Anituy Rebolledo Ayerdi
Acapulco, música y poesía XI
Acusamos recibo al licenciado Guillermo Sánchez de Anda de su libro Don Simón, El Libanés (Etoile 2001), agradeciendo su generosa dedicatoria. Don Guillermo, presidente del bufete jurídico de su nombre en la ciudad de México, hace referencia a la serie Los libaneses en Acapulco, aparecida aquí mismo en 2010. Gracias también al amable conducto del arquitecto Xavier Gómez Vela
Acapulco y Arturo Neri
Caleta, “la playa coqueta de manso oleaje” que cantara nuestro José Agustín Ramírez, tuvo a otro inspirado poeta en Arturo Neri Calvo, de la familia prócer de Chilpancingo. Caleta tropical tituló el médico su bolero de 1959 cuyos mejores intérpretes fueron Los Santos, trío guerrerense integrado por Diego Alcaraz, Rolando Morlet y Eladio Ayala.
Arturo Neri pertenece a la galería privilegiada de creadores musicales con éxito y fama a partir de una primera obra. Fue en su caso el bolero Mi súplica, estrenado en la XEQ por la enorme cantante chiapaneca Amparo Montes, su madrina en 1945. Un año más tarde lo llevará al vinil otra gran dama de la canción, Lupita Palomera, y a ella se sumarán las voces consagradas de Eva Garza, Chela Campos, Hermanitas Hernández, María Martha y ¿quién no?
Estudiante universitario, Neri Calvo recibe jubilosas muestras de agradecimiento por parte de un compañero de la Facultad de Medicina de la UNAM. El mismo que le había pedido un poema para ablandar el corazón de una chamaca indiferente a sus requiebros amorosos. “Con Mi súplica cayó redondita la muy cabrona”, confesará aquél durante un agasajo cantinero para el poeta.
Mi súplica enraíza muy pronto en el gusto del gran público y este empieza a llamarla simplemente Cariño, su palabra inicial (Cariño, por qué no vienes a mis brazos / si tengo el alma hecha pedazos / por la crueldad de tu desdén), y Cariño se le quedó
El otorrino chilpancingueño no se dejará seducir por el brillo de las candilejas y la farra. Dedicado de lleno a su trabajo alcanzará prestigio nacional, particularmente en el terreno de la investigación científica. Desarrolla un tratamiento de gran eficacia contra el asma y patenta un jabón para aliviar algunas afecciones de la piel. Fabricantes oportunistas lo bautizarán como Jabón Cariño. La especialidad del chilpancingueño le abrirá oportunidades en Los Angeles, California, donde seguirá componiendo y hasta grabará un disco con temas traducidos por él mismo. Lo publicará bajo el oscuro seudónimo de Mr. Arthur Black.
Caleta tropical
Atardecer en Acapulco, Amanecer en el puerto y El mar y tu recuerdo son otras canciones de Neri referidas a Acapulco y cuyos registros fonográficos, si los hay, sería deseable rescatar. El Corrido de Chilpancingo es de su autoría, lo mismo que Cuando sale el sol, Adiós juventud y Estatua de carne. Esta última inspirada en la escultural norteña Elsa Aguirre, estrella en 1951 de la película Acapulco, en cuyas playas confirmará el símil. Presume ser acapulqueña por adopción.
Ya se dijo que Los Santos hicieron de Caleta tropical su bandera y lo mismo hará el director de orquesta Ramón Márquez. Sonarán tan bien sus notas que serán adoptadas por famosos conjuntos orquestales de Estados Unidos y también de Brasil. Hela aquí:
Estás sobre la playa
de Caleta y el mar
que baña y acaricia
tu belleza sin par
Estás entre mis brazos
y me dejas besar
tu boca primorosa
de color del coral
El mar aquí en Caleta
es más azul
y todo es como un sueño
si estás tú
Caleta tropical
de Acapulco, la flor,
aquí junto al mar
florecerá nuestro amor
Acapulco y Pancho Padilla
De regreso a Chilpancingo, luego de una excursión escolar en este puerto, el secundariano Francisco Pancho Padilla saca su cuaderno y empieza a hacer anotaciones. El traqueteo del viejo camión rebotando en un camino terracero, inaugurado sin estar terminado (como tantas cosas en México), impiden al chamaco su tarea y entonces decide aplazarla. Cuando la cumpla surgirán dos composiciones musicales –Hornitos y Caletilla–, consideradas por sus amigos como sus obras mayores. Ojalá que alguno de ellos recuerde Hornitos.
