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Hay crisis en el teatro mexicano por falta de profundidad intelectual en el público: dramaturgos

Manuel Tejeda / Agencia Reforma

Ciudad de México

Aunque están conscientes de que hay proyectos lucrativos en la cartelera, nuevos dramaturgos mexicanos consideran que la industria teatral está en crisis porque no hay un público que pida obras de profundidad intelectual.
“Ni siquiera creo que sea una industria, pero sí está en crisis. No sé si siempre ha estado en crisis, porque no he estado tanto tiempo en esto. Pero hay una cosa horrible que está pasando. La gente está pensando que el teatro es un zoológico donde puede venir a ver a sus estrellas favoritas, de telenovelas o televisión, en vivo, independientemente que haya un texto de calidad”, opina José Manuel López Velarde, autor de Si nos dejan y Mentiras.
La misma mentalidad la comparte Manolo Caro, escritor de No sé si cortarme las venas o Dejármelas largas, ya que, en su opinión, los espectadores se acostumbran a ver teatro de mala calidad por culpa de los productores.
“Lo que creo que está en crisis es el teatro de calidad, porque siempre van a ver ofertas. Con respeto al productor y a quien hace Perfume de gardenias, no creo que, a nivel literario o de historia, nos aporte algo como teatro, al final resulta un show musical.
“Creo que, a lo mejor, está en crisis el teatro mexicano. Ese teatro que hable de lo que a nosotros nos está pasando. Hay mucho talento pero los productores no le apuestan a estos nuevos textos”, señala Caro, en enlace telefónico.
Adriano Numa, quien hace poco reestrenó Venenos cotidianos en el Teatro Julio Prieto, tuvo poco apoyo en su carrera, por lo que decidió tomar las riendas completas de su trabajo y valerse de la fama de una actriz para tener más asistentes.
“A mí me ha ayudado que Alejandra Ley esté en Venenos cotidianos. Si cuando la hizo, en 2005, ya era famosa, ahora es súper famosa. Mucha gente dice: ‘vamos a verla’. Me he ayudado de esto para atraer a gente que no viene al teatro. El teatro no paga. Es una satisfacción y una realización por la que pagarías por tenerla. Ahorita, no es una profesión que te permita vivir, los que se llevan la lana son los productores”, aseguró.
Si los dramaturgos estuvieran unidos, las obras serían de más calidad ya que se apoyarían para mejorar la industria.
Pero por desgracia, éstos sólo se comunican por redes sociales y, a veces, ni siquiera contestan los mensajes, señaló Quecho Muñoz, escritor de 12 Princesas en ugna.
“No existe una comunidad como tal. Si existiera, nos permitiría estar en contacto y ver siempre a favor del espectador. Como soy principiante, no he tenido la fortuna, u oportunidad, de meterme en el medio. He invitado a algunos realizadores, en su momento, y algunos ni me han contestado el mensaje. No los conozco tan bien porque las invitaciones son por Facebook o Twitter, así pasa en la mayoría de los casos”, expresó.

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