Acepta el republicano Ryan candidatura a la vicepresidencia como un “deber” en crisis
DPA
Tampa (EEUU)
El nominado como candidato a la vicepresidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano, Paul Ryan, aceptó ayer formalmente en Tampa la designación como un “deber” en momentos de crisis en el país y afirmó que junto con el postulante a la Casa Blanca Mitt Romney pueden darle la “vuelta” a la situación.
“Acepto el deber de ayudar a liderar a nuestra nación para sacarla de una crisis de empleos hasta devolverla a la prosperidad, y sé que podemos hacerlo”, dijo ante una entregada audiencia asistente a la penúltima jornada de convención republicana en Tampa, Florida.
Exactamente 24 horas más tarde de que la convención nominara formalmente a Romney y a Ryan como su fórmula para volver a recuperar la presidencia estadunidense en las elecciones del 6 de noviembre, el candidato vicepresidencial se mostró convencido de que esta apuesta tendrá éxito.
“Tras cuatro años en los que nos han tomado el pelo, Estados Unidos necesita que se le dé la vuelta a la situación, y el hombre para lograrlo es Mitt Romney”, proclamó entre vítores de la convención republicana.
Ryan está considerado un ortodoxo del rigor fiscal y del control del gasto, y representa la apuesta de Romney para contentar a los sectores más conservadores del partido y, en particular, al rebelde movimiento del Tea Party.
Entre ambos componentes del tándem republicano no sólo hay una patente diferencia de edad –Romney tiene 65 años y Ryan 42–, sino más de una divergencia ideológica que ha atraído la lupa de analistas y comentaristas.
Romney, mormón, y Ryan, católico, discrepan sobre el derecho al aborto, por ejemplo.
Mientras el primero lo acepta en casos de violación, incesto y riesgo para la vida de la madre, Ryan lo rechaza en todos los supuestos.
Romney basa su reclamo electoral en su currículum como empresario y gestor público –fue gobernador del estado de Massachusetts entre 2003 y 2007–, dos ocupaciones que lo han mantenido alejado de la burocracia de Washington, mientras que su lugarteniente ha desarrollado la totalidad de su carrera en la capital, diana de todos los ataques de los republicanos.
Ninguno de los dos domina la política internacional, algo que trataron de compensar anoche con sus discursos dos oradores de talla, el senador por Arizona y excandidato presidencial, John McCain, y la exsecretaria de Estado durante la anterior Administración republicana, Condoleezza Rice.
Según una encuesta del Washington Post y Pew Research Center difundida ayer, de los 10 adjetivos más frecuentes que les vienen a la mente a los estadunidenses cuando se les pregunta por Ryan los nueve primeros son todos positivos: inteligente, bueno, enérgico y honrado, etc.
Hay que llegar al décimo más citado para encontrar calificativos despectivos como “tonto” o “extremista”.
Desde que fue elegido por Romney como compañero de tándem, los discursos y mítines de Ryan parecen suscitar más entusiasmo en la gente que los de su mentor.




