Responden artistas de Guerrero al llamado contra la violencia en Ciudad Juárez y el resto del país
Redacción
Poetas y narradores guerrerenses se sumaron el sábado al ciclo de recitales simultáneos Escritores por Ciudad Juárez, convocados por un colectivo de creadores de aquella localidad y replicado en más de 140 ciudades de 25 países en cuatro continentes.
El llamado de los organizadores fue para compartir textos literarios en solidaridad con la ciudad fronteriza “mundial y tristemente conocida por los feminicidios y la impunidad que los rodea”, con el pueblo de México que durante el sexenio de Felipe Calderón ha sido testigo de más de 60 mil muertes violentas, y por extensión con “cualquier otro rincón del planeta donde el miedo, consecuencia última de la violencia, es utilizado para imponer la voluntad y los intereses de los grupos de poder sobre los derechos y la dignidad de los pueblos y ciudadanos”, dicen los convocantes.
Las sedes en Guerrero fueron la carpa de la extensión de la Feria Internacional del Libro que realiza el Instituto Politécnico Nacional en la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac en Chilpancingo a las 10 de la mañana; y la sala Luis Zapata del Centro Cultural Domingo Soler en Acapulco a las 6 de la tarde.
Ambos recitales, lo mismo que en las otras ciudades participantes, iniciaron con la lectura del Manifiesto por Ciudad Juárez, a cargo de la narradora Iris García Cuevas, encargada de coordinar las actividades en el estado.
El documento informa que el primer encuentro de Escritores por Ciudad Juárez se realizó en 2011 luego del asesinato de la poeta y activista Susana Chávez el 6 de enero de ese año, “en su nombre y en el de todas las víctimas que se ha cobrado el crimen organizado, más de 6 mil en Ciudad Juárez y más de 60 mil en todo México, en apenas seis años, alzamos nuestras voces contra la violencia y contra el miedo. Contra los asesinos y la impunidad, contra quienes pretenden doblegar nuestra fe en la vida y nuestros sueños de paz y libertad”.
Agrega que los escritores “luchamos con las únicas armas que conocemos, las palabras, para denunciar el silencio cómplice de quienes amparan el crimen, para recuperar los espacios públicos y la convivencia”.
El tema de la violencia se abordó desde distintas perspectivas, una de ellas fue el humor negro, como en las 11 estampas sobre la muerte leídas en Chilpancingo por Roberto Ramírez Bravo, que presentó diversas muertes, entre ellas, una sorprendida porque mientras afilaba su guadaña para llevarse “sin dolor” a un hombre, llegan unos sicarios y arremeten contra él.
O en los textos de Andrés Monroy, quien participó tanto en Chilpancingo como Acapulco, y contó la historia de un escritor que siempre quiso ver su nombre en los periódicos y no sabe “si alegrarse” cuando lo escucha voceado por un periódico sensacionalista anunciando su muerte.
También el dolor por las desapariciones forzadas estuvo presente con el cuento Tumba en el tiempo, de Charlie Punketo, un homenaje a Jorge Gabriel Cerón Silva, arquitecto y promotor social de Chilpancingo.
“Lo desaparecieron el 7 de marzo de 2007; la PGJE archivó su caso como los de muchos más. Cuando fuimos a exigir que se investigara se lavaron las manos diciendo que si lo habían levantado había sido por algo, y esa fue la actitud oficial al respecto; cuando, luego de meses de presión, tuvimos acceso al archivo de su caso, encontramos que sólo tenía ocho hojas, no habían investigado nada en dos años”, relató el escritor antes de leer su cuento.
Más tarde comentó que el entonces procurador, Eduardo Murueta Urrutia, “siempre dijo que el caso se estaba trabajando, se estaban burlando de nosotros de manera oficial”.
En su turno, David Espino mencionó que otra cara de la violencia es la homofobia, y recordó el asesinato de Quetzalcoatl Leija Herrera, en mayo de 2011. Luego leyó una crónica que pretendía mostrar que a pesar de todo “todavía hay esperanza”, titulada Abrazos contra la narcoviolencia, donde relata la jornada de un grupo de jóvenes que recorrieron el centro de la capital regalando abrazos.
También participaron en Chilpancingo Carlos Ortiz Zúñiga, Antonio Salinas Bautista, Ulbert Sánchez Ascencio, Isabel Valdeolivar, Oralia Ramírez Cruz y Judith Solís Téllez, quienes se sumaron al llamado por la paz.
En Acapulco, Citlali Guerrero leyó poemas sobre la violencia íntima, “la que cometemos contra nosotros mismos, que no es tan visible pero es igual de destructiva”. También compartieron textos Javier Reyes, Charlie Punketo, Andrés Monroy y Antonio Salinas.
Entre las lecturas se presentó el performance Ni una más, escrito por Isabel Valdeolivar, dirigido por Lucero Castro, con la actuación de ambas en compañía de Edson Castrejón; un llamado a cesar la violencia contra las mujeres cometido en la frontera mexicana, en Ciudad Juárez y en el resto del país.
Para concluir, después de leer sus propios textos literarios, Iris García Cuevas agradeció a quienes se sumaron a la iniciativa de estas lecturas e hizo un llamado para continuar impulsando el arte y la cultura como la verdadera estrategia para contrarrestar la violencia en el estado.
Informó que lecturas en estas y otras ciudades estarán disponibles en las redes sociales, blogs y canales de YouTube con la etiqueta #escritoresporciudadjuarez.




