Afirman que una pintura rupestre de Oxtotitlán marca los equinoccios y solsticios
Luis Daniel Nava
Chilapa
El historiador amateur Augurio Hernández Abundis, dio a conocer que la oquedad que es el ojo de un búho que adorna la cabeza del personaje de la pintura rupestre principal en las cuevas de Oxtotitlán fue hecho para ser indicador de los solsticios y equinoccios del año.
Hernández Abundis, quien dijo que desde los años 70 comenzó a observar e investigar las pinturas rupestres ubicadas en el cerro de Quiotepec, a un kilómetro de la comunidad de Acatlán, del municipio de Chilapa, explicó que en la pintura principal se encuentra un personaje sobre una serpiente que porta una máscara identificada como una cabeza de tecolote o búho que adorna su cabeza.
El ojo del búho está representado por una oquedad circular de fondo cóncavo y es precisamente en esta oquedad donde se produce un “fenómeno de luz y sombra” en los solsticios y en los equinoccios del año.
La pintura donde se encuentra el personaje está plasmada el peñasco que mira al poniente por lo que los rayos solares la iluminan al ponerse el sol.
En entrevista, ejemplificó que el “fenómeno” que sólo dura unos minutos, ocurre cuando en el solsticio de verano (20 o 21 de junio) o en días cercanos, al ponerse el sol cerca del horizonte, “la luz va iluminando la parte inferior de la concavidad del ojo de tecolote y la sombra parece como un párpado que se va levantando hasta quedar iluminada un poco más de la mitad inferior de la concavidad del ojo”
Abundó que en esa fecha, los días son más largos que las noches, por lo que la iluminación de la concavidad es mayor que la sombra.
Añadió que en los equinoccios de primavera y verano (20 o 21 de marzo y 22 o 23 de septiembre), en el atardecer y antes de ponerse el sol, la mitad de la oquedad, o el ojo del búho, se ilumina en forma oblicua ya que la mitad inferior izquierda queda en la zona de luz, mientras que la otra parte superior queda en la sombra.
En estas fechas, dijo, la duración del día y la noche es igual, por eso la concavidad aparece iluminada en dos partes iguales.
Sostuvo que en el solsticio de invierno, conforme se aproxima la puesta del sol, el ojo “va cubriéndose de sombra empezando por el borde derecho y avanzando hacia el borde opuesto donde sólo queda una zona líneal iluminada”.
En este solsticio, la duración de la noche es más larga que el día, por eso la concavidad se llena de oscuridad, aseveró.
Agregó que en este 2012 el equinoccio de otoño será el 22 de septiembre, por lo que espera que se produzca el fenómeno de luz y de sombras en el ojo del búho.
Dijo que el efecto de la concavidad en estas fechas, demuestran que precisamente fue creada para ser un indicador de los solsticios y equinoccios, que también representan el inicio y fin de las estaciones del año.
Dijo que esta observación del fenómeno ya lo ha informado al Centro Instituto Nacional de Antropología e Historia en Guerrero y que aunque en principio se interesó en el caso no le ha dado la importancia para hacer mayores investigaciones ni darle difusión.




