Carlos Toledo Manzur*
La izquierda y los municipios
Como parte del contundente triunfo de la izquierda en la reciente jornada electoral en Guerrero, la mayoría de los municipios serán gobernados por alcaldes pertenecientes a esta visión ideológica. Esto representa una importante oportunidad para mostrar y demostrar a la población las virtudes de las propuestas del movimiento progresista para el estado. Además, como fue señalado por el gobernador Aguirre en la reunión que sostuvo con los presidentes electos la semana pasada, el período de gobierno de los nuevos ayuntamientos coincide completamente con los tres últimos años de la administración del gobierno estatal, que será cuando deberá desplegarse la parte fundamental de las acciones y resultados que se logren en esta gestión.
Por ello vale la pena la reflexión acerca de cuáles son las características que debería tener la política de izquierda en las administraciones municipales o si en realidad los partidos izquierdistas no son capaces, en el ejercicio mismo del gobierno, de distinguir sus propuestas de las de otras visiones ideológicas. Hace treinta años, cuando el movimiento que encabezó Othón Salazar en La Montaña logró en Alcozauca ganar para la izquierda el primer ayuntamiento en el estado y en el país, decíamos que el gobierno municipal solo no era suficiente para lograr las transformaciones que se requerían, ya que la mayor parte de las decisiones del poder estaban en los gobiernos estatal y federal. Hoy además de tener el poder en muchos municipios, la izquierda cuenta con el gobierno del estado, y también con una amplia mayoría en el Congreso, lo que debería ser suficiente para desarrollar políticas publicas efectivas que redunden de manera contundente en el mejoramiento del bienestar de la ciudadanía y señalen con el ejemplo en el ejercicio de gobierno, una ruta viable y exitosa de alternativa de izquierda para el país. Para lograrlo, se requerirá que exista claridad en la definición de lo que deben ser las políticas municipales desde una visión progresista, además de una acción conjunta entre municipios, Congreso y gobierno estatal. Esta debería ser una tarea fundamental que impulsen los partidos izquierdistas, para lo cual requieren de ocuparse realmente de ello y no sólo de disputas internas por posiciones y poder.
Aunque esta discusión es compleja y requiere espacios mayores, se pueden señalar algunos de los aspectos que deberían ser parte de la definición de las políticas municipales izquierdistas. En primer término deberían incluir desde luego, el ejercicio honesto y transparente del gobierno y la erradicación absoluta de la corrupción. Pero también es fundamental que exista un ejercicio profesional, eficiente y eficaz en las administraciones municipales que permita atender con diligencia y efectividad los problemas cotidianos de los ciudadanos y avanzar hacia las transformaciones de fondo que se requieren. Un asunto que resulta central desde esta visión ideológica y que debe ser una prioridad, como bien fue señalado por el presidente electo de Acapulco Luis Walton en la reunión con el gobernador, es el de la adecuada atención a los que menos tienen y el despliegue de políticas efectivas de erradicación de la desigualdad y la pobreza; la reflexión en el ámbito municipal de este asunto, por cierto, debe llevar a una discusión más general acerca de la política social del gobierno estatal, que sería muy sano darla en este momento. Otro aspecto necesario es el de la planeación; tres años son un período corto y tener claridad en lo que se quiere lograr es de gran ayuda para no perder tiempo y alinear acciones conjuntas y presupuestos, a objetivos y metas claramente establecidas; es necesario que el Plan de Desarrollo Municipal deje de ser un requisito que acaba olvidado en un cajón, para convertirse en la guía del desempeño de la acción conjunta gubernamental y en el marco de evaluación de los logros y avances. Otro asunto también esencial es el de la participación social y ciudadana, y el fortalecimiento del poder popular como motor fundamental de las transformaciones necesarias, para avanzar hacia el ejercicio de una democracia participativa en la que los gobiernos municipales abran los espacios a la ciudadanía y compartan las decisiones, especialmente en lo que se refiere al tema presupuestal. Otro requisito relevante es la coordinación interinstitucional en la realización de acciones y proyectos, ya que un elemento importante de ineficiencia, es la acción desarticulada de las dependencias que genera duplicidades y vacíos; el ámbito municipal puede ser un espacio en el que se catalice la coordinación.
Un tema especialmente espinoso es el de la seguridad, en donde se requieren acciones con el apoyo federal y estatal, para evitar caer bajo el poderío de los grupos de la delincuencia organizada; el despliegue de propuestas novedosas como la policías comunitarias y los comités ciudadanos de seguridad pueden ser alternativas interesantes. La promoción del desarrollo económico municipal mediante el impulso de proyectos productivos estratégicos, en la perspectiva de la transformación estructural de la sociedad es también un elemento importante de una política alternativa, que no se limite a la obra pública y la dotación de servicios. Finalmente, pero no menos importante, hay que incluir en este listado preliminar de aspectos, la atención a la problemática del medio ambiente como parte de las políticas municipales, como un elemento de modernización pero también de inducción de visiones de cambio profundo y estructural hacia un nuevo modelo de desarrollo: el desarrollo sustentable.
* El autor es secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno del estado.




