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Provoca La Pocha Nostra al público acapulqueño con su performance

Redacción

“Impactante”, “bizarro”, “conmovedor” son algunos de los comentarios escuchados durante y después del performance de La Pocha Nostra Pocha Remix : Acciones Psicomágicas para un mundo desviado, el sábado en la Gran Galería del Centro Cultural Acapulco.
Tres miembros de la Pocha Nostra, Roberto Sifuentes, miembro fundador, Dani d’Emila y Saúl García López brindaron casi dos horas de un performance completamente loco, divertido y desestabilizante a la centena de espectadores curiosos de esta presentación fundamentalmente diferente a lo exhibido antes en Acapulco.
La Pocha Nostra cuenta con más de 30 colaboradores distribuidos en diferentes países: en México, en Estados Unidos , en Inglaterra, en España y en Australia. Los proyectos abarcan desde performances individuales hasta grandes instalaciones interactivas que incorporan comunidades efímeras de artistas e intelectuales y han sido presentados en lugares prestigiosos como el Tate Modern en Londres, el museo Guggenheim en Nueva York, la Galería Corcoran en Washington DC la Casa de las Culturas del Mundo en Berlín, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y el Museo de Arte de Los Ángeles.
Como lo explica Guillermo Gómez-Peña en su manifiesto sobre los principios y las metas de la Pocha Nostra, no es un grupo ni una compañía teatral, es mas bien un laboratorio conceptual, una asociación informal de artistas inconformes que piensan en consonancia, e intercambian continuamente ideas. “La Pocha es una “maquiladora” virtual, fábrica de ensamblaje transnacional que produce metáforas, símbolos, imágenes y palabras nuevas para explicar las nuevas complejidades de nuestros tiempos.”
Cuestionando los mitos del mundo del arte tradicional, los artistas de la Pocha Nostra, antes de ser artistas, son ciudadanos del mundo por lo que el mundo del arte es el mundo en su totalidad. Antiesencialista y antinacionalista por naturaleza, el grupo cruza fronteras nacionales, raciales, generacionales y de género como un acto de diplomacia ciudadana y como estrategia para crear comunidades efímeras de artistas rebeldes.
La propuesta fundadora de estas colaboraciones es un ideal: “si podemos cruzar fronteras sobre el escenario o en la galería, podríamos aprender a hacer lo mismo en ámbitos sociales y políticos más amplios”, escribe Guillermo Gómez-Peña en el manifiesto de la Pocha Nostra.
La lectura política de la Pocha critica el “Corporate multiculturalism”, un multiculturalismo apolítico y capitalista que tiene una fascinación por las diferencias culturales, raciales y sexuales domesticadas, cosificadas, erotizadas y despolitizadas que transmite el arte global, internet, Hollywood y la televisión masiva. La Pocha Nostra parodia las prácticas post-colonialistas contemporáneas y exponiéndolas al espectador en un juego de espejos.
La estética de la Pocha Nostra mezcla un universo prostético y tecnológico proliferante de “robo-barroca” o “estético-etno-tecno-caníbal” que devora y mezcla televisión, clip video, pornografía, moda, imaginería religiosa y militaría, western, antropología, folklor, caricatura kitsch. Recreando continuamente en sus performances las relaciones de poderes y de dominación, el cuerpo performativo es el lugar de reinvención política a través de la exploración y del desafío del miedo del Otro. Crítica acerba, transgresiva del contexto social, político, económico y cultural, el principio fundamental es de dar comienzo a una profunda reflexión.
Experiencia inolvidable que no pudo dejar indiferente a ninguno de los espectadores que tuvieron la suerte de asistir al performance el sábado por la noche, al encontrarse con personajes tan raros como un mariachi practicando butoh, una madona, una minotaura, un chamán, todos transformándose corporalmente y actuando en un mismo lugar.
Las imágenes se mezclan, los artistas se mueven invitando al público a participar. Entre otras, la de una señora bailando con la muerte o la de un chico tratando de domar a la minotaura. Locura general, risas y cariño, a medida que evoluciona el espectáculo las imágenes se ponen más fuertes, el ambiente más pesado hasta llegar a lo malsano y al asco, difícilmente soportable a veces, pero extremadamente atractivo al mismo tiempo. Mezcla de humor ácido y de poesía a través del ritual, de la creación de lenguaje y de las interacciones con el público se realiza una concientización acerca de los problemas de racismo, de violencia, de exclusión…
Después del performance, Saúl García López se dijo muy “emocionado y conmovido” por lo que el público acapulqueño recibió muy bien la experiencia. “Es algo nuevo en Guerrero y ya las respuestas son muy buenas, muy abiertas. Es mas difícil pero más interesante para el artista tener a un público nuevo”.
Roberto Sifuentes, Dani d’Emilia y Saúl García López incorporaron a tres asistentes de Guerrero para esta presentación. Las tres personas son de las 17 que asistieron a los dos días de taller impartido por los artistas los miércoles y jueves en el Centro Cultural  Acapulco durante el cual realizaron ejercicios resultantes de múltiples tradiciones, incluyendo el arte del performance, el teatro, la danza experimental y la improvisación.
“Fue increíble de ver la velocidad y la intuición de los talleristas reflejarse en los ejercicios propuestos. Es un movimiento que apenas empieza en Guerrero pero ya están listos los artistas y dispuestos a este tipo de creación.”
Acerca del público presente el sábado dijo Saúl García López que vio “reacciones emocionales muy fuertes, violentas y poéticas a la vez”. “Hubo interacciones muy interesantes entre los performistas y el público”.

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