Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

A diferencia de otras ocasiones, apuesta el Tri al grupo y no a individualidades

Luis Homero Echeverría / Agencia Reforma

Ciudad de México

La imagen de una Selección Nacional en una competencia oficial generalmente es la de un sólo jugador como efigie, como el héroe en solitario o el famoso que lleva el peso de la definición o de la esperanza para detener los goles del contrario.
Esta vez, el Tricolor no llega a un partido vital de un torneo con la ilusión de que un jugador haga las cosas o sea el clásico “salvador”, al contrario, la tarea y el mérito tienen ahora un reparto más amplio, con varios protagonistas que forjaron el camino a la Final de Londres 2012.
México tiene en Giovani dos Santos (3) y Oribe Peralta (2) a sus mejores goleadores, pero hay otros 5 elementos con un tanto, lo que marca la división del trabajo.
La Sub 23 de Luis Fernando Tena procura jugar con un estilo de 2 toques, de cambio constante de juego, de movimiento de balón de un lado a otro del terreno y de mucha circulación por las bandas, con la subida de los laterales en colaboración con los volantes.
El dibujo es un 4-4-2 que a veces se moldea al 4-4-1-1 teniendo a Gio como media punta para jalar el marcaje y ser el vértice del triángulo para los mediocampistas que van por los costados, como Javier Aquino y Marco Fabián.
Le gusta generar la salida desde la zaga central y la zona de contención es básica para abrir el campo a la ofensiva y presionar al rival a la defensiva, con la función de escape a cargo de Jorge Enríquez, quien juega muy suelto para atacar y cubrir a la vez.
En el segundo tiempo, si tiene la ventaja, suele emplear a Raúl Jiménez, un perfecto poste para abrir el sendero a los contenciones y volantes para los contragolpes por el centro.
Se trata de una labor muy colectiva, donde cada engranaje representa un alto porcentaje de la efectividad ante la portería.

Pretende Brasil sepultar ante el Tri la maldición del oro olímpico

Brasil confía en poner fin la larga “maldición del oro olímpico” en futbol el sábado, cuando jugará en el mítico estadio de Wembley la final de los Juegos de Londres, pero para ello tendrá que superar a México, que en la última década se convirtió en uno de sus principales rivales.
El equipo azteca empató dos y ganó cinco de los diez duelos librados desde 2001. La última victoria mexicana, por 2-0, ocurrió poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos, en un amistoso de preparación jugado en Estados Unidos, lo que suena como advertencia.
El seleccionador Mano Menezes no ignora el reto que espera a sus pupilos y anoche, tras asegurarse el pase a la final de Londres 2012 con un triunfo por 3-0 sobre Corea del Sur, dejó en claro que la conquista del inédito y anhelado oro olímpico no será una tarea fácil.
“He dicho desde el inicio que México fue quizás el equipo que mejor se preparó para los Juegos. Jugó la Copa América con su selección sub23, disputó los Juegos Panamericanos básicamente con el mismo equipo y fue campeón”, recordó.
Para el país “pentacampeón” mundial, el choque del sábado en Wembley será solamente la tercera final olímpica, que tendrá lugar 24 años después de que el fuertísimo equipo comandado por los astros Romario y Bebeto se quedara con la plata en los Juegos de Seúl 1988.
A raíz de la larga espera, el título olímpico se ha convertido en una especie de obsesión para los brasileños, que buscan entender las razones de la dificultad de rescatar la única asignatura pendiente de su victorioso futbol.
“Realmente, no hay una explicación lógica… Quizás sea porque Pelé nunca estuvo”, dijo recientemente en entrevista a dpa el “rey” del futbol, al expresar la esperanza de que en los Juegos de Londres se termine el “tabú”.
Esto es lo que desea el principal astro del equipo verdeamarillo, el delantero Neymar: “Ya tenemos medallas, pero ahora queremos la doradita. Ya no quiero la plata, sino la doradita”, afirmó.
Pero el técnico Menezes es más cauto, y advierte que Brasil no puede caer en la trampa del “optimismo exagerado”: “Los jugadores demostraron mucho equilibrio tras la victoria sobre Corea del Sur y conocen las dificultades”.
Por precaución, hasta el día del partido decisivo Menezes y sus pupilos se mantendrán lejos del torbellino de los Juegos Olímpicos. La delegación se hospedó en un hotel de lujo ubicado en Saint Albans, a 40 minutos de Londres, rodeado por 5.000 metros cuadrados de bellos jardines.
Los brasileños sólo abandonarán las dependencias del bucólico Sopwell Hotel para las prácticas diarias en el vecino centro de entrenamientos del Arsenal inglés.(DPA)

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