Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Fernando Pineda Ochoa

Los acomodos políticos y la resistencia civil

 

En memoria: de Iván Ángel. El estimado Alacrán.

Los magistrados del tribunal electoral no agotaron el tiempo permitido que se extendía hasta el día 6 del presente mes. ¿Para qué? Si la decisión estaba tomada con antelación, el anuncio de quién llegaría a Los Pinos fue un trámite protocolario. Nunca hubo ni un pequeño indicio que mostrara un poco de preocupación ante las serias impugnaciones  presentadas por el bloque progresista, pidiendo la anulación del proceso electoral. Pensar en esta posibilidad ¡por favor! No había marcha atrás. Es más, Ciro Gómez Leyva, un par de meses antes  de los comicios, anunciaba enfático: faltan 60 días para la votación presidencial y ya conocemos al ganador, la tendencias mostradas día a día son irreversibles. Jorge Castañeda por su lado, en el programa televisivo que dirige su amigo Leo Zuckermann, teniendo como testigo de honor a Héctor Aguilar Camín, reiteraba impaciente: no tiene caso seguir hablando del transcurso electivo, lo pertinente es comentar las tareas inmediatas que tiene que realizar Peña Nieto. Así de fácil y sencillo.
En fin. La primera parte del protocolo terminó el 31 de agosto con la entrega al mexiquense de la constancia que lo acredita como virtual Presidente de México. Luego de recibir dicho documento, el priista dio a conocer rasgos que determinan lo que será su agenda política. Por su parte Andrés Manuel López Obrador no reconoce, ni acepta la validez de  “…un poder ilegítimo surgido de comprar sufragios” afirmó en conferencia de prensa y llamó a los ciudadanos a congregarse el 9 de septiembre en la Plaza de la Constitución de la capital mexicana, para aprobar la estrategia política a seguir dentro de los márgenes pacíficos de lo que sería “una resistencia civil”. Por su lado, los muchachos del 132  a las dos horas de conocerse la noticia de la entrega de la constancia de mayoría, organizaron una “marcha fúnebre” (así la bautizaron) de Ciudad Universitaria al edificio que alberga al Tribunal Electoral. Previamente a los sucesos que estamos comentando, los partidos políticos, ya habían designado a sus respectivos coordinadores legislativos de las dos cámaras del Congreso de la Unión. Al unísono tomaron posición de sus curules y escaños los representantes de los 32 estados que conforman la nación mexicana sumando a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
El ambiente político que se respira es de incertidumbre. El compás de espera establecido por Andrés Manuel hasta la fecha señalada, contrasta con la actitud de los jerarcas priistas que, sabiéndose ganadores (con antelación al anuncio oficial) cambiaron de táctica y conciliadores invitan a las fuerzas opositoras a construir consensos, haciendo una distinción al agregar que la invitación va dirigida primordialmente para los partidos de izquierda. Como parte del ritual demagógico que ha iniciado, ocurrieron el informe presidencial (sin superar las fantasías foxeanas) donde lo más relevante fue el llamado de Calderón para apoyar al nuevo Ejecutivo que arribará al poder el próximo primero de diciembre; el equipo de transición que dio a conocer Peña Nieto, donde destaca la designación de Rosario Robles como parte del equipo de política social; continuamos con las declaraciones de la bancada panista que acongojada jura que será una oposición propositiva, bien portada; por su cuenta la coalición de las izquierdas anuncia la formación de un frente opositor parlamentario.
La resistencia civil pacífica propuesta por López Obrador debe de concretarse. Existen muchas aristas cuyos contenidos políticos deben quedar claros, empezando por el propio concepto de resistencia civil. (en términos generales la desobediencia civil es un recurso de lucha utilizado cuando la autoridad gubernamental violenta una norma jurídica o política). Otro aspecto relevante sería no repetir los errores de hace seis años, para entender la dinámica del presente en la perspectiva de ir construyendo el futuro. Es predecible que el domingo 9 serán presentados los ejes torales que articularán el plan de acción. Sin embargo, son muchos los nudos político-sociales que hay que desatar. Señalaremos algunos de ellos que no podemos dejar de lado.
¿Qué partidos de la coalición están dispuestos a afrontar las vicisitudes propias de este tipo de lucha? ¿Hasta dónde están dispuestos a respaldar al dirigente tabasqueño? Una interrogante más ¿existen  voluntad, convicción, condiciones propicias en la dirección y los cuadros medios perredistas para mantenerse al lado de Andrés Manuel? El liderazgo de López Obrador es fuerte y la mayoría de las veces toma decisiones directamente con la gente ¿aceptará el Consejo Nacional del PRD tal actitud? Por otra parte ¿cómo sería la relación, el comportamiento de los legisladores del partido respecto el curso que tome la resistencia civil? Las declaraciones a la prensa de la cúpula que representa al perredismo no dejan de ser (pensándolo de la mejor manera) buenas intenciones. Ahí siguen las confrontaciones entre las tribus por las direcciones partidarias, los puestos gubernamentales o las representaciones populares; las conductas políticas nocivas, el pragmatismo a ultranza, actitudes que nada tienen que ver con la izquierda. Nadie posee una varita mágica para resolver los problemas  pero pueden empezar haciéndose una profunda autocrítica.
AMLO se ha ganado el respeto, el reconocimiento de 16 millones de mexicanos, además de contar con Morena. Se conoce y se reconoce el esfuerzo, la entrega de Andrés Manuel (durante seis años sin descanso) y de muchos militantes que invirtieron tiempo y capacidades para estructurar este instrumento de acción política, donde participaron algunos empresarios, militantes partidarios y ciudadanos sin militancia, sin embargo, no fue posible evitar la compra de votos. ¿Debe convertirse Morena en un partido político? Esta decisión le corresponde tomarla al Peje y a las mujeres y hombres que continúan creyendo que edificar una sociedad mejor es posible. Más allá de los deseos y de la retórica, en la ruta de este proceso sigue siendo indispensable la existencia de una izquierda organizada, estudiosa (permanente), conocedora del entorno donde se mueve, como un instrumento capaz de transformar la realidad.
Asimismo la estrategia que debe ser aprobada el domingo tiene que aplicarse dentro de las dimensiones de una lucha de mediano y largo aliento. Por ejemplo, la necesidad de reformar las instituciones existentes (que tanto presumen quienes las tienen secuestradas y corrompidas por la corrupción) educación, justicia, salud, seguridad, el IFE, etc. Conscientes de que tal propósito difícilmente puede culminarse sin la participación del poder ejecutivo federal, no impide avanzar en tareas claves factibles de realizarse; otra premisa central es romper el cerco que blinda al monopolio televisivo, que sin lugar a dudas es uno de los obstáculos más poderosos que impiden la edificación de un México donde todos tengamos derecho a una vida digna. Quizás sea necesaria la construcción de un frente amplio progresista para delinear y fijar una postura política de cara al gobierno impuesto por el mercadeo del voto.

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