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Siguen sin recibir clases los alumnos de primer grado en Ayotzinapa por negativa de la SEG

Lourdes Chávez

Tixtla

Alumnos de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa plantaron 10 mil árboles de huaje, tepehuaje, caobilla y maguey, para reforestar el cerro conocido como Metlapalapa, a petición de integrantes del Club de Tiro y Caza General Vicente Guerrero Saldaña, como parte de las acciones de servicio social que tradicionalmente realizan para vecinos de las comunidades y de la cabecera municipal de Tixtla.
El integrante del Comité Ejecutivo, Fabián Hernández, señaló que acciones como ésta son parte de las actividades del normalismo que ha distinguido a Ayotzinapa desde su fundación, a pesar de que en los centros urbanos fueron estereotipados y condenados por las formas de protesta, para exigir mejor educación y plazas como docentes.
Por otro lado, el joven dirigente informó que en el inicio de la quinta semana de actividades del nuevo ciclo escolar, los alumnos de primer grado siguen sin recibir clases porque la Secretaría de Educación  Guerrero (SEG) no ha autorizado el procedimiento de escalafón para inscribir a los aspirantes, quienes aún esperan un lugar en las instalaciones de la escuela.
Indicó que las partes se reunieron el viernes de la semana pasada para continuar discutiendo la solución del problema, sin resultados, pero volverán a reunirse la tarde de hoy, y es que un grupo de alumnos y padres de familia exigen de las autoridades educativas la inscripción de otros 26 jóvenes seleccionados por el procedimiento de convocatoria, y que impugnó el Comité de Alumnos Ricardo Flores Magón.
Esos 26 jóvenes también acusaron a los integrantes del comité de maltrato durante la semana de adaptación, por obligarlos a realizar trabajos de campo y ejercicios extremos.
Sobre la jornada de reforestación, el vicepresidente del Clud de Tiro y Caza, Gelacio Navarrete Morales, informó que campesinos y organizaciones sociales solicitan el apoyo a los normalistas rurales para el trabajo de campo, de construcción y hasta de primeros auxilios, pues recordó que hace cuatro años, cuando la laguna de la cabecera municipal se desbordó, inundando unas 250 casas de los alrededores, los estudiantes de la normal fueron los primeros en llegar para rescatar algunos bienes de los afectados, que aún podían utilizarse.
Navarrete Morales, a quien todos los jóvenes que participaron en la jornada llamaban “Tío”, destacó que los campesinos se coordinan con el comité de alumnos para realizar actividades de campo, y en los últimos años para reforestar predios particulares, sin pedir nada a cambio.
Desde temprano y hasta las 3 de la tarde, un centenar de jóvenes fueron llevados al paraje con la encomienda de terminar de sembrar 5 mil árboles de sombra y 5 mil plantas de maguey en 17 hectáreas de terreno, que el club obtuvo a través de la Comisión Nacional Forestal (Conafor). Una semana antes habían comenzado los trabajos de reforestación.
El dirigente estudiantil enfatizó que uno de los objetivos del normalismos rural es el cuidado del medio ambiente, “para preservar lo que se está perdiendo y así, también expresamos mucho de lo que hemos aprendido en la formación”.
Fabián Hernández subrayó que de esta forma Ayotzinapa demuestra que es solidaria y respetuosa del medio ambiente, porque en general en los medios de comunicación sólo destacan de los normalistas rurales que toman autobuses del transporte público para sus movilizaciones y radiodifusoras para difundir sus mensajes en el periodo de protesta.
En general, los estudiantes de la normal rural se han caracterizado porque no se quedan de brazos cruzados ante la negativa a sus demandas del gobierno del estado en turno, a la hora de negociar desde la matrícula escolar, mejoras de las condiciones educativas y plazas docentes, entre otras.

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