Oribe Peralta, un héroe que reniega de su estrellato
DPA
Londres
No parece sentirse cómodo en el rol de héroe del equipo. Es tímido, lleva una pelota firmada por sus compañeros bajo el brazo, usa ortodoncia en ambas dentaduras y tiene los pies sobre la tierra: el comportamiento de Oribe Peralta no encaja con su condición de hombre fundamental para el oro olímpico del futbol mexicano.
“El partido de mi vida no sé si es este. Quedan muchos partidos y espero poder mejorar y hacerlo bien como hoy”, dijo ayer el goleador mexicano, unas horas después de haberle marcado dos goles a Brasil en Wembley y haber conseguido la primera medalla olímpica para la historia del fútbol de su país.
Peralta representó uno de los emblemas del proyecto de Luis Fernando Tena para los Juegos de Londres 2012. El delantero fue, junto a José Corona y Carlos Salcido uno de los tres mayores de 23 años que aportaron experiencia a la plantilla y confirmó la confianza del técnico con un protagonismo absoluto en el torneo.
Su partido perfecto comenzó a construirse ayer, a los 29 segundos de comenzada la final. Peralta se aprovechó de un error de Rafael Da Silva y Sandro, recogió la pelota en la puerta del área y lanzó un tiro violento para colocar el balón junto al palo derecho de Gabriel.
Ya en el segundo tiempo, el reloj hacía tambalear a Brasil y el delantero del Santos Laguna volvió a castigar a la “canarinha”: recibió un centro de Marco Fabián y aplicó un cabezazo seco al primer palo para desatar la euforia de los miles de mexicanos presentes en Wembley.
“Estoy contentísimo por haber hecho esto por el fútbol mexicano, pero el día que me retire será el día en que me gradúe como futbolista”, dijo el atacante de 28 años.
La carrera del apodado Cepillo estuvo caracterizada por su lucha contramarea. A nivel de clubes se sentaba cotidianamente en el banquillo durante los primeros años, hasta que explotó en el Santos Laguna en la última temporada y se lució con un registro de 41 goles.
En la selección mayor nunca pudo encontrar regularidad, porque estuvo siempre a la sombra de Javier Chicharito Hernández.
El despertar de Peralta en el Tri comenzó al conducir a la Sub-23 en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, donde se consagró campeón y además fue el máximo goleador del torneo, con seis tantos, y finalizó ayer en Wembley con sus dos goles en la final olímpica.
“Estoy contento por marcar, pero yo vengo a aportar sacrificio. Esto se lo debo a mis compañeros, porque sin ellos no habría hecho nada”, sentenció el delantero, el hombre que ayer renegó de ser el héroe de Wembley, aunque lo haya sido.




