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Proponen en Taxco la elaboración de un atlas con los bienes culturales del estado

Anarsis Pacheco Pólito

Taxco

En el segundo día de trabajo de los científicos sociales reunidos en la Quinta Mesa Redonda que organiza la delegación del INAH-Guerrero, las ponencias hicieron énfasis en la situación que guarda el patrimonio histórico y cultural con algunas propuestas para preservarlo.
Se habló de la elaboración de un atlas estatal que ayude al inventario de esos bienes y se adelantó un diagnóstico sobre el estado que guardan los vestigios culturales de los pueblos originarios, coincidiendo que las amenazas más frecuentes, además del provocado por las lluvias, el cambio climático y la acción del hombre por el saqueo y destrucción que provoca, en la situación actual también afecta al patrimonio histórico y cultural la falta de unión y acción conjunta de los investigadores.
El tema de la minería en el estado cuya explotación se considera una seria amenaza y un riesgo para la preservación del patrimonio cultural, biocultural y para la sobrevivencia de los propios pueblos originarios, despertó el más generalizado interés en cuya mesa llegó a plantearse la necesidad de pasar del mero conocimiento de los hechos a una toma de posición de parte de los presentes.
Con Jaime Salazar Adame como moderador, los ponentes Federico Salazar Hernández, Liliana González Chévez y Giovanna Gasparello, expusieron de manera descarnada el impacto ambiental que está generando la explotación minera en el llamado “cinturón de oro” que comprenden los yacimientos a cielo abierto cuya contaminación divide pueblos porque mientras unos reciben los beneficios, otros no ven más que perjuicios.
La jornada del jueves conoció las ponencias de Lorena Martínez Barrera, Cuauhtémoc Reyes Álvarez, Alberto Calderón Vega, Rubén Manzanilla López y Éric Saloma García, quienes con el tema de Arte rupestre y patrimonio, se refirieron a la Piedra de las calaveras de Oxtotitlán, los petrograbados del hotel Boca Chica en Acapulco, el rescate del arte rupestre en la sierra, la Gruta de San Miguel en Taxco y el centro ceremonial de la Soledad de Maciel en Petatlán, respectivamente.
Lorena Medina presentó una interpretación del llamado jaguar bicéfalo cuyas dos caras apuntan hacia donde se pone el sol, labrado en una piedra extrusiva que se localiza en el cerro de las calaveras en el municipio de Apaxtla cuyo atractivo se ha preservado gracias a la distancia que se ubica desde el poblado más cercano que es Oxtotitlán, pero que está siendo afectado por alguien que lo ha repintado y también por el efecto de la lluvia que en el temporal hace que le nazca líquenes en la superficie.
La investigadora dijo que el patrimonio cultural en esa zona no se reduce al jaguar de dos caras, sino al conjunto que forman la montaña, el arroyo de temporal y una escalinata pronunciada en la ladera del cerro, todo ello asociado a la ceremonia del pedido del agua.
El antropólogo Cuauhtémoc Álvarez, antropólogo del Centro INAH-Guerrero en su interpretación de los petrograbados localizados en los terrenos del hotel Boca Chica en la playa Caletilla de Acapulco, encontró cierta similitud que observan otros descubrimientos respecto a la posición de la cara principal de la roca que contiene  los petrograbados que ha estudiado con exhaustividad tratando de encontrarle relación con otros similares del cerro de El Veladero y de Palma Sola.
Todos ellos con cuentas grabadas que a su juicio representan el período lunar de 29 y 30 días de duración, lo cual quizá funcionaba como calendario solar que ayudaba a ubicar los días para la celebración de determinadas ceremonias de los pueblos originarios.
Por su parte el joven investigador Alberto Calderón, dio a conocer el trabajo que realiza con el proyecto de rescatar el arte rupestre en la sierra del estado en una extensión que abarca las regiones de Costa Grande, zona Centro y Tierra Caliente.
Dijo que con dicho proyecto está concentrado en el municipio de Atoyac donde lleva el registro de 12 sitios de petrograbados, todos relacionados con la cercanía del agua.
Comentó que se trata de una piedra llamada De la tortuga labrada como el quelonio, la cual originalmente se localizaba en un cafetal y ahora ha sido removida por el dueño de la huerta con el auxilio de una retroexcavadora, provocándole daños considerables en su traslado.
También ubicó el metate móvil, construido en una gran piedra que los lugareños utilizan para moler alimento.
