Abelardo Martín M.
La fuerza del mal ejemplo
Una de las preocupaciones de padres de familia, abuelos y maestros son las malas compañías y ejemplos que ello representa.
Opera en la escuela y en el vecindario, pero también en la vida social y en el trabajo. “Dime con quién andas y te diré quién eres”, sentencian las abuelas cuando reprenden o educan al nieto.
Les ocurre igual a los funcionarios y empleados de gobierno que se ven acosados por tentaciones que les acercan gente sin escrúpulos, de dentro o fuera del trabajo. El mal ejemplo cunde y, desafortunadamente, arrastra.
En Guerrero, para muestra, hay infinidad de botones, pero valga exhibir uno. Poco más de 300 expedientes, entre propuestas de iniciativas de ley y puntos de acuerdos dejan pendientes los integrantes de la 59 legislatura del Congreso guerrerense, a la número 60 que entrará en funciones a partir del 13 de septiembre.
El diputado del PRD, Celestino Cesáreo Guzmán informó que es importante el número de casos pendientes de la legislatura aún en funciones pues refleja, por un lado, la falta de coordinación y acuerdos entre las fracciones parlamentarias, pero también la inasistencia a las sesiones de los representantes populares. De acuerdo con la bitácora de asistencia del Congreso, más frecuentemente de lo deseable las sesiones del pleno fueron suspendidas, incluso para tratar asuntos catalogados de suma importancia, así como para la aprobación de iniciativas de ley urgentes por la ausencia de los legisladores.
No se trata de un asunto despreciable o menor el incumplimiento de los diputados locales a las sesiones de Congreso. Sin embargo el mal ejemplo cunde, porque no hay sanciones para esas faltas. Existe en algunos la costumbre de pasar lista y retirarse del recinto, como quien paga o pide el favor de que le chequen el reloj para marcar asistencia en el empleo.
Cesáreo Guzmán dijo que en estos últimos días, después del regreso de dos semanas de vacaciones de verano, a los legisladores locales les entran las prisas por sacar adelante las iniciativas y las propuestas más importantes, pero aún con ello, muchas se quedan en el tintero.
Como legislador, el perredista presentó 12 iniciativas de ley ante el pleno, de las cuales en esta legislatura local con duración sui géneris –tres años y ocho meses–, sólo fueron aprobadas tres. La 59 legislatura local por única vez es la de mayor duración, debido a las reformas a la ley electoral, al igual que las administraciones de los ayuntamientos, para conciliar elecciones locales con las federales del pasado 1 de julio.
Sin duda el comportamiento de los legisladores es censurable, pero más aún si se considera el papel de liderazgo político y social que tienen. Las sanciones a que se hacen acreedores debieran ser ejemplares, pero hasta ahora gozan de privilegios, prebendas y beneficios de los que no rinden cuentas.
Muchos políticos pierden la memoria y después de la elección no regresan a los distritos donde resultaron electos, es decir rompen el cordón umbilical que los llevó al Congreso. No sorprende, pues, que se les haga fácil faltar a sus obligaciones como congresistas.
Ellos debieran ser ejemplo, conscientes de que, en la educación, ocurre con frecuencia que el mal ejemplo arrastra.




