Egresan 55 jóvenes indígenas de la licenciatura en Desarrollo Comunitario Integral de la UPN Tlapa
Sergio Ferrer
Tlapa
Jóvenes me’phaa, ñuu savi y nahuas, 55 en total, egresaron de la nueva licenciatura, Desarrollo Comunitario Integral (DCI), la cual comprende diversas cuestiones cercanas al trabajo con los pueblos originarios. Pese a las adversidades de no contar con ninguna beca o apoyo gubernamental adecuado, los ahora licenciados emprenderán un camino para el desarrollo y preservación de las formas y cultura indígena en La Montaña del estado.
La primera generación de esta carrera a nivel nacional se nombró Los hijos y las hijas de la lluvia el fuego y el maíz, a razón de que el pueblo ñuu savi se identifica con la lluvia, los me’phaa con el fuego y al pueblo nahua con la tierra, con el maíz.
María Victoria Aviléz Quezada y Marcela Tovar Gómez, son dos académicas de la UPN unidad Ajusco que diseñaron la licenciatura y que acudieron a la clausura de generación.
Tovar Gómez, aseguró en entrevista que ha sido un esfuerzo de la planta docente de la UPN Tlapa para fortalecer el desarrollo con identidad, siendo así que “se abre una perspectiva importante para el país pero particularmente para la región con nuevas miradas en términos del desarrollo comunitario”.
Comentó que existe una voluntad de construir a partir de los pueblos y para los pueblos, algo que ha hecho falta en la región porque la gente está volcada en lugares lejanos, “pensamos que el desarrollo vendrá desde afuera, de otros lugares, de la gente que sabe proveniente de otros lados pero en realidad no es así”.
La académica recordó que fue una etapa de nueve años de trabajo profundo y aprendizaje por que “más que venir a enseñar hemos venido a aprender y queremos reconocer el potencial de la montaña y sus egresados”.
Para Martha, jóven me’phaa egresada de la especialidad de sistemas normativos, la licenciatura es diferente a las del resto del país ya que en ésta se trabaja con la comunidad para formarse en la universidad, los grandes maestros son la comunidad, son los asesores y la escuela es la parte de facilitación académica para cumplir el requisito burocrático, pero la formación de la DCI ha sido desde, para y con la comunidad.
Agregó que se requiere disciplina y esfuerzo, ya que por lo regular “vemos a las comunidades como parte de un país pero no como parte de un conocimiento propio, autóctono, de respeto, por eso me enorgullece abrir una brecha para el progreso de la montaña porque el desarrollo debe partir de los jóvenes”, aseguró.
Sin embargo, ante la exclusión de los pueblos originarios por parte del Estado, las incorrectas reformas políticas, los programas gubernamentales, que han hecho que la gente dependa del Estado, la falta de verdadera autonomía, los problemas de inseguridad y de violación de derechos humanos, son sólo algunos de los problemas que aquejan a La Montaña.
Martha asegura que atender esos problemas es parte de la licenciatura, pero, a partir de un esquema de moderación porque los que tienen que hablar son la gente de la comunidad, “somos coadyuvantes”, dijo.
En la ceremonia, hubo diferentes participaciones como lo fue la despedida y agradecimiento en tres lenguas originarias y español de jóvenes de la licenciatura.
Honorio Basilio, comisario municipal de La Sabana, dijo, en su lengua, que las dependencias piensan que ellos no saben nada pero que su mensaje era para los jóvenes que no permitan que desaparezca la cultura ni se humille a los pueblos.
En su internveción, la coordinadora de la licenciatura, María Luisa Santiago, afirmó que la carrera está en búsqueda del arraigo en los profesionistas egresados de la región para revertir las exclusiones e inequidad que padecen los pueblos originarios así como también buscan comprender los conocimientos de los sabios y sabias “tutores comunitarios”, además de revalorizar la riqueza cultural.
La licenciatura estudió los rituales, la historia oral, las formas de comportamiento y procuración de justicia, los sistemas agrícolas tradicionales, la forma de organización del territorio entre pueblos de La Montaña, en sus prácticas, egresados asistieron a 89 comunidades como parte de la formación comunitaria y para que al término de los estudios regresen a laborar.
Abel Jesús Barrera Hernández, director del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan y docente de la UPN, recordó que según los mayas, el 21 de diciembre se abrirá un momento para una nueva civilización y una nueva conciencia cósmica; una transición espiritual. En otro punto, señaló respeto a los jóvenes egresados que estarán regresando a comunidades que tienen un futuro incierto, forjados en una carrera que apoyará verdaderamente a las comunidades.
Agregó que en este tiempo, los jóvenes pueden ser considerados defensores del pueblo y rebeldes como los del movimiento #Yosoy132 que no están dispuestos a agachar la cabeza, increpando al sistema a través de una revolución desde el conocimiento.
Indicó que aunque el gobierno tiene afanes privatizadores y niega la educación, hay jóvenes dispuestos a despertar.
Las especialidades de la licenciatura en Desarrollo Comunitario Integral son lengua y cultura, desarrollo sustentable y sistemas normativos de los pueblos indígenas, al evento acudieron enviados de la UPN y de la rectoría del plantel Ajusco.