Vuelto a su tierra, Chilapa, Pancho Padilla se dedicará al comercio de telas y a la creación literaria. Lo distinguen un andar muy lento y su saludo con un peculiar silbido. Nunca saludó ni respondió un saludo con un hola o un quiúbole, siempre con el aire de sus labios. Quienes lo conocieron recuerdan su figura desgarbada, su sonrisa permanente, su sombrero de palma y, por supuesto, su alegre silbido.
Pancho Padilla, es autor de El Corrido a Guerrero (Viva Guerrero, señoras y señoras o cabrones –según lugar y auditorio–, y quítense el sombrero cuando lo oigan nombrar), y muchos sones. A nuestra Caletilla supo envolverla en los aires alegres y vibrantes de la chilena y con ella se canta y se baila en la tarima o en la artesa. Los Santos fueron también sus mejores intérpretes. Hela aquí:
Vámonos a Caletilla
vámonos mi costeñita
que el sol en lo alto brilla
y alegra a la mañana
Verás qué encanto de playa
qué belleza se contempla
el alma se nos divaga
y el cuerpo se nos calienta
Ay, la, la la,la, morena mía
cómo es bella esta costa
nomás hay que ir a ver
por el rumbo de La Cuesta
y también por El Marqués
Muchachas que van llegando
güeritas color de almendra
pónganme miel de coquito
para que el sol se entretenga
Mucho cuidado “manguitos”
si van para La Roqueta
puede darles un sustito
un animal con aleta
Ay, la, la,la, la, morena mía,
costa llena de esplendor
si Caletilla es la novia
Acapulco es su trovador.
Caletilla, Caletilla
azulada y cristalina
tu playa es maravilla
tu brisa de agua marina
Acapulco y Lucio Arizmendi
El acapulqueño Lucio Ariz-mendi Dorantes usa el señorial ritmo del huapango para cantarle a Acapulco llamándole La Perla del Pacífico:
Le canto a Acapulco hermoso
la capital del paisaje
rinconcito primoroso
donde acaricia el oleaje
Qué tonos de azul y verde
naturaleza y color
y cuando el sol se pierde
es único su arrebol
Sus playas nido de amores
y arrullos de palapal
musa fiel de trovadores
bajo un cielo tropical
Playas de Hornos y Condesa
sus tardes acapulqueñas
matizan con sutileza
la paz de bellas costeñas
Puerto Marqués y Roqueta
su Caleta y Caletilla
Revolcadero y La Cuesta
son playas de maravillas
Con el rumor de sirena
esquiando por la mañana
se ve a una hermosa morena
que se pierde en la Bocana
En noches de azul y plata
lunadas en la bahía
donde el cielo se retrata
y se vuelve fantasía
Y cuando el sol agoniza
hay sinfonía y marejada
el mar con su eterna brisa
viste de tul La Quebrada
Por tu belleza inefable
te conoce el mundo entero
rinconcito incomparable
de las costas de Guerrero
Acapulco eres así
Lucio es miembro del popular clan musical de Los Hermanos Arizmendi, integrado por Benito, Isidro, Raúl y el patriarca Miguel. Es el quinto de los 12 hijos de don José Guadalupe Arizmendi y doña Florencia Dorantes, de Ejido Nuevo. Sobre Acapulco también tiene en su haber Bahía de Santa Lucía.
Acapulco y Cirilo Montoya
Lector asiduo de esta Contraportada, don Cirilo Montoya Robles nos envía la letra de una canción de su autoría titulada Como una muchacha (Acapulco). Terra-calentano de origen con casi 20 años de residencia en este puerto, nuestro remitente radica actualmente en Chilpan-cingo. Dos cuartetas de su obra:
Es una linda muchacha que cada mañana
le abre sus brazos de amor a su sol que la baña
que ilumina su esbelta figura
cuando camina en curvatura
Es asediada y deseada por tantos amantes
De la aventura fugaz y el amor al instante
No es orgullosa ni vanidosa
Y tiene amores en todas partes
Es mi ciudad Acapulco una muchacha que a todos ama
y es sin duda la más hermosa latinoamericana




