la autenticidad de la personalidad de Chavela Vargas.
“Ha sido una mujer honesta con su sentir y su forma de ver la vida; todo lo que ha cantado ha sido por ello creíble”, dijo el cantaor flamenco, quien destacó el impacto que sintió cuando conoció a la Vargas, quien “irradiaba energía tanto terrenal como espiritual”.
El cantaor señaló que fue maravilloso poder compartir escenario con la Vargas en su despedida de España, cuando quiso cantarle a Federico García Lorca en la Residencia de Estudiantes el 10 de julio.
“Le costó mucho cansancio, le pudo costar salud, pero ella se lo propuso y lo consiguió”, resaltó Poveda.
En un texto publicado en la edición digital del diario El País, el cantante español Joaquín Sabina afirma que con la desaparición de Chavela Vargas se pierde una manera de cantar llorando, un quejío inigualable, una expresividad fuera de lo común.
“Unos cojones y unos ovarios nunca vistos en la música popular desde la muerte del bandoneonista Ricardo Goyeneche”, agregó Sabina en su texto, en el que expresó que la Vargas “no vendía una voz, vendía un estilo”.
Pedro Almodóvar, quien redescubrió el talento de La Vargas tras años de ausencia de los escenarios, escribió en la página de su productora que ningún ser vivo cantó con el debido desgarro al genial José Alfredo Jiménez como lo hizo Chavela.
“Abordaba la canción con un murmullo, y en ese tono continuaba, recitando palabra por palabra, hasta llegar al épico final. Cantar lo que se dice cantar sólo cantaba la última estrofa, de un modo ascendente hasta gritar su última y breve palabra”, relata el cineasta.




