Fallece el escritor, profesor universitario y militante de izquierda Iván Ángel Chávez
Humberto Aburto Parra
El escritor y maestro de Literatura en la Casa de la Cultura de la Universidad Autónoma de Guerrero Zona Sur en Acapulco, Iván Ángel Chávez, falleció en las primeras horas del domingo debido a una fatal caída en su casa en la colonia Emiliano Zapata.
Se ofrecerá en su memoria un recital de lecturas este jueves a las 8 de la noche en el Bar del Puerto, ubicado a una cuadra del Zócalo.
Iván Ángel, nació en Acapulco el 9 de noviembre de 1962 y desde muy joven fue testigo de la marginalidad en la que surgió y se ha desarrollado la colonia Emiliano Zapata, emblemática dentro y fuera de México por la violencia que la ha caracterizado, quizá como un acto reflejo de la frustración de su juventud ante la falta de oportunidades de todo tipo que ha debido afrontar desde siempre.
Iván, sin embargo, tuvo una particular inclinación por la lectura que lo ayudó a comprender que la miseria que percibía a su alrededor no era producto de la naturaleza, sino de un sistema socioeconómico injusto.
Esa sensibilización inicial se vio fortalecida con su ingreso a la Universidad Autónoma de Guerrero donde cursó la preparatoria y posteriormente se incorporó a la Facultad de Filosofía y Letras en Chilpancingo en los convulsos años de 1983-84 en el contexto del surgimiento del proyecto de Universidad Pueblo de claro corte marxista, que influyó de forma importante en la retención del subsidio universitario que desató un importante nivel de lucha por parte de los trabajadores académicos, administrativos y por supuesto los estudiantes entre los que se destacó Iván a quien por su empuje le llegaron a nombrar El Alacrán.
Pero Iván Ángel no era un estudiante común, él había sido reclutado con anterioridad por la organización política marxista-leninista Corriente Socialista, cuyo núcleo fundamental se formó a partir del regreso al país de muchos de los ex militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, de corte político-militar, que salieron de la cárcel después de dictarse en 1978 la ley de amnistía dictada por la administración de José López Portillo.
La disciplina y moral revolucionaria que asimiló Iván fueron los factores que le permitieron sobresalir como dirigente estudiantil por el rigor en el estudio y en análisis que exigía la organización en la que militaba.
Su perfil ideológico y político lo ubicó muy cerca del movimiento de los llamados Decembrinos de la UAG.
Sin embargo un desafortunado incidente cortó de tajo su trayectoria política, al recibir un balazo que le atravesó parte del cráneo y lo dejó de por vida paralizado parcialmente de su brazo y pierna izquierda.
Su proceso de recuperación fue lento y en sentido inverso a su creciente compromiso con la literatura. En ese lapso tuvo el tiempo suficiente para reflexionar sobre su proyecto de vida a futuro y se percató que al menos para él ya no tenía cabida en la vida partidaria, porque desde ese entonces se percató de la falacia discursiva y práctica de buena parte de esa izquierda que se decía revolucionaria. Precisamente por eso ya no se integró al proceso de construcción del Partido de la Revolución Democrática. El tiempo le dio la razón de manera sobrada.
Pero no por esa decisión dejó de militar en la izquierda, pero lo hizo a partir de la trinchera de la cultura en proyectos como El Muro de los Lamentos, Los Caballeros de los Espejos, el CIECART el Colectivo Pata ‘perro y como académico de la Casa de la Cultura de la UAG
Iván Ángel, a quien sus cercanos llamaban El General, fue un escritor en extremo severo consigo mismo porque tenía la obsesiva manía de criticar no sólo a su entorno cultural, sino sobre todas las cosas su propio trabajo literario; de ahí que sea tan escasa su producción impresa que se remite en lo fundamental a textos publicados en los diarios locales y en particular en el suplemento cultural Zona Desierta del desaparecido diario El Observador así como su esclarecedor ensayo Apuntes sobre la literatura en Guerrero, editado por la UAG y su destacada participación en el poemario colectivo: La sombra del animal, también editado por la UAG.
La noche de su muerte Iván platicó con su madre a quien le confesó que se sentía muy triste, que se estaba quedando solo, en alusión al reciente fallecimiento de Octaviano Santiago Dionisio.
Hoy la izquierda revolucionaria y la literatura guerrerenses han perdido otro significativo representante.




