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Sin protección ni equipo laboran los trabajadores de cárcamos de CAPAMA

ee Trujillo

A sus 71 años, Constantino García de Jesús trabaja diariamente sumergido en aguas residuales, semidesnudo, extrayendo la basura y todo tipo de desechos sólidos que se acumulan en la rejilla del cárcamo de bombeo ubicado en la calle Capitán Malaespina, del fraccionamiento Hornos, unos metros de la Costera.
“No, no tengo equipo, es lo que queremos, yo me meto así sin short, así nomás, no hay uniforme pues, no hay, eso necesitamos nosotros, que nos ayuden”, lamentó el señor mientras se preparaba para entrar a las aguas negras que fluyen a unos 10 metros por debajo del nivel de la calle, en ropa interior, descalzo y con un tapabocas de tela.
Indicó que desde hace 30 años trabaja en la paramunicipal y que este ha sido su único modo de vida, aunque hace un año y medio fue asignado a estas labores que diariamente ponen en riesgo su salud porque nunca le han entregado un par de botas o un traje especial para sumergirse en estas aguas residuales que provienen de toda la parte baja del municipio, entre Caleta y La Diana.
Aunque en el lugar existe un sistema de limpieza automática y un desarenador que se instaló después del huracán Paulina, el señor Constantino tiene que sacar la basura de entre las aguas negras porque estos sistemas sólo funcionaron tres meses y desde entonces la paramunicipal no los ha reparado.
Trabajadores de este cárcamo lamentaron las condiciones y denunciaron que hace 14 años las personas que lo hacían recibían jabón de acetolia y alcohol para bañarse, pero ahora las regaderas no funcionan y al señor Constantino sólo se le entrega detergente en polvo.
En condiciones similares están 700 trabajadores operativos de los cárcamos de bombeo, reparación de fugas de aguas negras o de agua potable.
“La mayoría no tiene equipo, nunca se ha tenido eso, ahora sí que en cierta forma todo el equipo es empírico, o sea rudimentario, hemos tenido unos problemas de enfermedades y accidentes también pero gracias a Dios hemos ido sacando todo lo que es el trabajo; ha habido infecciones, anteriormente señores que ya de edad que se meten a las rejillas les pegan hongos, llagas en el cuerpo, porque son directamente, las infecciones son fuertes”, contó el trabajador del Departamento de Alcantarillado, Ignacio Sánchez.
Los trabajadores explicaron que después del huracán Paulina recibieron cuatro equipos de buzo y esos eran los únicos en todo el puerto, pero desde entonces ningún director o alcalde  les ha entregado más trajes, guantes, cascos, botas, ni trajes completos aislantes de corrientes de agua.
Demesio Bibiano Cruz es otro de los empleados que trabaja sin el equipo ni la herramienta necesaria, a pesar de que él es parte del equipo que repara las fugas de agua potable en la Costera y toda la zona turística.
Relató que en ocasiones los trabajadores tienen que pedir las herramientas a los choferes de las unidades y tiene que tapar las fugas en las tuberías con pedazos de madera porque no cuentan con sopletes, tarrajas, llaves stilson ni estría.
Sus compañeros contaron que la mayoría de las ocasiones para detener las fugas utilizan escobas o ramas de árboles que cortan con machetes o cuchillos para construir tapones.
Por su parte, el sobrestante que repara las fugas en la Jardín, Jesús de la Cruz Cruz, se quejó que las camionetas se encuentran en malas condiciones y tardan hasta seis meses para recibir una afinación, reparaciones o ajustes, por lo que muchos de los trabajadores deben acudir a reparar las fugas por sus propios medios.
Sin embargo, las deficiencias no son sólo por la falta de trajes especializados y herramienta, ya que los afectados señalaron que no han recibido uniformes desde hace cuatro años, porque “directores vienen, directores van” y los problemas continúan, sólo son “directores de oficina” y los trabajadores están limitados.
En los tableros y plantas de energía eléctrica de las plantas de rebombeo, los trabajadores laboran en sandalias o descalzos, sin botas, cascos ni guantes, entre cables tirados en el piso; “así que todo lo hacemos así, rústico pues”, dijo el operador.

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