Erin Brockovich y Patch Adams, personas de carne y hueso cuya lucha es famosa por el cine
Xulio Guillén / Agencia Reforma
Guadalajara
Patch Adams y Erin Brockovich, hasta antes de que sus vidas fueran recreadas en la pantalla con sus cintas homónimas, eran personas comunes.
Despertar conciencias e inspirar a millones de espectadores fue el resultado, sin olvidar los más de 200 millones de dólares que cada una de sus cintas ingresó a la taquilla.
Brockovich, abogada ambientalista de profesión, confiesa en entrevista que el filme ha sido un parteaguas en su vida.
“Siempre soñé que haría algo útil para otros y nunca imaginé que sería mi investigación en Hinkley con lo que lo lograría. La vida me llevó ahí, y desde entonces, tengo claro que somos más poderosos ayudando a los demás”.
Después de retratar su victoria contra un gran corporativo que atentaba la salud de una comunidad en la película estrenada en el 2000, Erin ha tenido que enfrentarse a un mundo que no conocía, el ser persona pública.
Sin embargo, esta exposición la ha sabido aprovechar, ya que además de continuar con su lucha, llevar casos reales a la televisión la ha puesto al frente de Crímenes de película, serie que estrena el 14 de septiembre por Discovery ID.
“Mi gran amor es el trabajo ambiental, en pro de la salud pública, y gracias a esto (el impacto del filme) he podido viajar alrededor del mundo para dar conferencias informativas, asesorar a empresas y acercarme a la gente con inquietudes similares a mi lucha”, dijo la abogada.
Mientras que Hunter Adams, médico mejor conocido como Patch Adams, el que su historia –reflejada en el libro Gesundheit!– haya sido llevada a la gran pantalla con su nombre como título sirvió para quitar el estigma de seriedad en el servicio de salud y ganar adeptos en la batalla contra el cáncer.
“Hollywood te da una proyección única, en mi caso logró con una película lo que a mí me hubiera costado 20 años de intenso trabajo, y quizá no lo hubiera logrado. Ahora me conocen en todo el mundo, la gente cree en mi proyecto y se interesa en ayudar, es increíble”, comenta Patch Adams, quien en este 2012 celebra los 20 años de la publicación de su libro.
No todo es color rosa
Inspirar con sus historias, sus causas y sus personalidades en el séptimo arte también tuvo sus inconvenientes, señalaron, pues dado que no hay un criterio riguroso que defina la producción basada en casos verídicos, las licencias creativas tienden a borrar la delgada línea entre ficción y realidad.
“Cuando estrenó la película las críticas se centraban en lo inverosímil que era la historia, pues muchos alegaban que no reconocían en pantalla a la persona con la que se identificaron en el libro”, dijo Patch, a quien en la película le mataron a su novia, con la que en la vida real está casado y tiene hijos.
“Eso es lo malo de hacer de una historia real, una película ‘rosa’, que cambian los hechos para darle más ritmo a la película o más importancia a la causa, y a veces te pintan como héroe y presentan cosas o personajes que no existieron”.
Con Erin el caso es diferente.
“La película estuvo apegada en un 98 por ciento, se tomaron muy pocas libertades, mi único ‘problema’ fue que la gente tardó en darse cuenta que Erin Brockovich era una persona real, ya que es un caso difícil de creer (ganarle a un gran corporativo)”, dijo.
“Lo gracioso es que todavía hay quienes, cuando ven mis identificaciones, lo asocian con la película y les tengo que aclarar que soy esa persona, pero no me creen, me dicen: ‘no, no existe la real, o ¿acaso es usted Julia Roberts?’”.
Pese a la crítica que pudieran tener, las historias basadas en hechos reales sí inspiran y motivan a que otros hagan, desde sus propias trincheras, algo por su entorno.
Las luchas personales de estos personajes cumplen más de 10 años, y aún hoy, siguen vigentes.




