Moisés Alcaraz Jiménez*
¿Neoliberalismo en crisis?
El capitalismo en su fase de mayor depredación social se cuestiona a sí mismo y en voz de sus más destacados representantes reconoce su ineficacia y la cancelación de espacios para continuar su expansión en un mundo dominado por la globalización que reclama nuevas formas de actuación de ese modelo en su etapa de mayor salvajismo económico.
El fundador del Foro Mundial Económico de Davos, Claus Schwab, encabeza en la edición número 42 del más alto encuentro del capitalismo en el orbe, las críticas a ese sistema de producción.
Los cuestionamientos se hacen cuando las grandes corporaciones transnacionales y los capitales especulativos que recorren el mundo, consolidan su hegemonía en el rapaz modelo neoliberal y acrecientan el férreo control político que apuntala al libertinaje del mercado.
Ello ocurre en plena descomposición y conversión del neoliberalismo en un gran riesgo de inestabilidad que inevitablemente conlleva al surgimiento de crisis sociales y políticas por todo el planeta, de las cuales los indignados de España, los activistas de Ocupa Wall Street y los estudiantes de Chile son la muestra más visible.
La crítica al capitalismo salvaje que surge ahora de los propios beneficiarios del neoliberalismo mundial se incrementa esta vez en Davos, donde ahora las élites económicas se cuestionan si el capitalismo del siglo XX es capaz de sobrevivir ante los acelerados cambios registrados en el mundo.
Las naciones pobres del orbe, que han padecido el saqueo atroz desde los centros mundiales del capital transnacional, saben de la imposibilidad de alcanzar mejores condiciones de vida bajo el modelo neoliberal, que es un excelente medio para generar riqueza, pero sin que exista ninguna forma de distribuirla o crear condiciones de equidad social.
El modelo está diseñado para el beneficio de las grandes transnacionales y el capital especulativo que hunden cada día más en la miseria a los países del subdesarrollo.
La élite económica del mundo empieza a reconocer el fracaso de su modelo que ya no puede sostenerse más, a riesgo de propiciar crisis políticas de lamentables consecuencias para todos. El modelo ya no es funcional ni para sus beneficiarios que tendrán que readecuarlo a las nuevas condiciones económicas, políticas y sociales del mundo.
No se piense que quienes concentran el capital en el mundo buscarían la justicia social como forma de renovación de su modelo. Sólo se buscarán nuevas formas para continuar con la explotación y el saqueo de las naciones pobres, sin poner en riesgo la viabilidad del sistema.
Se trata de renovarlo para alejarlo del peligro de la inestabilidad y los disturbios sociales, sin perder la perspectiva de dejar a salvo sus negocios y poderío económico.
* El autor es director estatal de Gobernación




