Vibra La Diana en Acapulco: A la bio, a la bao, a la bim bom ba, México, México, ra ra ra
Salvador Serna
Al grito de A la bio, a la bao, a la bim bom ba, México, México, ra ra ra, cientos de aficionados celebraron por cerca de 3 horas en la glorieta de La Diana, la obtención de la medalla de oro en el futbol olímpico, donde México le ganó a Brasil por 2-1 en el estadio de Wembley.
Mezclados entre sí, aficionados locales y turistas nacionales invadieron el corazón de la principal arteria vial del puerto de Acapulco, para dar rienda suelta a la alegría y el frenesí causado por el triunfo del seleccionado mexicano sub23.
Al finalizar el partido y con todo y lluvia, los aficionados no se esperaron a la ceremonia de entrega de las medallas y en punto de las 11 de la mañana comenzaron la invasión a la glorieta donde se ubica la Diana Cazadora, la cual desde muy temprano fue protegida con vallas metálicas y policías, que impidieron por momentos que los jóvenes se subieran a ponerle una bandera a la sensual arquera de metal. En un descuido de los policías, 7 aficionados lograron subir y le pusieron la bandera mexicana, lo que causó interminables ovaciones y porras. Tal fue la presencia de los pamboleros, que el tráfico vehicular se hizo lento, desde el tramo de playa Papagayo en dirección a playa Condesa.
Oribe presidente, Oribe presidente, Oribe presidente fue el principal cántico en dicho festejo y que contagio a decenas de automovilistas que con el pitar de sus cláxones, trataban de seguir la tonada de la masa tricolor.
Instantes después, comenzaron las tradicionales vueltas a la glorieta, los aficionados con banderas, cornetas y cervezas de lata en mano, y las consabidas máscaras de luchadores, Vicente Fox y Carlos Salinas de Gortari, emprendieron la estampida ante la mirada atónita de los elementos policíacos, que intentaron atravesar una patrulla vial, pero los aficionados se fueron por un lado, invadiendo carriles, por lo que los efectivos mejor la quitaron.
Por fin la lluvia cesó, y por supuesto, que el atractivo visual se hizo presente y algunas mujeres, enfundadas con entalladas camisetas tricolores se negaban a darle gusto a la multitud que al grito de Chichis pa´la banda, Chichis pa´la banda, les exigían quitarse la blusa, a lo que las chicas en principio se negaron, pero ante la insistencia optaron por mostrar en breves segundos sus bondades al aire libre, lo que causó el beneplácito de los asistentes.
Tampoco faltaron los valientes, ya que alrededor de la 1 de la tarde, la mayoría de los seguidores del Tricolor ya se habían dispersado, pero se habían quedado un nutrido grupo de los más desmadrosos, quienes aprovechando el lento transito de automóviles en la glorieta, se abalanzaban sobre estos y los zarandeaban de un lado a otro, causando las risas y carcajadas de algunos conductores, y las molestias de otros. Hubo incluso un taxista que se bajó a retar a la masa, pero nadie le hizo caso, por lo que se tuvo que retirar con su espejo retrovisor roto, que ninguno le pago.
De esta manera, en punto de las 2 de la tarde, la celebración llegó a su fin y algunos aficionados se volvieron a meter a los restaurantes y bares cercanos, para ver la repetición del partido, bajo el válido argumento de que no todos los días se gana una medalla de oro.




