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Nuevo partido, nueva perspectiva Carlos Pérez Aguirre

Después de haberse cometido de nueva cuenta un evidente fraude electoral no solo contra el candidato de las izquierdas, sino sobre todo contra la ciudadanía que confió en las instituciones, seguramente los sectores mas congruentes de la dirección política se encontraron ante una encrucijada.

Debieron decidir entre impugnar en las calles la amañada decisión de Tribunal Federal Electoral, enfrentando los riesgos de una abierta campaña de desprestigio de parte de las televisoras y con una muy posible provocación que pudiese enfrentar la represión, o bien cuestionar los procedimientos de la elección dejando claro la ilegitimidad de los resultados en función de las diversas y graves anomalías que los tribunales olímpicamente pasaron por alto.

Este nuevo fraude que contó con el evidente patrocinio y beneplácito de los poderes fácticos, así como de los órganos electorales y del máximo tribunal electoral, requiere de idear nuevas formas de organización para enfrentar de cara al futuro la actuación de las izquierdas, sobre todo en función de que los partidos que se reclaman de esta corriente de pensamiento, en algunos casos están infiltrados por elementos corruptos y que responden a intereses de otros partidos y de los mismos poderes fácticos.

Tal es el caso de las declaraciones e insinuaciones que diversos personajes del PRD, incluido el actual gobernador guerrerense, generaron en los medios, aceptando incluso antes que el Trife diera su veredicto del “triunfo” de Peña Nieto; esta actitud mostró grandes grietas que hacían prácticamente imposible rechazar y movilizar para que se revisara el cuestionado proceso, se quería con la participación de estos personajes traidores encajonar en varios frentes al movimiento que encabeza López Obrador.

Por ello la decisión tomada por ese movimiento, desde nuestro punto de vista, es la más correcta por el momento y que considera básicamente, desconocer el amañado proceso e iniciar una restructuración y reagrupamiento a fondo de las corrientes de izquierda, con vías a formar un nuevo partido democrático que evite y deslinde de los procesos de descomposición que han sufrido los partidos políticos, incluyendo fundamentalmente rechazar los procesos de cooptación que han pretendido hacer la derecha –como es evidente en el caso Guerrero y en la dirección nacional del PRD controlada por los llamados Chuchos.

Ya Cuauhtémoc Cárdenas lo había señalado en un autocrítico artículo aparecido después del proceso electoral en los medios nacionales, en donde cuestiona duramente diversas prácticas que han desviado de su objetivo original al PRD.

Es por ello que Andrés Manuel Obrador lanza la estrategia de reestructura de la izquierda electoral, desde mi punto de vista sumamente atinado y entonces queda a la militancia vigilar la nueva formación que seguramente nacerá, con el fin de evitar que personajes corruptos se aprovechen de su prestigio, para escalar posiciones e incluso lleguen a la gubernatura de la entidad, para enriquecerse y generar un acendrado nepotismo, fuera de cualquier planteamiento de mejoramiento para la población. Construyamos entonces este nuevo desafío para lograr alcanzar un mejor país.

 

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