El investigador enumeró como afectación de ese patrimonio el relativo a la naturaleza pero también a la acción de los habitantes que han grafiteado las piedras. Su propuesta para la conservación explicó ha sido involucrar a la población mediante la presentación de las danzas tradicionales de otras regiones como los tlacololeros y los chinelos que han visitado el pueblo de El Paraíso para amenizar las celebraciones de las fiestas locales.
Para hablar sobre la importancia de la gruta de San Miguel en el municipio de Taxco, el antropólogo Rubén Manzanilla López explicó la idea de que ése accidente topográfico posiblemente servía para registrar las diferentes estaciones del año, útil para establecer los días para las ceremonias relacionadas con el pedido del agua, pues así lo indican los vestigios de cajetes, ollas y utensilios de barro encontrados en la gruta muy parecidos a otros encontrados en Iguala, Chilpancingo e incluso en la Costa Grande.
Reuniendo la información local sobre la gruta o cueva de 70 metros de ancho que los lugareños conocen como un lugar para registrar el paso del sol, se reparó en la destrucción de una estalagmita que se formó precisamente en el centro de la gruta pero que alguien supuso que su ubicación indicaba el lugar donde se podría haber guardado un tesoro, razón por la cual hace apenas algunos años la destruyeron para excavar en la superficie donde se asentaba.
Relató que en una parte de la cueva se formaba un depósito de agua subterráneo que sirve a la hipótesis de que se utilizaba para una clase de rituales por ser agua prístina procedente del inframundo.
El patrimonio en éste caso el ponente considera que no se perdió porque el paso del sol se pudo ubicar con el antecedente que se tuvo de la estalagmita destruida. Dijo que para su rescate e incorporación a los recursos que se deben preservar sería a partir de un proyecto que incluya el levantamiento topográfico la construcción de los muros y el sendero luminoso, buscando involucrar a la población. para la conservación y aprovechamiento de éste patrimonio.
Acerca de los petrograbados de Petatlán, el investigador Éric Saloma García habló del valor arqueológico que tiene el centro de la Soledad de Maciel en la costa del municipio donde en una superficie de 29 hectáreas se levantó un juego de pelota junto al palacio de los dignatarios. Éste lugar dijo que se asocia con el Cerro del Bocotal y el del Zopilote donde los petrograbados podrían formar parte del mismo conjunto al que se agregarían los del poblado de río Chiquito, también en la costa, más los que se han ubicado en el Cerro del Llorón donde nace el río de San Jeronimito y el Cerro de los Brujos en la cabecera municipal donde se localiza una cueva que apunta directamente a otra roca con calendario solar en el poblado del Cabritero.
Expuso que en El Bocotal se encuentra la Piedra de los monos, así llamada por los lugareños porque los rostros ahí grabados tienen parecido con monos y cerca de ahí se localiza también la Piedra de Murga en el poblado del mismo nombre y en Ocote de Peregrino, también dentro del municipio de Petatlán la piedra conocida como Colcomeca en un acantilado de unos 30 metros de altura.
Después de todas esas ponencias presentadas a un grupo numeroso de estudiosos que incluye a investigadores de las distintas direcciones del INAH y del grupo multidisciplinario de estudios sobre Guerrero se volvió a plantear la pregunta de qué hacer como expertos para la preservación del patrimonio cultural.
La respuesta que los mismos especialistas formularon incluye la incorporación de las comunidades que se asientan en torno a los lugares mencionados, con la aclaración de que al muchas veces en la búsqueda de que las comunidades se apropien de ese patrimonio, suelen hacerlo disponiendo de ellas como dueños, ya sea para venderlos o imponiendo sobre ellos sus propios intereses.
Así como hubo quienes propusieron la construcción de palapas para preservar los petrograbados de la intemperancia del tiempo, otros hablaron de la posibilidad de removerlos a una zona de protección.
Para el caso concreto de la estalactita destruida en la cueva de San Miguel se propuso reconstruirla y remover para su protección la piedra de los monos.
Las propuestas fueron más allá porque se habló de unificar criterios hasta para la limpieza de los petrograbados utilizando alcohol y agua para frotar la piedra cubierta de líquenes y también el papel de aluminio como lo propuso el antropólogo Manzanilla López, así como la unificación de metodologías para las interpretaciones correspondientes y la elaboración del atlas respectivo.
De todas esas propuestas sobresalió la expuesta por la delegada del INAH, Blanca Padilla, quien narró la experiencia los jóvenes de Oxtotitlán premiados por el gobierno por la recuperación exitosa de su patrimonio cultural.

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