Comparten tres fotoperiodistas sus experiencias en el contexto de violencia que se vive en Acapulco
Karla Galarce Sosa
Las imágenes de historias sobre los hechos de violencia que ocurren en Acapulco todos los días, integran una muestra de 30 fotografías que los fotorreporteros Jesús Trigo, Pedro Pardo y Bernardino Hernández explicaron en una charla que sostuvieron con medio centenar de alumnos de la universidad Loyola ayer por la tarde.
Fotógrafos de Guerrero, es el título de la muestra fotográfica que fue inaugurada ayer en la biblioteca de esa universidad privada, y que estuvo enriquecida con sus experiencias, mismas que fueron compartidas por los reporteros de diferentes medios de comunicación: locales, nacionales e internacionales.
El colaborador de El Sur Jesús Trigo dijo que es mejor reprimir los sentimientos para capturar un hecho porque es histórico, porque sirve de registro y porque “alguien tiene que hacer ese trabajo”.
Circunstancias complicadas en las que los periodistas cubren los constantes hechos de violencia, fueron compartidas por los reporteros gráficos. Admitieron que el asesinato de una anciana de 70 años que intentó proteger sin éxito con su cuerpo a sus dos nietos, uno de 2 y otro de 7 años, en la colonia Simón Bolívar, fue un día que les marcó la vida.
Un joven les preguntó si habían derramado lágrimas algunas vez cuando hacían la cobertura. Jesús Trigo (también colaborador de este diario), Pedro Pardo y Bernardino Hernández admitieron que fue la del 14 de marzo en la colonia Simón Bolívar.
Eran las 2 de la mañana cuando Jesús Trigo fotografiaba cuerpos tirados en el asfalto, tras una serie de persecuciones que dejaron cadáveres y heridos en la zona suburbana del puerto el año pasado.
El hilo de sangre que salía del cuerpo de un joven marcó el tiempo que esperó a que llegaran los paramédicos. La espera fue en vano y el joven murió dejando una línea de sangre que marcó la imagen y la memoria de Trigo.
El dilema de ayudar o de registrar el hecho también formó parte de la conversación que se realizó en la sala de usos múltiples, antes de inaugurar la exposición.
“Te quedas con la imagen en la cabeza”, comentó Bernardino Hernández, quien comentó de la vez que ese mismo 14 de marzo por la madrugada, habían rafagueado su carro también.
Las fotografías, dijo el galardonado con el tercer premio del World Press Photo en la categoría Historias Contemporáneas, Pedro Pardo, son un modo de protesta para que la gente tenga un criterio y conozca lo que ocurre en la ciudad en la que viven, “para crear conciencia, para que la violencia se erradique; no son para ocultar, sino para evitar que continúe todo lo que pasa”, dijo.




