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Federico Vite

Que comience la fiesta caníbal II

Les decía que el escritor Niccolo Ammaniti forma parte de la generación Canibal. Su cofradía, con quienes comparte el placer de criticar su país y reírse del cinismo rampante con el que se ha gobernado Italia, la integran Andrea G. Pinketts, Stefano Massaron, Massimiliano Governi, Matteo Curtoni, Aldo Nove, Daniele Brolli, Daniele Luttazzi, Paolo Caredda, Luisa Brancaccio, Alda Teodorani y Matteo Galiazzo. Estos chicos, quienes en 1996 publicaron en Random House Mondadori Gioventú cannibale (Juventud caníbal), han dado un nuevo rostro a la narrativa italiana.
La segunda novela de Ammaniti Que empiece la fiesta (Che la festa cominci / Editore Giulio Einaudi 2009) parodia algunos de los hechos que han marcado la historia de Roma. El libro de 328 páginas inicia con la reinvención de una secta satánica mediocre: Las Bestias de Abadón. La trama se nutre con la presencia de un escritor engreído y afamado, Fabrizio Ciba, y el inolvidable?constructor Sasà Chiatti, quien organiza en su residencia de Villa Ada, en Roma, una fiesta que será el acontecimiento más grande de la República italiana. Entre cocineros búlgaros, cirujanos estéticos, actrices, futbolistas, tigres, elefantes, el conocido escritor Ciba y Las Bestias de Abadón, desquiciada secta satánica de Oriolo Romano, protagonizan una aventura de héroes vanos y comparsas que dan vida a una disparatada y humana comedia. Niccolo edifica una gran sátira acerca de la opulencia.
La novela retrata lo inane de una generación que sólo vive para alimentar su ego, para destacar en los medios de comunicación más importantes del país y, esencialmente, para demostrar que no sólo son guapos, sino profundamente pendejos, egoístas, envidiosos. El también autor de No tengo miedo disecciona el ansia de poder, los anhelos de una caterva de frustrados que buscan a toda costa salir de las filas anónimas de los mediocres, pero bellos. Que empiece la fiesta confirma que para hacer reír al lector uno de debe haber leído a ciertos maestros italianos de la prosa: Boccaccio, Lampedusa, Tabucchi, Baricco, Pavese y Papini.
Para algunos críticos literarios, esta novela es una crítica política que seduce a los lectores porque Ammaniti recurre al humor y, desde hace mucho tiempo, muy pocos autores italianos saben reírse de sí mismos. Creo que esto también pasa en México. Hay pocos autores dispuestos al escarnio humorístico.
Para el crítico Rafael Narbona,de El Mundo, Que empiece la fiesta es “una novela que no se olvidará con facilidad, rescatando el genio de Federico Fellini para mezclar el disparate, la denuncia social y la crónica de las flaquezas humanas… Un ritmo trepidante, de comedia enloquecida, donde nada es lo que parece, porque todo es posible y cualquier situación puede desembocar en el equívoco o la catástrofe… Ammaniti es el escritor mejor dotado de su generación. Sólo Melania G. Mazzucco (Roma, 1966) está al mismo nivel. Los dos han demostrado un talento narrativo que no decae ni muestra signos de agotamiento… Que empiece la fiesta es una novela que rebosa ingenio y mala leche. Las carcajadas brotan a cada paso… Si en un futuro alguien quiere conocer la Italia actual, deberá leer obligatoriamente este libro, donde se maltrata con la misma saña a políticos, empresarios, artistas y plumíferos”.
Al leer el comentario de Narbona pienso que en México hay gran material para reírnos de nuestro presente. Calderón, Añorve, Aguirre, Peña Nieto, López Obrador. Hay muchos personajes para iniciar un proyecto de comedia humana con sello nacional. Títulos, no sé, primero veamos quién se avienta a burlarse de los que a diario se burlan de nosotros.

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